Un poquito de por favor

La maquinaria de la formación mandona llevó la cita de sus baluartes autonómicos con el presi en funciones de candidato al Marq. Los ocupantes del recinto tuvieron ocasión de contemplar las huellas de las guerras romanas en el sudeste de Hispania. El Señor de hilillos se detuvo ante la mano de bronce en la que el emperador empuña una espada con un águila de dos cabezas. Aunque el hallazgo impresiona resulta insuficiente para quitarse de enmedio a Javier Arenas, águila también presente, perteneciente a la época que quieran. En la actual, que no es de las más preciadas, la cúpula del partido gobernante ha querido poner a su jerarca frente al espejo para ver si, como los demás no se atreven, él es capaz de darse cuenta de que en lo que se ha convertido es en pieza de museo. Y Rajoy aprovechó andar rodeado de vitrinas para advertir que sí, que menos da una piedra.

Dirá lo que quiera pero, mientras tanto, el país se descuajeringa. Baste con decir que se ha anunciado la desaparición de Jordi Hurtado. Esto sí que no lo había conseguido nadie. Si alguien resplandecientemente inmortal se encamina al quirófano, ¿qué futuro nos espera la resto? Cuando ya ni el conductor por excelencia de nuestras digestiones se muestra en condiciones de Saber y ganar, ¿quién va a estarlo el 26-J? Las universidades, por ejemplo, plantean muchas dudas igualmente. Una de las más señeras, la Complutense, ha necesitado 23 años para retirarle el honoris causa a Mario Conde. A velocidad de las nuevas tecnologías no parece que vaya. En Twitter, que se dispara a 140.000 por segundo, una de las broncas más sonoras ha sido la protagonizada en torno a Fernando Tejero quien, tras recibir lo suyo por sumarse al manifiesto de intelectuales que pide al unión de bloques sin Albert, escribió: «Soy artista, homosexual, apoyo a Podemos y, a los que me faltan al respeto, les seguiré pidiendo que me coman el rabo». Esto entronca desde luego con los embrollos de la izquierda en España. Carrillo también llevaba rabo.

Desecho de tienta

Durante la celebración del Godó se ha constatado que el aprovechamiento de los tiempos muertos provocado por Nadal hasta que se decide a sacar da para chuparse La Vanguardia entera. El mundo editorial es consciente de que no se puede desaprovechar oportunidad alguna. La calma chicha que preside la legislatura está resultando, en cambio, un boomerang. Los espectadores no se explican ni el juego desplegado ni los reveses y el interés por empaparse de redundantes análisis cuatro meses seguidos es perfectamente descriptible. Menos mal que poniendo a un periodista de chupa de dómine, Pablo Iglesias ha volteado la aversión hacia los medios, que si no…

¿Y Europa? Luciéndose como saben. A qué altura estará comportándose que lo que más simpatía despierta con diferencia es el fenómeno del humildísimo Leicester, a punto de conquistar la todopoderosa Premier. Y si estuviese disputando la Champions, se la llevaba. Pese a ser dirigido por Ranieri, rebotado de la selección griega tras su destitución al perder en casa frente a Islas Feroe, le sale todo. El equipo es un desecho de tienta, mister incluído. Su hombre de mayor calidad es un argelino que acaba de ser elegido mejor jugador del ciclo y cuyo coste fue de cuatrocientos mil euros procedente de un Segunda francés. Vardy, máximo goleador, deambulaba cuatro años atrás por la séptima división inglesa y hoy está en la selección. Y cuando anda castigado como ahora –llegó a llevar tobillera electrónica por su mala cabeza–, sale Ulloa, ex del Castellón y del Almería, y, en lugar de uno, mete dos.

A otros, por más que se lo propongan, no les sale nada. Como árbitro de la contienda, al rey le están reportando un debú que es para pedirse una excedencia. La pseudocompetición es tan sublime que las apuestas abundan en que quien más posibilidades tiene de coger las riendas tras la consulta es el mismo que no la ha soltado. No es extraño, pues, que la afición clave la mirada en ese método que asfixia a lo que tiene delante. ¡Uf! sí, el de partido a partido.

