Tiros por la culata

Rueda por ahí una serie titulada «Dear England» que retrata la reconstrucción anímica de la selección inglesa cuyos aficionados no entienden que siendo como son los inventores solo hayan ganado el Mundial que organizaron gracias a la ayuda de un gol que sesenta años después aún no se sabe si la pelota entró. Basada en la obra de teatro de James Graham cuenta con Harry Kane como eje de quienes han sido llamados para darle la vuelta al destino. Resulta curioso porque el gran goleador ostenta el récord de frustraciones para quien hoy sigue siendo líder de The Three Lions. Durante una década su equipo de Londres no levantó título alguno. Con intención de catarlos se marchó a un destino seguro como es Múnich y, en su estreno, el Leverkusen de Xabi Alonso conquistó imbatido la Bundesliga y, en la Copa, el Bayern fue eliminado por un Tercera. En la siguiente temporada, tras años de sequía, quien se proclamó campeón de la Europa Ligui fue su Tottenham.

     La peña inglesa que se ha dado cita en Benidorm para seguir a los suyos no precisa de muchos datos ni de tanta reminiscencia a la hora de hacerse sus cálculos. Cientos y cientos de currantes comprobaron que embarcarse al continente americano era prohibitivo y aquí andan. De los 300.000 litros de cerveza distribuidos en la cita de Qatar puede superarse el millón en esta. Y como, con respecto a las importadas del Reino Unido, en cada pinta fabricada en suelo patrio ahorran tres euros no le hacen ascos a la prioridad nacional. Y no, no serán ellos quienes se carguen la verja de La Roca. Aunque podrían, la diplomacia reducirá los trámites para escalar de un territorio a otro. Viendo el aire que cogen los tiempos habrá quienes desempolven el «¡Gibraltar, español!», pero bueno, tranquilos, menos da una piedra.

     Ni el rey ni el presidente del Gobierno acudieron a Dallas y Begoña Gómez ni les cuento. El monarca tenía en agenda la entrega de los premios Princesa de Girona y, el mandatario socialista, la primera reunión técnica de la Coalición Antibalística en París que venía que ni pintada tras propagarse por medio mundo cómo se las gasta el que fuera su antecesor en la Moncloa. Para entonces Rufián ya se había adelantado sacudiéndole hasta en el cielo de la boca al autor más mencionado en el tramo decisivo del torneo. Hasta Albares abandonó el habitual tono salmódico para realizar unas cuantas entradas elevadas de tono más propias de Goiko. El ingenioso hidalgo gallego no ha salido a reconocer que el tiro le salió por la culata tras haber instado a los contrincantes a ponerse a cien y Borja Sémper tampoco hizo nada por evitar que la bola se inflase al considerar que lo escrito se encuentra en la habitual línea mordaz del articulista ocasional, a lo que habría que añadir el resto de circunstancias que lo rodean. Así es. Pocas ocurrencias más sarcásticas que Eme Punto Rajoy.

Todo un logro

Feijóo quiere dejar huella. Hay quienes ponían en duda su capacidad y se han percatado de que es capaz de superar las expectativas. Es más, ha batido un récord: el de compañeros de partido que han tenido que salir a matizar su arrojo antes de que se formara el alboroto. Más quiero decir.

