Un titular sale al encuentro y golpea con fuerza: «Máxima preocupación por el estado de salud de Pepa Flores». ¿Pero qué pasa aquí? Esto sí que no. ¿Es que también van a saltar por los aires los mejores recuerdos? ¿No vamos a poder refugiarnos en ellos ahora que cabalgan por la cabeza recreándolos como si hubiesen sucedido ayer? Estamos a principios de los sesenta. Mi abuela me recoge del colegio del barrio y un viernes al mes nos embarcábamos en una travesía hasta el refugio del habilitado que le gestionaba la pensión. De allí me agarraba con más fuerza la mano, atravesábamos unos jardines que olían a tierra mojada o azahar según la época y, a través de la judería, acabábamos en una pastelería donde al nieto se le iban los ojos. Unas cuantas tardes por temporada tocaba cine. La fiesta mayor se llamaba Marisol y allí acudía resplandeciente con Un rayo de luz, manejando el coche con un pony al frente rodeada de mocitos al trote mientras entona «Corre, corre caballito» enfundada en una rebeca roja para que no perdiera el decoro sobre la que sobresalen unas trenzas rubias y una cara repleta de alegría. Lo que no sabíamos es que para entonces ya había pasado por El show de Ed Sullivan que emitía la cebeese los domingos por la tarde en vivo desde Nueva York, el mismo día que también estaba invitado Harpo Marx. Y, por supuesto, el gran público desconocía hasta mucho tiempo después que todo aquello supuso un martirio para la criatura. Lo recordaba viendo a Sinner andando como un pato mareado sobre la tierra ardiente de Roland Garros, con su piel transparente y el pelo rojizo ensortijado, intentando resistir con vida hasta el final de la contienda en la seguridad de que no tenía nada que hacer. Simone Biles, once medallas olímpicas, 30 mundiales, 23 de ellas de oro, récord absoluto entre hombres y mujeres gimnastas, confiesa a sus 29 años que odia el ejercicio cuando aún no ha descartado participar en los próximos Juegos a celebrar en su país. Marisol rompió con su pasado, volvió a ser Pepa Flores, se transformó en pecera del brazo de Gades, fue más allá hasta militar en el Partido Comunista de los Pueblos de España, se vinculó al régimen de Castro en La Habana y porque ya era muy difícil extremarse más que si no… Al distanciarse del bailaor, desdeñó la política para los restos. E hizo algo salvador dada su singladura: enterró de cuajo la exposición pública a la que la había arrastrado el productor Manuel Goyanes con once añitos, refugiándose en su tierra natal en lo que se conoce que ella valora como la mejor decisión jamás tomada. La ópera primera de otra de las directoras que han irrumpido para sublimar nuestro cine va sobre los trastornos que conlleva competir en lo más alto del escalafón. Una de las hijas de Pepa Flores ha salido unos instantes para decir que a su madre no le pasa nada. Y lo ha dejado ahí si bien quienes la rodean no ocultan que la muerte de su pareja durante 35 años la cortó por la mitad. Pero, bueno, como a cualquier hijo de vecino que es lo que ella ansiaba ser. Así que, si me lo permiten, no nos alarmen porque sí. Que bastante tenemos ya.
Hasta los confines
Si alguien de quienes se asoman a estas páginas tiene la pretensión de dedicarse al periodismo pero cree que lo que le depara la realidad circundante anda muy lejos de lo que una metrópolis como Madrid puede ofrecerle, que se lo haga mirar. Tras muchas décadas de constatación por detectar dónde salta la liebre y qué vinculaciones trae consigo no hay dudas: esta tierra tiene imán. Sus habitantes extienden las raíces por los confines y eso conduce a que no pocas de las noticias de consideración en cualquier lugar contengan acento de proximidad. Veamos algunas de las recientes revelaciones con mayor carga y juzguen ustedes mismos.