Ideales quijotescos

Dos personajes más que secundarios del Quijote como Altisidora y Antonio Moreno osan salir de su decoro con tal de defender los derechos –orgullo mejor– de autor dentro de la cruzada anti Avellaneda emprendida por don Miguel, harto ya de estar harto y hasta la coronilla de que sus detractores hicieran de su capa un sayo con las aventuras de quien ni los más acérrimos contrincantes evitarán que, al pasar de los tiempos, se convierta en santo y seña de la singularidad de un pueblo. Y eso que quienes la emprendieron contra el ingenioso manco de Lepanto eran, en línea con él, cuatro muertos de hambre. Fíjense si al sin par narrador le hubiese tocado lidiar con Google. Dado que éste arrasa con todo, ahí sí que se hubiese acabado la magia del viaje al interior porque lo que nadie puede poner desde luego en duda es que el buscador es un gigante.

La velocidad de distribución por entonces era casi tan considerada como la de Movistar. Los primeros cinco ejemplares del Quijote salieron en febrero de 1605 y no llegaron a Hispanoamérica hasta octubre del año siguiente. Y lo hicieron, con perdón, a Panamá. Pero apenas unos meses después, en un pueblo minero por las cercanías de Cuzco, el de la Triste Figura, Sancho Panza y Rocinante formaban parte junto a otros caballeros consagrados de representaciones, reminiscencias de torneos medievales y fiestas en honor del nuevo virrey que, pásmense, no era el podemita de Pablo Iglesias. Qué barbaridad. Menos mal que la afrenta pronto será reparada ahora que, tras colgar de los molinos a quienes lo cuestionan, el prenda es lo que siempre persiguió. Maduro, claro.

No deja de ser paradójico la cantidad de quijotes hoy sueltos y los pocos hidalgos que se adueñan del escenario. Lo advirtieron en su día Unamuno, Gavinet y Rodó: ¿Por qué el maestro de la proverbial locura no hará de vez en cuando aparición..? Bueno, para eso están los arqueólos que aseguran haber dado con sus huesos. Aunque tonto, Cervantes no era. Y si se ha tirado siglos desaparecido, por algo sería.

Escatológica meditación

Decido acogerme al programa de prevención del cáncer colorrectal que, como no pocos conocerán, arranca en casa con una autorrecogida de muestra de heces acorde con bastantes de los ingredientes ofrecidos por otros cuantos programas que, de cara a la más que previsible cita de finales de junio, volverán a entrar en plena ebullición de aquí a nada. Y, en este caso además, no sabemos cuánto tiempo pasarán hirviendo antes de aplicarse. Si hasta aquí habían surgido de inmediato y aún así nos han puesto perdidos, queda por descubrir qué llegará al organismo colectivo ahora que previamente se lo tienen que ventilar entre gente que no se aguanta. Me propongo enfrentarme a la escatológica realidad nada más levantarme, por lo que el primer objetivo con esta memoria flácida es que no se me olvide. Antes de acostarme reviso el fondo de papel higiénico, elemento volátil donde los haya en la paz del hogar siempre que no se compare con el de José Manuel Soria en Panamá, que al final debe ser de los que rascan porque el hombre se ha esforzado en hacer creer que ni siquiera sabía que los tenía. También me ayudará a recordar la trascendente cita con el retrete la última lectura nocturna que me meto entre pecho y espalda acerca de los detalles de la estancia del mejor ministro de Economía de la democracia para sus amiguillos en un centro de meditación y relajación hace un mes de esto. Según el encargado y asimismo lama, los asistentes alcanzaron la paz interna –una pasta gansa por seis días de inmersión monacal es algo que Rato puede permitirse tras la bárbara agenda desplegada– y se desenchufaron del mundo al «desarrollar la claridad y la lucidez de la vida para lo que debían soltar la mente». Pues sí, lo único que hace falta es que Rodrigo siga soltándose. En cambio, llega un momento en que la plebe ya no sabe si es mejor meditar sobre la cantidad de inmundicias o pasar porque se hace mala sangre y empeoran los análisis. Pues es lo único fijo que revelan las muestras: que, entre las mierdas, también hay clases.