    Dado que el todavía candidato a la presidencia del Gobierno se hizo el interesante ante el empresariado vasco demonizando el absentismo laboral alrededor de un totum revolutum de libro, a su vicesecretario del Hacienda, Juan Bravo, no le quedó otra que darse prisa para decir que «a lo mejor no se ha explicado muy bien» porque cuando cuestionó que durante la baja se cobre el mismo salario se refería «solo a los casos de fraude, no a cuando se está enfermo». Y quien salió a socorrerlo enfatizó que su formación no pretende reducir el salario a quienes no se encuentren bien: «¿Usted cree que Feijóo quiere que el que está enfermo de cáncer perciba menos?». «¿Se piensa que no tenemos corazón, que no somos humanos, que no nos ponemos enfermos o no tenemos familiares que también sufran?». La particularización en el diagnóstico de la enfermedad no era baladí dado que el jefe de filas no tuvo empacho en señalar que el coste excesivo de la rémora expuesta ante el auditorio es un «cáncer que no podemos pagar». Para salvar este desgraciado símil el partido lo puso en manos de Borja Sémper quien dos meses atrás se había reincorporado a la portavocía tras el tratamiento del bicho que le afectó al páncreas. El damnificado saltó a la palestra a fin de pedir «cautela» en el uso de ciertas comparaciones dado que «una baja por enfermedad no es un capricho; es algo a lo que estás condenado». Y aprovechó para lamentar y poner en tela de juicio que un asalariado por cuenta ajena si es detectado de cáncer cobre el 75% del salario, algo que según él hay que corregir porque «es inaceptable». La consejera de Trabajo de Baleares y del pepé compareció señalando que un currante en activo, que ha cotizado y cae enfermo «ha de tener a todo el sistema acompañándolo para su recuperación». No es fácil conseguir lo que Alberto ha logrado. Una forma de acompañamiento pocas veces vista.

     Esto ha venido después de que durante el congreso de los suyos en Cataluña pidiese «pasar página» del «procés». Ahí tampoco lo dejaron solo y fueron Aznar & Ayuso quienes saltaron con idea de recordarle que los independentistas siempre querrán «saquear el Estado», que es la manera empleada por la pareja para dar alas a quien se lo busca. Pero Feijóo tiene entre ceja y ceja los 12 diputados alcanzados allí en las generales del 2000 y no va a parar. De momento, según el sondeo del Centre d´Estudis d´Opinió de la Generalitat que está aún calentito, la previsión es de entre 5 y 6 y, entre los habitantes, el candidato se sitúa en cuarto lugar de las preferencias para llegar a la Moncloa con el 3% frente al 29% de su Sánchez del alma, el 5% del de Vox y el 6% de Rufián. Tras unas horas de silencio prolongado, en sus filas se ha generado cierta expectación. Por si, efectivamente, se resarce y manda la baja.

En el punto de mira

Camino de Ankara, Trump se ha hartado de mandar puyas: «Los españoles pertenecen a la Otán, pero no son muy buenos miembros. Ni están portándose bien ni juegan en equipo. Pronto se arrepentirán». ¡Peeeedro, tranquilo! ¡Por lo que más quieras! 

     Si te desprecia como a Meloni, que lo tendrá en agenda, no entres al trapo. Comprendemos la dificultad porque ir al choque con este sujeto es de las pocas balas que guardas en la recámara para recomponer la desgastada figura. Que el perenne manual de resistencia no te nuble la vista. Piensa que los tenemos a todos en la costa oeste haciendo tiempo para jugársela contra los belgas y que no queremos que le ocurra ningún imprevisto a Lamine ni al pequeño Keyne. Recuerda que el Ice también existe y no repara en barras. Es verdad que la directora general de la Guardia Civil y Leire descolocan, pero dan para lo que dan. Los que han dado hasta en el cielo de la boca desde que se produjo la intervención en la Fifa del jefe supremo de los negocios han sido los clásicos comentaristas de las cadenas británicas compuestos en su mayoría por ex jugadores de relumbrón como Thierry Henry y otros coincidentes en el diagnóstico: «Apesta por completo». Investidos de analistas introducen el bisturí en el juego que se practica en el mundo mundial, geopolítica incluida y de las Jons si nos lo traemos a nuestro terreno que está que arde como en Andalucía, que ya quema.

     El encuentro en tierras turcas ha quedado constreñido a una cena de gala y media jornada escasa de tarea con tal de que al magnate de los ejércitos le dé el menor tiempo posible a montar el número y mandar el invento adonde le apetece, que para eso Estados Unidos es el campeón. Teniéndolo grabado en la frente estaba convencido de que se llevaría como trofeo hasta el cónclave castrense al delantero indultado, un chaval al que la forma de proceder de este troglodita lo abrumó dejándolo sonámbulo y sin respuesta sobre el césped a la hora de la verdad. No debe ser fácil quitarse al magnate de la cabeza tras alardear de su actuación desde los despachos igual que para los amantes del «jogo bonito» da grima contemplar en qué ha quedado el despliegue de La Canarinha. Viéndola certificas que Pelé ha muerto, mientras que Trump hace lo que quiere en cualquier estadio que se le antoje. Así es la vida. Lo malo es que va a ser el encargado de entregar la copa el 19 en Nueva York. Como tenga que dársela a España igual se la cambia por el Nobel.