Salta la alarma en Cabo Verde por un brote de hantavirus en un crucero que durante unas cuantas jornadas tiene en ascuas a todo quisque ante la disparidad de criterios en cuanto a lo que los contagios pueden acarrear tras los fallecimientos y los enfermos registrados a bordo. Se decide desviar el MV Hondius hacia Tenerife a pesar de la oposición del mandamás canario debido a la amenaza de las ratas nadadoras. Pero dos días antes de que el bloque de pasajeros españoles ingresase en el Gómez Ulla, ¿dónde se produjo el primer caso sospechoso con traslado en ambulancia e ingreso en una habitación aislada? Correspondió a una alicantina de 32 años al haber coincidido en un vuelo con una de las afectadas que, tras pruebas y análisis en el Hospital de Sant Joan, ha dado afortunadamente negativo al virus. Y de la peripecia de otra embarcación, la Flotilla de la Libertad rumbo a Gaza, cuyos activistas fueron detenidos y vejados por autoridades israelíes, una alcoyana residente en Mariola, Neus Belda, figura entre los expedicionarios. Ignoro si algún paisano más, pero como puede contemplarse no sería de extrañar.
Habrá que acelerar porque me quedo sin espacio. ¿Quién ha sido uno de los dos agitadores al que se le ha suspendido de forma cautelar e indefinida la acreditación para acceder al Congreso? Efectivamente al tal Vito Quiles, ilicitano él. No hace falta extenderse dado su renombre, lo que es indicativo de cómo está el patio. El mismo que ha ardido con la imputación de Zapatero al tiempo que se han caído los palos del sombrajo de los dibujos animados, en concreto Bambi. Cogido de su mano destaca el creador de Análisis Relevante SL e investigado en el caso Plus Ultra, el eldense Julio Martínez, de la comparsa Musulmanes cuando se pone festero. ¿Y quién los presentó? Pues Zaplana dentro del círculo telefónico con Javier de Paz, quien junto a Julito y al presidente le daban al running. No cabe duda de que, correr, han corrido lo suyo.
Y por si faltaba algo, el encargado de echarle un pulso a Florentino será Enrique Riquelme, destacado empresario de Cox. Como lo derroque nos cae encima todo el chiringuito.
La desenvoltura
Al día siguiente y mientras el secretario de Comunicación y jefe de la campaña del pesoe estaba tragándose en una comparecencia pública en el patio central de la sede el marrón de hacer frente a su penar, La sexta obtuvo las imágenes de María Jesús Montero saliendo escoltada por la puerta trasera alejándose de la quema. Los contertulios coincidieron en que no hacían falta palabras y no es fácil conseguir la unanimidad dentro del revoltijo habitual. Mujer, algo es algo.
Sí, son tiempos convulsos. Tanto que en el momento de ser emitida la escena me encontraba enfrascado en el hallazgo en Cartagena del cañón de 1873 utilizado por Eastwood en el rodaje de «El bueno, el feo y el malo». Asistir a descubrimientos de esta naturaleza remueven recuerdos dormidos cuando Clint todavía da guerra. Hombre no estamos ante un descubrimiento del alcance de los registrados en Atapuerca, aunque ha sido el integrante de una asociación de aquellas mismas tierras burgalesas donde se rodó el «spaghetti western» quien ha removido cielo y tierra hasta dar en el Museo Histórico Militar con el Whitworth de calibre 75 mm y ánima hexagonal, fabricado en Manchester y utilizado durante la Tercera Guerra Carlista, en el que Blondie (El bueno) prende la mecha con su habitual puro para que El feo no escape a caballo y encuentre la tumba que esconde el tesoro en el cementerio de Sad Hill, nombre adoptado por la agrupación que ha galopado lo suyo hasta alcanzar el objetivo. Montero, pero Diego, que así se llama el gran artífice siente al igual que sus compañeros una sensación similar a la de Indiana cuando se planta ante el Arca de la Alianza. Cada historia tiene un calibre.