Cruce de caminos

Si sabría Luis Aragonés de fútbol que cuando lanzó la falta al Bayern, antes de que el tiro traspasara la línea y de que Maier constatara lo irremediable, Zapatones ya estaba dando saltos celebrándolo. Décadas después, los caminos vuelven a cruzarse. La exhuberancia bávara de la rica Europa contra la contumacia arrabalera de los salteadores del Cholo. Días pasados, a Rummenigge no se le ocurrió nada mejor que despreciar a la cuadrilla que ha dejado al vigente campeón sin plumas y cacareando al decir que no tiene nivel Champions. No sabe lo que ha hecho. Inyectarle por gusto más sangre en los ojos a estos gladiadores de Diego Pablo es tentar a la suerte y que en el túnel de vestuarios se te vaya descomponiendo la figurita. No soy atlético pero como si lo fuera. Últimamente es que, en la estela del Mono, salen de debajo de las alcantarillas. Me encuentro a Vicente Magro, quedo con Manchi Bono para no hablar de la Cam, confraternizo con mi cuñado y los tres se hacen cruces con las rayas de Joaquinito.

Veremos qué es lo que se hace Florentino con el caballero de la triste figura que le ha caído en suerte, artífice en su día del alcorconazo. Con los registros que alcanza es muy difícil que al mandatario blanco no le toque un ex en suerte. Se las verá con Pellegrini confiando en que no le proporcione más disgustos y con el Kun, uno de los sueños que no ha podido hacer suyo. Y, sin embargo, las leyes del morbo alcanzarían su máxima expresión con una final en la que ese exquisito que lleva por nombre Pep tenga que birlarle el trofeo al equipo al que anticipó que va, con un colega con contrato en vigor y en pleno uso de sus facultades. Lo uniría a su colección, antes de gestionar el destino del dominio árabe que inyecta al City, pero alguno se convencería por fin de que colonia no es precisamente lo que mea el top de los modelos.

El peligro de las emisiones

C0m0 saben, tevetrés no se pilla de modo natural. Otra cosa es que se disponga de avíos de pago. Aunque como están los interneses, youtubers y demás, la decisión de negarle la entrada es de una coherencia dificilmente superable. Ha sido la propia Mónica Oltra –palabras mayores– la que comunicó la sentencia: «Cuando comiencen las emisiones de tevevé, se dará paso a las demás». Ver para creer.

Pues debo confesar que de vez en cuando accedo a ella en busca sobre todo del humor satírico de Polònia que, aún centrado en las especies autóctonas de las que vienen disfrutando, no dejan de dar paso al cortijo nacional. Asumo que he disfrutado con el capítulo dedicado a los veinte años de programa. Igual he cometido una ilegalidad y me castigan. Sería lógico al encontrarnos en un territorio que más mirado no puede ser. Acaba de abrirse el capítulo de empresarios cantando la guita donada al partido de esas décadas en los gobiernos más aburjassados de la historia y sus gerifaltes son tan pulcros que ni se dan por aludidos. Precisan tiempo, pero se nota que están reformándose. Tengamos en cuenta que necesitan verse por sí mismos, puesto que desde que se creó la autonómica no se posibilitó que actor alguno representara esos papeles. En su lugar se pagó a precio de oro las idas y venidas desde Madrid de contertulios entregados a la tarea que, en cuanto se terminó el chollo, dejaron de sacar la cara por ellos. Y compréndanlo, eso es duro.

Los mandamases tienen pinta de estar tomándose muchas precauciones ante la vuelta de Canal 9 para no reproducir el fenómeno. De ahí el esfuerzo porque no se divulguen al por mayor guiones como los fabricados en Polònia y que nadie se haga una idea equivocada de lo que se avecina. Además, tampoco hay que sacralizar nada ya que algo así puede resultar incluso contraproducente. Ahí tienen si no al matrimonio Pujol&Ferrosula saliendo tan campante a la calle. Lo que se consigue es que todo se tome a la ligera, no como aquí que desde luego no se pasa una. Nueve, sí.

