Rueda por ahí una serie titulada «Dear England» que retrata la reconstrucción anímica de la selección inglesa cuyos aficionados no entienden que siendo como son los inventores solo hayan ganado el Mundial que organizaron gracias a la ayuda de un gol que sesenta años después aún no se sabe si la pelota entró. Basada en la obra de teatro de James Graham cuenta con Harry Kane como eje de quienes han sido llamados para darle la vuelta al destino. Resulta curioso porque el gran goleador ostenta el récord de frustraciones para quien hoy sigue siendo líder de The Three Lions. Durante una década su equipo de Londres no levantó título alguno. Con intención de catarlos se marchó a un destino seguro como es Múnich y, en su estreno, el Leverkusen de Xabi Alonso conquistó imbatido la Bundesliga y, en la Copa, el Bayern fue eliminado por un Tercera. En la siguiente temporada, tras años de sequía, quien se proclamó campeón de la Europa Ligui fue su Tottenham.
La peña inglesa que se ha dado cita en Benidorm para seguir a los suyos no precisa de muchos datos ni de tanta reminiscencia a la hora de hacerse sus cálculos. Cientos y cientos de currantes comprobaron que embarcarse al continente americano era prohibitivo y aquí andan. De los 300.000 litros de cerveza distribuidos en la cita de Qatar puede superarse el millón en esta. Y como, con respecto a las importadas del Reino Unido, en cada pinta fabricada en suelo patrio ahorran tres euros no le hacen ascos a la prioridad nacional. Y no, no serán ellos quienes se carguen la verja de La Roca. Aunque podrían, la diplomacia reducirá los trámites para escalar de un territorio a otro. Viendo el aire que cogen los tiempos habrá quienes desempolven el «¡Gibraltar, español!», pero bueno, tranquilos, menos da una piedra.
Ni el rey ni el presidente del Gobierno acudieron a Dallas y Begoña Gómez ni les cuento. El monarca tenía en agenda la entrega de los premios Princesa de Girona y, el mandatario socialista, la primera reunión técnica de la Coalición Antibalística en París que venía que ni pintada tras propagarse por medio mundo cómo se las gasta el que fuera su antecesor en la Moncloa. Para entonces Rufián ya se había adelantado sacudiéndole hasta en el cielo de la boca al autor más mencionado en el tramo decisivo del torneo. Hasta Albares abandonó el habitual tono salmódico para realizar unas cuantas entradas elevadas de tono más propias de Goiko. El ingenioso hidalgo gallego no ha salido a reconocer que el tiro le salió por la culata tras haber instado a los contrincantes a ponerse a cien y Borja Sémper tampoco hizo nada por evitar que la bola se inflase al considerar que lo escrito se encuentra en la habitual línea mordaz del articulista ocasional, a lo que habría que añadir el resto de circunstancias que lo rodean. Así es. Pocas ocurrencias más sarcásticas que Eme Punto Rajoy.