Pero Cartagena no descansa. Sin que ninguna autoridad atribuya lo ocurrido a un sabotaje o ataque deliberado, el buque ruso hundido frente la costa en 2024 resulta que llevaba componentes para un rompehielos nuclear según un informe de la Armada. Y, claro, en medio de toda esta munición en danza ha estallado un verdadero terremoto en el ayuntamiento. Un par de exconcejales de Vox, que se la tienen jurada a sus antiguos compañeros, han promovido una moción de censura contra la alcaldesa para la que han reclutado al resto de la peña opositora, entre la que sobresale la presencia del pesoe como si los promotores hubiesen dejado de ser ultras por ensalmo. Una forma de hacer patente que, tras los varapalos recibidos en las recientes elecciones, la formación fundada por Pablo Iglesias nada menos que un 2 de mayo de 1879 en la madrileña Casa Labra va recomponiéndose con esmero en una latitud tras otra. Estos ediles en cuestión ni siquiera se esconden. Desde luego van superándose.
La gran frustración
Tengo delante a quien se convirtió en primer director del centro en el que sus docentes actuales han pasado una noche acampados al raso para hacer patente el derrumbe de medios al que se enfrentan en el día a día. Nuestra hija vivió la transición de un siglo a otro formando parte del alumnado, conserva la alineación del profesorado en un pedestal por el impulso formativo recibido, el núcleo de las amistades que le da la vida nació en aquellas aulas y nada de esto impidió que no pocos miércoles saliera con los colegas a la calle a darle a la Lou hasta en el cielo de la boca. Con posterioridad se celebrarían cálidamente los 25 años de la inauguración sin poder evitar el percal de ceños fruncidos entre responsables del instituto cargados de historias disparatadas en la mochila con pérdida a tutiplén de derechos tanto tiempo batallados.
Cuando quienes se sitúan consiguen estar a gusto con la tarea profesional que despliegan y rememoran el trance adolescente en el que se preguntaban si serían capaces de salir adelante por sí mismos suelen concluir que la clave para el camino recorrido se enmarca en esos años. Aún con la presencia de la enseñanza memorística, las herramientas salían al paso. Esos maestros de filosofía, historia, lengua, física y química, ojo, que dejaban ahí dilemas y que, antes o después de meter algunas canastas o pelear una pelota, propiciaban el despertar de las controversias, análisis y reflexiones que iban a ir moldeando a las criaturitas. Una puesta en común, un cruce de conclusiones propiciado desde el estrado que dota a esos seres en ebullición de un atributo que marca el despegue: seguridad.
Y sin embargo, pese a la conciencia colectiva de que en este extenso tramo pedagógico reside la madre del cordero, no hay forma de que legislatura tras legislatura se aplaquen las turbulencias. Lo decía una de las alumnas afectadas en medio del último capítulo de desasosiegos: «La seño nos sonríe durante la clase, pero se nota que no anda bien». Por mucho que sea de agradecer el esfuerzo por no trasladar decaimiento, no es fácil disimular ni tampoco arregla nada. La fórmula del presidente de la Generalitat es «quitar la política de las aulas y centrarse en que haya más rigor técnico y profesional». ¿Con mayor rigor se refiere a las ratios descontroladas? ¿A las condiciones de inseguridad, a los barracones? ¿A la escasez de dotaciones? ¿A las plantillas insuficientes..? ¿En qué parcelas se hacen las inversiones necesarias para que se pueda desarrollar una tarea de esta trascendencia en las condiciones adecuadas? ¡Ah! Y no se preocupe por la asepsia. Haga política. Eso sí, de la buena si no le importa.
El desgaste
Falta un mes para que arranque el Mundial y leo en el New York Post que la Fifa ha puesto ya a la venta entradas para la final al precio de 33.000 dólares la unidad. Quienes estén pensando en acudir que no se demoren. Porque subirán.
Un asiento para un partido cualquiera por el que hace cuatro años se pagaba en Qatar 1.600 dólares ahora está en 13.000. Menos mal que siempre acude Trump a animar el cotarro y en esta ocasión lo ha hecho para advertir que él no soltaría ni mil por acudir en Los Ángeles al debut de su selección. El responsable gubernamental del evento, Giuliani junior, salió al quite señalando que la organizadora es una entidad privada donde «no creemos en el control de precios. Además en este país está permitida la reventa por lo que si se ponen a una cantidad baja ni se sabe lo que terminarían costando», a lo que Infantino, mandamás del orbe balompédico, ha apostillado: «Estamos en la zona de entretenimiento más desarrollada del mundo, de modo que hemos de aplicar las reglas del mercado». Canadá ejercerá un control férreo del precio original y en lo que a México se refiere no quiero entrar no vaya a ser que me liquiden antes que a Ayuso.