El preceptor morado

En una entrevista de La nación le preguntan a Aznar si estaría dispuesto a presentarse por su partido y suelta: «Es más fácil que sea candidato en Argentina». Horas después, el que fuera mano derecha de Fraga en apé, Verstrynge, reconocía que ha asesorado al ejército bolivariano de Chávez. Tras las confesiones es fácil suponer que, de poder escoger, por allá prefieran a nuestros primeros colonizadores.

Durante su aparición, el ingenioso hidalgo del «¡Váyase usted, señor Gónzález!» advirtió sobre que «el chavista Podemos es una amenaza para la democracia». ¿¡Pero qué ha dicho!? Al otro, profe y asesor de ultramar, se le saltaban las venas: «Aznar, el pesoe, Soraya..¡todos contra Podemos! Lo que hay es una tenaza para descalificarlo con tal de matar el pacto y otra más sutil de los socialistas en busca de que Podemos renuncie a casi todo y provocar su suicidio. Si se va a elecciones será porque la clase política es capaz de sacrificar lo que sea para que Podemos no gobierne. Ahora, si quieren guerra, la van a tener», amenaza poniendo gesto de libertador enfurruñadete esta especie de preceptor morado que nos ha salido.

De no ser porque suena a cachondeo, la cosa estaría al rojo vivo y mira que Ferreras lo intenta porque para eso se ha hecho casi con la exclusiva del montaje y tiene a sus clásicos de guardia permanente. De hecho, en uno de los últimos capítulos, se cogía al mismo Jorge que viste y calza para ponerlo en suerte: «Soraya acaba de decir que si se repiten las elecciones es culpa de Sánchez». «Yo creo que sí –pontifica Vers–. Hace meses alguien de la derecha sociológica me preguntó si era posible sustituir a Iglesias por Errejón. Esto no se lo he contado ni a Pablo. Les dije que las bases confían en el primero y que el segundo es fiel. Hay que recordar que los duetos han funcionado mientras se mantienen y, si no, caen los dos. Es el caso de Suárez y Abril Martorell, Felipe y Guerra y Fraga y yo mismo». Tras escucharlo todo está mucho más claro, pero si resucita don Manuel, lo arresta. Lástima que no vaya a suceder.

El viaje a ninguna parte

El ministro de Exteriores ha aprovechado la cumbre de Seguridad Nuclear para invitar a Obama a que venga. Según Margallo, Barak no piensa en otra cosa. Está loquito por la historia y lo único que exige es que formemos Gobierno. También podía haber pedido algo más fácil el gachó. No sé, que nos devuelvan Gibraltar, que Montoro vaya al cielo, que Zidane siga la temporada que viene en el sitio que ocupa, que Boyero hable bien de una secuencia almodovariana, que el cineasta manchego hable ahora, que Sánchez se dé por vencido…

No obstante, a pesar de que millones de estadounidenses siguen sin conocer dónde para España, su presidente algo debe saber de lo que se cuece en la actualidad que la marca porque, de cara a hacer posible el sueño de visitarla, se dejó caer por La Habana noventa años después de que lo hiciera el último representante de la Casa Blanca como diciendo: «Más difícil no puede ser pactar en la tierra de Pau Gasol…». Puede que en lo referente a confrontaciones Chicago acumule un amplio historial, pero el recrudecimiento de ráfagas de disparos que va a producirse en cuanto el secretario general del pesoe arroje la toalla va a dejar la legendaria crueldad de Frank Nitti a la altura del betún. Es más, tiene pinta de ser la puntilla para Tarantino.

En la imagen que pasó Washington de nuestro en funciones y de su en retirada, ambos se muestran más que sonrientes no se sabe muy bien a cuento de qué porque la seguridad nuclear tampoco es que vaya viento en popa. Puede que el del pelo más blanco estuviera pensando en que si Mariano da el paso –al lado o atrás, cualquiera de los dos vale–, él no es que lo desee pero tampoco es que vaya a dejar de sonreír por eso. De entre los del escenario, es de los pocos que aún tiene ganas. El rictus del resto no deja de avinagrarse. Y cuando comparece Iglesias con la panda, al ser tantos impresiona. Si quieren asustarnos, ok. Pero verás como el que mueva sus bases porque es el que viene sea Trump.