El legado

Con «El factor humano» John Carlin trazó un perfil de largo alcance de Nelson Mandela, ese con el que el activista de activistas se las ingenió para evitar que los dos bandos irreconciliables de su país se molieran a palos y que, inspirando el más difícil todavía, avanzaran unidos con un mismo objetivo hasta convertir el ensayo primordial en un cambio social inimaginable. Morgan Freeman y Matt Damon hicieron el resto.

     El nieto del prisionero más icónico de finales del XX, embutido en un terno azul impecable compuesto de chaqueta cruzada, pasó por España un mes atrás. Es el encargado de divulgar su legado estando como está al cargo del Mandela Institute for Humanity entre cuyos objetivos figuran empoderar a las nuevas generaciones, transformar los sistemas educativos que en aquellas latitudes es básico -como nos descuidemos en las nuestras, tú verás- y erradicar la desigualdad trazando para ello alianzas globales por un tubo. Ndaba visitó por primera vez en la trena al yayo con ocho años y dijo que de mayor le gustaría vivir en una de ellas porque se había topado dentro con una piscina que habían colocado al alcance del interno estrella del centro a ver si de ese modo se reblandecían sus principios distanciándose del movimiento que representaba, pero pincharon en hueso. No era fácil dársela con queso o igual no había aprendido a nadar, vaya usted a saber.

     Cuando Madiba salió en el 90 se fue derecho a casa del hijo, mandó a la pareja talludita a estudiar tanto como tenían colgando y esbozó que, de la descendencia, se encargaba él. El crío abandonó el sueño ilusorio de residir en prisión, pero se enteró de lo que vale un peine porque, al contrario de lo que suele ocurrir durante el jubileo con los retoños, al presidente en ciernes le dio por ponerse de lo más estricto con lo de hacer la cama, el cuidado de las prendas y demás hasta el punto de pergeñar meter en cintura a Sudáfrica empezando por las criaturitas a mano: «Con la habitación limpia podrás hacer los deberes». El apartheid no era moco de pavo, pero que los mocosos no dejen el piso hecho unos zorros tampoco está al alcance de cualquiera. Ahora que inaugurada la temporada veraniega los gemelos de cuatro años largos se han instalado aquí, negro sí que anda uno.

     «Sí, los negros tenemos hoy dignidad gracias a Nelson Mandela. Trajo la libertad y sobre todo impidió la guerra civil, que es su verdadero legado», en la voz del continuador familiar, que en su infancia se encontró con que quien le cuidaba era una de las mayores referencias de la historia de la humanidad que no le pasaba una a la hora de poner su cuarto en orden. De ahí que a día de hoy pregone que los jóvenes han de soñar a lo grande, tanto que sus propios sueños les asusten. Como la presencia del hombre aquel, que fue mucho abuelo.

La visión de la jugada

Una de las maldiciones mundialistas más flagrantes fue la sufrida por Di Stéfano. Tras anotar seis goles en el Campeonato Sudamericano del 47, La Saeta Rubia -apodado de esta guisa en esa década por el periodista Roberto Neuberger– se le caía la baba pensando en la que podía armar tres años después en la gran cita de Brasil. Pero la Federación argentina cogió un empute por distintas cuestiones que tampoco eran para morirse y renunció. Le cogió el gusto y, como la siguiente Copa del Mundo le fue concedida a Suiza mejor que a ella lógicamente, se ausentó otra vez. Y qué voy a contarles, bueno era don Alfredo. Tramitó la nueva nacionalidad, debutó con la selección en un amistoso contra Países Bajos en el que hizo tres tantos y, bueno, España no se clasificó para Suecia 58. Con la camiseta roja hizo 23 de los suyos en 31 partidos, llegaba con tres años menos que Messi a su postrera posibilidad en Chile y en el último choque preparatorio se lesionó. Luego decían que tenía mal humor.