En este momento concreto no me zambullo en Estados Unidos ni aunque lo ofertase el Imserso ni tampoco me cuento entre los aficionados a los que le tiente acudir a una de estas citas. Los acercamientos a la selección solo han sido dos. Uno en un España-Rusia con Iribar y Yashin de guardametas que lógicamente acabó 0-0 y otro el del debut de Maradona en el Mundial del 82 en el que Diego no estuvo muy inspirado. En cambio me he hecho cientos de kilómetros de más para desviarme hasta El Salto del Caballo a ver a mi equipo cuando las propias autoridades sanitarias recomendaban no hacerlo. Es curioso que ni el famoso gol de Marcelino ante el enemigo endemoniado del régimen despertó el fervor ansiado. Sí es cierto que el tanto de Fernando Torres que selló el cambio de estilo instaurado por El sabio de Hortaleza unido a la explosión Iniesta cambió la dinámica y hasta en demarcaciones que pitan el himno a la menor ocasión brotaron críos cantando «¡Yo soy español, español, español», sin dejar de lado que los colores que heredamos al nacer son los que nos tienen arrebatados de por vida la vida al tiempo que se nos eriza la piel con escuchar el nombre del eterno rival. Franco se hizo el longuis, pero desde tiempo inmemorial estaba claro el predominio de una amplia mayoría social por la polarización.
Así que en cuanto hubo posibilidad de practicarla la teníamos muy entrenada. Y no hemos defraudado. Encadenamos torneos provistos de todo un ambientazo, falta de consenso y confrontación guapa. Y, por si faltaba algo, se barrunta el posible retorno de Mourinho a la competición doméstica. Qué alegría por Dios.
Apología de la dignidad
A Francesca Albanese, jurista italiana, relatora especial de la Onu para los territorios palestinos ocupados, se le ocurrió presentar el verano pasado un informe en el que acusaba a grandes empresas de ser cómplices de la ofensiva de Israel en Gaza bajo el expeditivo titular «De la economía de la ocupación a la economía de genocidio». Aunque por la publicación meses antes de otro ya tuvo amenazas, con este ardió Troya.
Lo primero fue retirarle el visado prohibiéndole entrar en Estados Unidos y, de paso, alejándola de la Onu. Efectivamente no hay por qué andarse con chiquitas y, de acceder al apartamento que la familia tiene por aquellos lares, ni de coña. Tras el preaviso fue incluida en la Office of Foreign Assets Control, la lista del Departamento del Tesoro estadounidense contra el blanqueo de capitales y el terrorismo por lo que se encuentra apartada de todo el sistema bancario internacional sin posibilidad de abrir cuenta en entidad alguna en toda la faz de la tierra. Ha de tirar solo con efectivo, no puede recibir transferencias ni donaciones ni su sueldo ni comprar un billete de avión por internet ni tener intercambio económico o en especie porque al que lo haga se le puede caer el pelo. «Mi marido, que trabaja en el Banco Mundial, o mi hija no pueden en teoría invitarme a un café porque igual les supone una multa de mil millones de dólares o imponerles 20 años de cárcel», le confiaba meses atrás a Íñigo Dominguez. Afortunadamente al prestigioso colega no lo han encontrado todavía con la cabeza espachurrada en el ordenador.