El castillo de arena

Los chavales apenas tenían diez y once años cuando en los viajes vacacionales del celebrado 92 escuchaban una y otra vez a través del cassette las voces de Antonio Flores y de Manolo Tena y, sin embargo, la desaparición hace tiempo de uno y reciente del otro la han sentido como propias. La pasión gitana y sangre española de un creador atormentado más de la lista, que atravesó y desapareció de los escenarios con la misma intensidad, se ha entrelazado en la actualidad con firmas conocidísimas estampadas en los llamados papeles de Panamá, dentro del soniquete de esos suculentos paraísos al que acuden los frescales desde su privelegiada atalaya y con el que tanta sangre provocan en el auditorio. Ya nunca podré ver a Manolo Tena en directo, pero no es descartable en absoluto que vuelva a presenciarse la entrada al Rastrillo madrileño de Pilar de Borbón para bendecir una nueva edición de la iniciativa como si tal cosa. En lo único que se parecen España e Islandia dentro del escarnio que sus pacientes vienen sufriendo es en que los respectivos jefes de Gobierno hacen oídos sordos al hedor que las prácticas que despliegan o amparan producen. En el resto, poco que ver. Nada más conocerse en Reikiavik que su primer ministro es un tunante ya que él mismo se encargó de televisarlo al huir por piernas de las preguntas comprometidas, miles de afectados se lanzaron a la calle para decirle lo mucho que está tardando. Aquí, no. El nuestro, por no moverse, aguanta lo que le echen y es tan residual, casual y particular lo que viene amontonándose en el agujero negro de la sinvergonzonería que, de levantarse, capaz es que lo hiciera para marcarse una muñeira. Antes de lanzarse en solitario –Tena, claro–, se marcó con Alarma una canción que, ya en los ochenta, aventuraba lo que se nos vendría encima: «El reloj de la suerte marca la profecía… Las olas rompen el castillo de arena/la ceremonia de la desolación/soy un extraño en el paraíso/soy el juguete de la desilusión/estoy ardiendo y siento frío, frío». ¿Y quién no, Manolo?

España, en los huesos

Me dirijo entre calles vallisoletanas a casa de unos cuñados cerca de La Antigua, la iglesia del XI coronada por una torre románica a la que no se cansa de mirar uno. Gemela de mi mujer –la torre, no; la cuñada– y ambos profes: ella de instituto, él en la uni. Lo de éste no es corriente. Un médico que no pasa consulta y que, de haber visto una operación, será a distancia. Lo suyo es la historia de la medicina. Estamos ante un ratón de biblioteca que te saca antepasados inconcebibles antes de que suba la cafetera. Un caso. Pues, ya digo, me encamino absorto en mis cosas cuando veo el número y… ¿saben de quién me encuentro un fotón colgado junto al portal? ¡¡¡De Bertín!!! Se trata de un restaurante o así, «El Rincón de …», al que están dándole los últimos retoques. Subo turulato, lo notan y, antes de abrir la boca, sueltan al unísono: «Que sepas que es el primero en España». ¡Dios mío! En la tuya, en la mía y en la de mis cuñados.

Su vinculación con el Pisuerga viene de que, al dar en casa por imposible que sacara los estudios, lo mandaron a 200 kilómetros de Madrid a hacer perito agrícola, de donde guarda recuerdos imborrables gracias a que los estudios fueron a peor. Bien, pues, desde que transitamos por el desgobierno, el programa que ha cuajado ha sido el suyo. Y mientras se aleja de la pública a la privada por una millonada, Rajoy no se inmuta porque, ya saben, que lo peor ha pasado. La prueba es que hasta el Santander prepara una escabechina y que a los que les caiga el legado mariano tendrán que recortarnos más por el exceso de déficit. Una alegría tras otra, vamos. Cómo estará la cosa para que, al que se le ve cada vez más orientado, sea a Bertín. Aunque aún no se ha acercado a su vitrocerámica, el galanteador ha dicho que comparte teorías de Pablo Iglesias. Si se gustaran, adiós Errejón. Quien sí tendrá su espacio en Telemadrid, dedicado a parejas con 50 años juntos, es la mujer de Bertín. Y no rescata familias numerosas herederas de las de Franco porque no quedan. Bueno hay una, pero está encausada.