     El campeonato más largo al que asistimos en estos días demuestra que las estrellas intentan reservar unos buenos chutes de energía para percutir en la mirada de cientos de millones de seguidores. Ahí está la cantidad de dianas que los artilleros más sobresalientes se restriegan entre sí. Pero si eso que a Di Stéfano se le escamoteó hace subir como la espuma la consideración del acontecimiento, una de las circunstancias que más llama la atención es que se hayan reunido 102 futbolistas nacidos en Francia distribuidos entre trece selecciones. Ahí es nada. La actual subcampeona de la competición se nutre de talentos con raíces foráneas, aunque el colonialismo hizo tanta mella que da pie a que un buen porrón de aquellos territorios aproveche para repescar el sentimiento que significa representar la herencia cultural de padres y abuelos: La inclusión de verdaderos atletas provenientes prioritariamente del continente africano en plantillas de clubes potentes ha redistribuido la competitividad llevando a que las fuerzas estén más igualadas que nunca al menos en este terreno. Menos da una piedra.

     En medio de esta palpable realidad, con Lamine ahí como estandarte y todo quisque suspirando porque no deje de ser quien es, hay que ponerle mucha afición para colocar la prioridad nacional en primera línea de salida y que los de la formación anexa también la abanderen. ¿Hacia dónde miran, en qué mundo viven? ¿No se han percatado de que el guardameta de Japón es negro? El padre de Ghana; la madre, nipona y el chaval, que por cierto para un motón, nacido en Nueva York. ¿Saben quién ha sacado la mejor nota en la Pau de la Castilla y León donde ya se aplica la doctrina de marras? Pues una hija de inmigrantes chinos, que tuvo dificultades en Primaria con el español y que en la prueba de acceso a la universidad ha sacado un 10 en Lengua Castellana y Literatura. Sería para recurrir la nota. Venga fieras.

Hay que descubrirse

La madre falleció en el parto y la costumbre en la recóndita aldea de Fiaso, un lugar de Ghana en el quinto pino, consistía en que el recién nacido fuera ahogado. Su padre lo rescató en tiempo de descuento. El sitio se encontraba lo suficientemente alejado de todo como para que los críos no pudieran ni ir ni recibir pildorazos escolares por lo que, conforme crecían, cuidaban animales, si querían comer pescado se lanzaban al río, armaban sus propios juguetes y se introducían en la jungla a buscar plantas para curar enfermedades de los habitantes del área, en su caso alentado por el progenitor convertido en chamán del contorno. Al terminar la faena, cómo no jugaban al fútbol. Durante una de las sesiones un avión surcó las alturas, Ousman se quedó ojiplático, corrió desesperadamente, alcanzó el reducto donde el páter preparaba un brebaje, preguntó qué era eso que volaba, la respuesta que halló es que se trataba de un tipo de magia que hacían los blancos pero a él, que ya le daba vueltas a la mollera, no le cuadraba. De modo que le atravesó una idea que no le abandonaría. Y su historia durísima y hermosa la tienen al alcance desde hace nada en la gran pantalla de las salas comerciales. El nombre se veía venir: Viaje al país de los blancos.

     Uno de los elementos diferenciales de este caso con respecto a las desbandadas habituales es que la peripecia vital no está propiciada por guerras bestias o por la persistencia del hambre canina. En su entorno no le sobraba y tampoco le faltaba. Podía haber sido feliz arropado por los suyos, entre los que destacaba su gran amigo algo mayor que bien que lo cuidaba. Pero Ousman quería mejorar como cualquiera de los blancos del primer mundo que se muestran inconformistas y dan el salto a un destino que le ofrece mayores posibilidades. La diferencia entre unos y otros para poder darlo es sideral. El calvario que pasa durante cinco años atravesando ocho países africanos entre mafias meciendo la cuna se lo ahorro a ustedes. No quiero darles el día.