Francesca contactó con el director general de Banca Ética para abrir una cuenta y, pese a reconocer la arbitrariedad a la que está viéndose sometida, admitió que se arriesgaba a no poder seguir realizando operaciones debido a que se enfrenta a sanciones millonarias y a quedar fuera de los circuitos internacionales de pago. Estados Unidos viola de este modo las normas de la Onu garantes de la inmunidad de sus funcionarios, lo cual a la Administración ya me contarán lo que le perturba. Marco Rubio, encargado de poner puentes sobre los charcos en los que se mete el jefe -es decir, que en teoría tiene curro garantizado- se ha acercado a limar asperezas con el Papa y con Meloni, aunque no con Albanese que vive en Túnez ya que la presidenta italiana no la tiene en sus oraciones. España, en cambio, acaba de pedir a Bruselas que las restricciones a las que se haya sometida no tengan efecto en la UE. Existe legislación, pero a Europa le da jindama. El cante eurovisivo que engendra monstruos. Eso sí la hija de la relatora ha presentado a sus 13 años una demanda contra el Gobierno federal con la pretensión de llevar a su presidente ante la justicia, mientras que esta mujer perseguida por tierra, mar y aire se ha plantado por primera vez en el Reina Sofía ante el «Guernica» para extasiarse, sentir el escalofrío al que la destrucción conduce y rearmarse de valor ante el empeño en el que anda metida. Que menudo cuadro.
La situación
Como saben el Congreso rechazó el decreto anticrisis de vivienda, portador de un par de medidas en materia de alquiler de la morada habitual, lo que ha abierto un escenario de incertidumbre para un contingente nada despreciable de inquilinos. Los impulsores están que trinan con quienes lo han hecho inviable y, unos por otros, ya se sabe: la casa sin barrer.
Al igual que en los peores tiempos, toca concienciar. Con el acento puesto en las dificultades de acceso para los jóvenes preocupa que reine la psicosis. Ni siquiera la pléyade de contertulios que están por la labor saben por dónde hincarle el diente al drama ni la consabida reiteración tendría efecto, así que las cabezas pensantes han puesto en marcha un sistema más sibilino. Apenas 72 horas después del revés parlamentario La 2 programó «La vida por delante», una de las películas mejor consideradas de los 50. A los mandos de una propuesta con toques de neorrealismo italiano en la que se muestran sin tapujos las múltiples heridas de un Madrid descompuesto por el destrozo perpetrado años atrás se encuentra Fernando Fernán Gómez quien no solo la dirige, sino que también la protagoniza tras escribir el guion. A estas alturas de la vida, Fernando tiene dos hijos, acaba de separarse de María Dolores Pradera e inicia la relación con Analía Gadé. Total que, en esa década además de hacer teatro, este fiera rodó más de cuarenta producciones. Y como él mismo estampó en sus memorias, lo más complicado no era aprenderse el papel ni interpretarlo; lo más difícil era cobrar.
La historia por supuesto va de las fatiguitas de una pareja para emprender el rumbo. Ella, con la carrera de medicina y él, con la de derecho, debuta como vendedor de aspiradoras, dibujante de tebeos, presentador en un espectáculo de variedades y profe en una escuela de señoritas. Se casan, viven en casa de los padres, se vuelven locos para encontrar algo en torno a las doscientas mil pesetas, dan con ello locos de contento, se sientan en la salita y él comenta: «Y ahora para abrir la puerta se quita la silla y para sentarse en el sofá se pasa la pierna por encima de la mesa». Una reconocida especialista en Ética y Filosofía como Adela Cortina explora nuestros días: «Me pone nerviosa oír que los chicos de hoy van a vivir peor con la de oportunidades de que disponen para crecer en lugar de andar siempre quejándose. Tienen internet, la IA, aprenden y se conectan con gente de muchísimos países, están en la UE y en el mundo mucho mejor situados». Comparado con la miseria y el aislamiento aquel no hay color desde luego. Lo que ocurre es que esta tesis en manos de los prebostes, tan artistas, conduce a que si nadie se preocupa de facilitar viviendas en condiciones accesibles a la plebe joven es por ellos. Para que exploren el mundo…
Al día siguiente en hora de gran audiencia La 1 pasó «Vente a Alemania, Pepe», siguiente píldora para la audiencia. Y de esa manera a ver si la legislatura da más de sí.
