La mañana ha sido agitada, me ha retrasado el plan previsto, me dirijo a deshora a recoger los periódicos y atravieso por medio de dos filas de veladores al aire libre en las que los clientes dan rienda suelta al aperitivo. A través de las gafas de sol me parece detectar el perfil de alguien a quien no pensaba ver allí, realizo un escorzo raro pero continúo convencido de que es él y seguro de quién es la persona que lo acompaña pese a haberla tenido de espalda. El quiosquero me suelta una historia de la que no me entero con la cabeza dando vueltas en otro sitio.
Rescato los diarios que ese día se han vendido de manera especial gracias a la exposición en portada de las joyas almacenadas por Zapatero que han traído consigo una imputación judicial y vuelvo sobre mis pasos. Efectivamente se confirma que aún veo y que conservo algo de olfato: se trata de Macarena Montesinos y de Carlos Mazón. Los tres nos hacemos los tontos, aunque es obvio a quién es al que menos le cuesta puesto que viene haciéndoselo desde hace año y medio largo. Por lo que colijo no se dan un respiro. En ese instante la secretaria de su grupo en el Congreso es la que está dando doctrina como mentora del susodicho que es. Feijóo no ha querido saber nada de pisar esta tierra desde que sucedió lo que sucedió y no ve el momento aunque la escena con la que acabo de toparme corrobora la tesis de que los efectos del drama, del destrozo producido y del desparpajo exhibido por la cúpula de aquel Consell se van suavizando. Escuece porque los últimos registros conocidos del señorito a la hora de despejar el panorama para acudir a lo único que le importaba de la agenda el día de la tragedia debería levantar ronchas en el más calmado de los parroquianos, pero c´est la vie.
Para colmo el Papa se ha ido y la actualidad vuelve a ponerse rebosante de picardía. Ni la entrada en acción de la Roja consigue que se aparte la mirada de lo que nos trae fritos. A la misma hora que estaba citado el combinado nacional para empezar con la movida mundialista más larga de la historia convocó el juez Peinado a Begoña Gómez bajo advertencia de sacar mínimo le amarilla de no haber hecho caso. Su señoría está dispuesto a pasar a la historia en puertas de la jubilación y, digan lo que digan, coronándose se halla. Nadie puede sin embargo saber a ciencia cierta si Sánchez tendría cuerpo para ver el partido, el de fútbol me refiero lógicamente, porque del situado en Ferraz hace tiempo en vista el juego desplegado que debió desconectarse…o no A los responsables desde luego se les ha ido de las manos tanto en cuanto a táctica como a estrategia. La irrupción de Leire con ese desborde del que hace gala en zonas delicadísimas sin temor de Dios ha sido la guinda tras los miembros del plantel a la sombra y con el que fuese presidente pendiendo de un hilo. Te pones a mirar en la grada la cara de sus alicaídos adeptos y madre mía las cejas ni se las encuentras.