     Benjamin Kakraba, el joven e inexperto actor ghanés que interpreta al verdadero protagonista de la historia, está inmenso. Al llegar a Barcelona sin haber bajado nunca al metro muestra su asombro por todo lo que a nosotros nos pasa desapercibido lo que dota al personaje de un enorme realismo porque late en él lo que Ousman Umar habría sentido al tiempo que sobrehumanamente mantiene la esperanza en el futuro. Fui a verla porque Emma Vilarasau garantizaba la presencia de la ternura frente al temor y al desprecio que la estancia de estas criaturas despierta en parte de los parroquianos. La actriz encarna a Montse Roura que junto a Armando se convirtieron en familia adoptiva y le abrieron las puertas del cielo a quien hoy lidera un proyecto educativo en Ghana a través de una oenegé porque eso, que sepan lo que les aguarda si deciden meterse en esa historia o explorar otros caminos a través de la formación que ahora tienen a mano, es lo que puede contribuir a cambiar la realidad de su país. El de los negros.

La mundial

Colombia ha caído en manos de la plataforma Defensores de la Patria al frente de la cual figura El Tigre. Abelardo de la Espriella tuvo una epifanía en Italia según la cual debía lanzarse a la arena electoral para salvar a su país de las garras de la izquierda y lo ha salvado. Nueva irrupción de un abogado de paramilitares, futbolistas y famosos, es decir otro showman. Estamos que lo rompemos.

     En un grupo diferente de la mundial que hay liada resultaba excitante ver cómo los suyos andaban devorando Starmer y, al igual que ocurre en tantas demarcaciones, el único que no se enteraba de que estaba muerto era el premier. La frugalidad que exhiben los británicos por merendarse a sus líderes es digna de encomio y las consecuencias que ha traído el Brexit han supuesto un acicate. Y, como en todo lo demás, Trump anda encima. Antes de que el inquilino del 10 de Downing Street dijera esta boca es mía, el padre de todos los showmen confirmó que la dimisión cristalizaría al haber fracasado el menda gravemente. En los dolores de cabeza de Portugal la voz cantante la lleva Georgina quien se ha puesto como una leona ante la presunta, y tanto, descalificación de su chico por parte de un joven del vestuario donde se ha instalado a cuenta de poca cosa un ambientazo ibérico cien por cien. Habrá que ver de qué manera se recomponen si ganan la copa. Bajarán a Cristiano de la cruz hechos una piña.

     La impresión es que, pese al clima bélico, deportaciones e Ice sobrevolando el acontecimiento, a los colegiados no les influye y están dejando jugar más de lo habitual al menos en la fase inicial. No se puede olvidar de dónde venimos. En la primera de las citas de este tenor celebrada en Uruguay en 1930 y cuando los anfitriones se disponían a enfrentarse en la final a los argentinos, el árbitro belga Langenus exigió un barco y un seguro de vida para poder huir tras pitar el partido por la tensión que se mascaba en el ambiente. En las dos Españas la rivalidad más enconada gira en torno a los jueces de la competición. Una mayoría cree que no son suficientemente independientes. El cuadro de indicadores de la justicia de la UE de 2026 recoge que el 45% tiene una percepción negativa sobre el quehacer de sus señorías, mientras que al 40% le satisface. No es fácil navegar entre dos aguas. Lo que para una afición es una persecución flagrante para otra es aplicar con solvencia las reglas. Horas antes de que el Consejo General de ese poder expedientase a Juan Carlos Peinado por insinuar lo que insinuó en el imaginario plan de ayuda a Begoña para salir pitando, Jiménez Losantos difundió que «uno de los jueces que puede presumir de honor es Peinado». El magistrado está dispuesto a alcanzar la jubilación con todos los honores y ha dejado el barco preparado. Para Sánchez, claro.

Nuestro tesoro

asta bien cumplidos los sesenta nunca había necesitado ir a un hospital, pero desde un par de años antes de la pandemia me he sacado un abono. Recalé de inicio en una especialidad enclavada en la cuarta planta y en la actualidad lo que más visito es el sótano tras haber pasado por el resto si sumamos las intervenciones a las que ha habido que someterse. En fin, qué quieren que les diga, una fiesta.