La pulsión
Una colega seductora, a la que sigo con deleite en esos apuntes que suelta sobre aspectos de lo más mundanos y que te refrescan, ha celebrado a su manera el medio siglo que cumple el diario en el que pasa revista a lo que provoca alteraciones en su ventrículo cincelando una afirmación según la cual el sitio en el que se encuentra es ni más ni menos que «el periódico donde todo periodista quisiera trabajar y, quien lo niega, miente». He dicho que me gusta, no que fuera infalible.
Buena parte del período señalado ha constituido posiblemente la época dorada del oficio en estos andurriales patrios porque existía verdadera necesidad vital de llamar al pan, pan y, al vino, vino, de escarbar en la red de malformaciones tejidas por poderosos y sátrapas para alimentar sus ambiciones con el españolito de a pie deseando acercarse al quiosco con tal de ver salir por fin todo eso a la luz. Ya antes de que el regidor del Pardo pasase a mejor vida -y la inmensa mayoría no digamos-, distintas publicaciones desde Cuadernos para el diálogo, Triunfo o Cambio 16 hasta La codorniz y Hermano Lobo esparcieron la semilla junto a alguna que otra cabecera incluso vespertina dando paso a que corrieran ríos de tinta fresca. Había ansia por un tiempo nuevo, aunque tentándose todo quisque la ropa para que no aullase el lobo. Ahí hubo quienes anduvieron prestos y pusieron en marcha un artilugio impreso que conectó enseguida con las aspiraciones del guion convirtiéndose en el acompañante bien visible de todo progre de salón y algo más tarde en «la biblia» como resultado de las maldades propias de los ingeniosos bebedores de noticias a altas horas de la madrugada.
La transformación social trajo consigo los mejores años jamás vividos en la Redacción.y no pocos rotativos locales dispararon la fortaleza de la que disponían gracias al arraigo. El bomboncito en el que se habían convertido multiplicó la dosis de independencia hasta consagrarse sacando a la superficie un filón de cosas tomatosas. Que Madrid siempre es Madrid, sin duda. Que la tentación vive arriba, por supuesto. Pero para eso está la cabecita y los buenos maestros que rodean a uno. Lo fundamental es poder ejercer tu función sin cortapisas y encontrarse a gusto en ese sitio. No lo oculta en su alegato mi gacetillera de compañía: «Luego vino el éxito, los años de poder y rosas. El narcotizante sueño en los laureles. Los roces, Las crisis. Las debacles. Las heridas que aún sangran en cuanto las tocas». Y tras el maremoto de 2008 que todos sufrimos, el registrado en la selva periodística de la capital también dejó pequeño al padecido dolorosamente en la periferia.
Lo siento, amiga, pero jamás quise trabajar en un periódico que no fuera en el que lo hice por mucho que como lector lo haya escrutado desde el primer día. Sé que me vas a entender y mucho más si te digo que nunca he creído en la prioridad nacional.
El desvarío
Después de bastante tiempo sin catar El intermedio pillo a Wyoming en acción dando paso a Santiago Abascal en un reciente mitin en Cádiz: «El mierda del presidente del Gobierno y la rata del ministro del Interior…» y hubo de hacer un receso en sus lindas palabras porque, espoleada, la chavalería situada al dorso prorrumpió con el sonoro «¡Pedro Sánchez, hijo de puta!» ante la expresión de satisfacción íntima reflejada en el rostro del inductor evitando sumarse a corear el cántico. ¡Qué control, qué caudillaje!
Casi simultáneamente Melania se deshacía en epítetos con el popular conductor de «Late Night», Jimmy Kimmel. Dado que el inquilino de la Casa Blanca iba a estrenarse en la cena de corresponsales tras repudiarla a lo largo de sus mandatos y que con su presencia los habituales cómicos habían sido borrados del mapa para hacer de maestros de ceremonia, el ínclito detalló un par de días antes el monólogo acuñado en caso de haber recurrido a sus servicios. Ni que decir tiene que en él salían a relucir no pocas referencias a los tachones en las páginas del archivo de Epstein; a lo que hay que sumar una coña sobre si se encontraba algún médico en la sala, «¿y tenemos algún Jesucristo?», torpedo dirigido al Señor sanando a un enfermo creado por IA para mayor gloria del míster y donde no pasaba por alto el documental de la primera dama que, en una web especializada, las puntuaciones favorables eran tan raquíticas que no sería de extrañar que hubiesen llegado desde la sede de Vox. Bueno, pues, la protagonista llamó a Kimmel cobarde (?), portador de odio y violencia. Con posterioridad Trump ha responsabilizado a demócratas, medios y al humorista de lo sucedido en el hotel la noche de autos y ha pedido a Disney y Abc que lo despidan. Qué menos.