     Al igual que multitud de pacientes constituyo un buen termómetro a la hora de cogerle la temperatura a cómo se las maravilla el conglomerado sanitario para llevar a cabo una actividad que a todos nos interesa por la que cuenta que nos trae que la desarrollen en las mejores condiciones posibles. Algo empecé a sospechar sobre las verdades del barquero, veinte, veinticinco años atrás, la mañana en que fui a visitar al hospital más antiguo de la ciudad a un amigo oftalmólogo, referencia en esa rama que además se rompía de lo buena gente que era dentro de su comportamiento sosegado. Cuando vi las condiciones en que trabajaba el jefe del departamento se me cayeron los palos del sombrajo. El despacho, un cuchitril, con el inconveniente de que se trataba de alguien alto y robusto acorde a la estatura. Si al menos hubiese sido una persona menuda… Algo que la dirección del centro se plantearía a la hora de escoger a la persona indicada en vista del espacio disponible. Es una situación que cuesta de asimilar: qué porcentaje de recuperación tengo si a quien atiende me lo encuentro en peores condiciones que yo.

     Previo al máster este que he hecho en las últimas temporaditas, donde sí he recalado con cierta periodicidad ha sido por el centro de salud. Y ahí otro enigma es saber dónde va a encontrarse en esta ocasión el médico de familia. Cada vez está en un ala y, según épocas, no da tiempo a conocerlo porque una oferta vete a saber de dónde lo ha conducido a coger el petate. Y pese a la movida sólo los he tenido buenos. La que tengo desde hace nada acaba de echarme una reprimenda por no haber reaccionado como debía ante un imprevisto e inmediatamente me ha catapultado hacia dos plantas del hospital. En medio del vaivén me saltó un viernes/noche el número interminable que se gastan y contesté preguntándome qué podría ser a esas horas. Era quien me había tomado la tensión para advertirme que el enfermero asignado para el día previsto no podría verme porque tenía visitas domiciliarias. Es verdad que antes los viernes/noche de uno eran otra cosa, pero no pienso quejarme.

     Esta semana la consulta hospitalaria programada ha coincidido con la huelga de los galenos y, en los dos últimos análisis de sangre, con la de los laboratorios. Solo puedo decir que, con solo visitar un hospital, a los veinte años caía redondo y que, hoy en día al igual que para multitud de afiliados, toda la seguridad estriba en que no me suelten. Que me desmayo. 

El trago

La mañana ha sido agitada, me ha retrasado el plan previsto, me dirijo a deshora a recoger los periódicos y atravieso por medio de dos filas de veladores al aire libre en las que los clientes dan rienda suelta al aperitivo. A través de las gafas de sol me parece detectar el perfil de alguien a quien no pensaba ver allí, realizo un escorzo raro pero continúo convencido de que es él y seguro de quién es la persona que lo acompaña pese a haberla tenido de espalda. El quiosquero me suelta una historia de la que no me entero con la cabeza dando vueltas en otro sitio.

    Rescato los diarios que ese día se han vendido de manera especial gracias a la exposición en portada de las joyas almacenadas por Zapatero que han traído consigo una imputación judicial y vuelvo sobre mis pasos. Efectivamente se confirma que aún veo y que conservo algo de olfato: se trata de Macarena Montesinos y de Carlos Mazón. Los tres nos hacemos los tontos, aunque es obvio a quién es al que menos le cuesta puesto que viene haciéndoselo desde hace año y medio largo. Por lo que colijo no se dan un respiro. En ese instante la secretaria de su grupo en el Congreso es la que está dando doctrina como mentora del susodicho que es. Feijóo no ha querido saber nada de pisar esta tierra desde que sucedió lo que sucedió y no ve el momento aunque la escena con la que acabo de toparme corrobora la tesis de que los efectos del drama, del destrozo producido y del desparpajo exhibido por la cúpula de aquel Consell se van suavizando. Escuece porque los últimos registros conocidos del señorito a la hora de despejar el panorama para acudir a lo único que le importaba de la agenda el día de la tragedia debería levantar ronchas en el más calmado de los parroquianos, pero c´est la vie. 

     Para colmo el Papa se ha ido y la actualidad vuelve a ponerse rebosante de picardía. Ni la entrada en acción de la Roja consigue que se aparte la mirada de lo que nos trae fritos. A la misma hora que estaba citado el combinado nacional para empezar con la movida mundialista más larga de la historia convocó el juez Peinado a Begoña Gómez bajo advertencia de sacar mínimo le amarilla de no haber hecho caso. Su señoría está dispuesto a pasar a la historia en puertas de la jubilación y, digan lo que digan, coronándose se halla. Nadie puede sin embargo saber a ciencia cierta si Sánchez tendría cuerpo para ver el partido, el de fútbol me refiero lógicamente, porque del situado en Ferraz hace tiempo en vista el juego desplegado que debió desconectarse…o no A los responsables desde luego se les ha ido de las manos tanto en cuanto a táctica como a estrategia. La irrupción de Leire con ese desborde del que hace gala en zonas delicadísimas sin temor de Dios ha sido la guinda tras los miembros del plantel a la sombra y con el que fuese presidente pendiendo de un hilo. Te pones a mirar en la grada la cara de sus alicaídos adeptos y madre mía las cejas ni se las encuentras.

El rebote

Lo bueno de estar entrenado en llevar la contraria es que un día como hoy puedes arrancar hablando de la enebeá. Los Knicks lograron su último anillo en el 73 por lo que el ansia en los alrededores del Madison Square Garden rebosa el vaso. A Spike Lee le ofrecieron quinientos mil dólares por ceder su silla de pista en el cuarto choque de las finales ante los Spurs de San Antonio. Una vez en la cancha el cineasta confesó que no se lo había dicho a su mujer. Es de suponer que pensara en ello cuando la cosa avanzaba bajo la flagrante superioridad tejana en torno a los treinta puntos de ventaja. Pero ya se sabe que en baloncesto un cuarto o incluso un minuto es una eternidad. A falta de un segundo para la conclusión, un alero británico emprendió el vuelo desde el Atlántico y palmeó el tiro de tres de la estrella neoyorquina que puso la guinda a una remontada jamás vivida en lo que para los estadounidenses es el colofón del campeonato del mundo. El resto de países, continentes y torneos no cuentan.

     Nada más inaugurarse en México el de fútbol, Trump aprovechó y, entre el primer y el segundo resultado, anunció que se detenían los ataques tras haber asegurado horas antes que esa misma noche arremetería contra la república islámica con gran contundencia y proclamó un acuerdo pleno para poner fin a la ofensiva en la región, abrir el estrecho de Ormuz, que Irán se compromete a no fabricar lo que el galán ya le ha dicho que nanay, a eliminar sus concentraciones de uranio enriquecido medio señalando que el okey se firmará en suelo europeo sin especificar, algo que el régimen de los ayatolás negó a continuación de pe a pa. Como para esperar que esta disputa la aclare el var.

     Lo único que sabemos con certeza sobre qué nos aguarda alrededor de las citas que tienen lugar en Norteamérica es que el álbum de cromos de las selecciones ideado por Panini lo está petando. Desde la filial española de la empresa italiana se apunta que «nunca se había empezado de esta manera, sobre todo en España y Portugal. En Brasil siempre ha sido una locura, pero este año estamos produciendo 24 horas al día». Trump también produce lo suyo. Dentro de los acuerdos marco, el combinado irání tiene prohibido quedarse a dormir en su demarcación y, tras jugar, deberá trasladarse al país fronterizo del sur. Al árbitro somalí designado por la Fifa lo interrogaron once horas en el aeropuerto y lo devolvieron por donde vino, mientras que el ariete iraquí pasó el mismo trago aunque finalmente logró quedarse por lo que como dicen sí que debe ser bueno. Con los llegados de África y Asia así, uno tras otro. Y ahora va a por los paisanos. Sí, porque se presentó en el partido anterior y fue recibido con una pitada de aúpa en el Madison lo que inmediatamente obtuvo la consiguiente respuesta. Ya ha advertido la Administración que, ante la desbordante celebración que se presume como se le ocurra salir campeón medio siglo después, está moviendo las piezas para llevar a cabo un despliegue del Ice como nunca se ha visto en la Gran Manzana. De este modo tiene el igualmente seguidor de los Knicks el álbum de la actualidad. Hecho un cromo.