Fuera de su ámbito directo de poder al temperamental mandatario le está costando más cargarse a los que no le hacen gracia. Si por él fuera, el Boss de toda la vida estaría una buena temporada dando recitales en Guantánamo exclusivamente. Pero EE.UU. es mucho EE.UU. y las instituciones resisten. Eso sí, no pocos de los que empezaron a su lado han ido cayendo como un castillo de naipes. Y en el entorno de Abascal, siempre intentando que aquel lo tenga en sus oraciones, no digamos. A Ortega Smith, con lo grande que es, tardó 13 minutos en decapitarlo. En cambio, el diputado de la Asamblea Regional murciana que soltó aquello de que «tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia» anda en el buen camino. Lo único es que, al aclararlo, aseguró no referirse «a ningún tipo de violencia material, sino a una resistencia firme en el terreno de las ideas». Y, claro, el jefe algo inquieto le ha espetado: «¿Ideas? ¿Pero qué ideas, Antonio?».
El respingo
Recojo los diarios al alba y me dirijo a hacer la caminata de rigor a un agradable bulevar sumergido en una arboleda frondosa. Primero hay que dejar el coche. El hueco lo encuentro ante la entrada a una urba. Se trata casualmente de Les Naus y me da un respingo porque hasta entonces no había ido a parar ahí. Saco una foto claro está. Es la mañana en que sale a la luz que la jueza ha imputado a quince almas benditas, entre ellas diez dueños de pisos. Alrededor de los bloques que componen el oscuro objeto de deseo apenas se palpa movimiento ni de entrada ni de salida. Un simple vistazo a las fachadas muestra un perfil con mayoría absoluta de persianas echadas. Los que accedieron a las viviendas por la senda correcta son los segundos en estar jodidos tras aquellos otros que fueron desplazados por los listos de la clase. El máximo mandatario municipal, que debe conocer al afortunado grupo desde tiempo inmemorial, ha mandado un notario a la mismísima casa del portavoz de Compromís al sentirse difamado y este arguye que lo único que ha hecho es trasladar lo ya publicado. Algún día la oposición se percatará de que también puede investigar y ser ella la que muerda. La Sexta, dentro de un espacio con galones dedicado a dar visibilidad a asuntos llamativos que nunca faltan, se plantó en la ciudad para recabar testimonios donde se toparon con la mudez de la viandante agraciada al percibir el micrófono a su siniestra, con la estampida de un pollo perteneciente a la nómina institucional al que le tocó el bote y con otro de los señalados al que pillaron en las cercanías del despacho y quien no tuvo remilgos en despedirse con una amenaza chulesca sin haber aclarado a la audiencia ninguno de los interrogantes. Menos mal que programa había previsto con lo que podía encontrarse y descansó el grueso del guión en la redactora jefa del periódico especializada en asuntos turbios que, junto a un equipo puntero, ha llevado a lo más alto del hit parade estatal la semiclandestinidad en la que se mueve la vivienda pública y la necesidad de protección que precisa. La caída de las ventas en el mercado inmobiliario va a más en lo que llevamos de año con contracciones que se han disparado hasta el 13,5%, enclavada en la falta de oferta que, junto a los precios elevados, hacen muy complicado el acceso para los más jóvenes. De regreso no dejo de darle vueltas a lo que tanto paisano viene rumiando desde que estalló un escándalo de efectos sumamente sensibles, el descaro reinante y el mercado de chanchullos aún por desvelar. Con Les Naus de nuevo enfrente escucho al alcalde advertir que «todo aquel que haya accedido de forma irregular debe responder». ¿Como él?