Las andanzas

Ha llegado a los cines «La última ronda en Venecia», pieza de un timonel semidesconocido que se ha llevado la tira de reconocimientos en los últimos David de Donatello, la fiesta transalpina del séptimo arte. Cuando tras media hora larga de proyección, con las filas a rebosar, aquello no había Dios que entendiera hacia dónde se dirigía me dije: tú verás. Pero no, los espectadores aguantaron el tirón sin que uno solo levantase el vuelo con esas ganas que se mascaban de enfilar la puerta y se imbuyeron camino del desenlace cuando los desnortados vividores y el acompañante que se agenciaron dejan en torno al torrente de excentricidades un entramado de relaciones que salen al paso poniendo en evidencia la diferencia entre los de arriba y los de abajo, incluidos los manejos de las corruptelas. La gente que, a día de hoy, no se espanta por nada.

      La mujer esa con mucho poder en Madrid, y no digamos ya en Chamberí, salió como siempre a decir que la persiguen cuando se descubrió que los paganos del territorio que tiene asignado se habían dejado una pasta en un pedazo de ático para acoger una serie de visitas y demás en tanto se realizan unas obras en la sede con mando en plaza, sita en la Real Casa de Correos. Todo rayano en el subterfugio y tan complicado de entender que ya van a poner en venta el invento al igual que hizo el maromo de la señora con el dúplex que habitan en los alrededores poco después de hacerse con la transacción oculta que ha sido reventada. La apoteosis del suceso coincidió con la declaración de fe de los correligionarios en el Ayuntamiento de Alicante que se dieron prisa al advertir que el Consistorio renuncia al derecho de compra sobre los pisos de Les Naus no vayan a pensar, digo yo, que estaba pensado hacer intercambios habitacionales con el desdichado ático y paraderos varios. En fin, se producen secuencias por diferentes localizaciones en las que más que un partido parece una inmobiliaria.

      Costó seguir la peripecia cinematográfica en curso al estar sumido en el duelo por el adiós de Manolo Solo. Con títulos más pegadizos y taquilleros a sus espaldas escojo para envolverme por orden de aparición «Cerrar los ojos», de Erice. En ella se eleva junto a Dean Martin en «Río Bravo» a los acordes de My rifle, my pony and me: «Voy a colgar mi sombrero en la extremidad de un árbol…Alrededor de la curva ella estará esperando/ Por mi rifle, mi pony y yo». Y a continuación la acogedora «Una quinta portuguesa» en la que este andaluz propenso a la melancolía se dota de una identidad ajena para recomponer su extravío aún a sabiendas de haber sido rockero antes que fraile. Con la de estampas que nos crujen a diestro y siniestro es un respiro contar con tipos que a base de una buena dosis de sencillez transmiten franqueza aunque sea desde la ficción. Nos deja la recompensa completa. 

El repaso

Doy un respingo al saltarme a los ojos la condena a tres años de cárcel de una exedil de Los Verdes por amañar el contrato de los chiringuitos en Orihuela. ¿¡También los ecologistas rociando estiércol sobre una villa repleta de monumentalidad!? Hasta esta irrupción en el catálogo, el azul oscuro es el tono que había dejado perdido el mapa. Negro azulado, en realidad un tono de azul tan profundo que raya en la oscuridad total del negro. Entre este y el azul noche que imita la falta de luz en el firmamento nocturno. En fin desde la década iniciada en el 87 hasta no hace tanto, un continuo eclipse de sol y de luna.

     Para darle mayor internacionalidad al asunto, la ahora condenada es de origen alemán. Martina Scheurer Wagner facilitó al empresario Thomas Herteux Wolfgang, empurado igualmente, los datos guapos del futuro concurso en Orihuela Costa componiendo una versión muy particular de la «Cabalgata de las valquirias». Para que a la maraña no le faltase aditamento alguno, la arreglista formaba parte de un tripartito con pesoe más los antecesores de Ciudadanos y con quienes han escrito la historia con renglones torcidos disfrutando del despliegue amateur desde los bancos de la oposición. Casi no hace falta decir que la empresa condenada continúa siendo la adjudicataria de los principales lotes de chiringuitos bajo la regencia del matrimonio entre el pepé y Vox. En fin, el cuento de nunca acabar.

     Y es duro que una ciudad con la riqueza patrimonial que conserva en cualquier vereda urbana, con una dosis creativa a prueba de bombas y con un mimo de la huerta que no se lo salta un galgo se halle sometida a esta descomposición perenne. No es sorprendente pues que uno de sus hijos más ilustres, incardinado en el polo opuesto del modo de vida, sea mancillado en cuanto se presenta la ocasión. Una descarga se dirige a la casa museo con el fin de dejar sin cobertura la ayuda para honrar la fuente de inspiración y la siguiente enfoca el recorrido cultural que abarca la senda del poeta. Es tal la extorsión que se genera y tan pobre el discernimiento del que hacen gala quienes la aplican que son incapaces de discernir que, cuanto más a fondo se emplean, más engrandecen la figura de Miguel. Pobres.

     ¿Continuarán los nuevos consentidos con los manejos de la estirpe? ¿Buscarán bajo las piedras sacar provecho de las arcas públicas para obtener mirra aunque sea? ¿Arrastrarán a la ciénaga el paraje que vio esforzarse a muchos linajes humildes para que la tierra no dejase de dar sus frutos? Ellos sabrán qué más están dispuestos a arrumbar tras tanto decoro como se ha ido vertiendo por los desagües. Con el poeta da igual lo que intenten. Su honestidad y humildad lo mantienen incorrupto. Como aventuró, vientos del pueblo le llevan.  

Las naves

Seis años atrás aterrizó en Marte el Perseverance junto al helicóptero Ingenuity propulsados por la Nasa. El robot estaba encargado de estudiar el entorno y recolectar muestras del terreno. Hay gente que, tras todo lo que ha ido encontrándose en el expediente, se pregunta si el alcalde de Alicante fijará el planeta rojo como el destino más fiable para que las adjudicaciones de la próxima promoción de uvepeó se posen sin demasiados sobresaltos. Ha llevado a cabo un esmerado rastreo y no. Conoce por aquí a mucha más gente.

     De cualquier modo las circunstancias acaecidas hacen que el hombre esté atento a todas las iniciativas que se produzcan. Por muy rocambolescas que resulten siempre se puede aprender algo. Vamos al grano. Se han recogido cerca de ochenta mil firmas de seres argentinos propiamente dichos solicitando que se repita la final porque lo del árbitro no hubo por dónde cogerlo. Cuidado que, como advirtió el conductor de La noche en 24 horas, «yo ya confundo la Otan con la Fifa». Barcala, que en los albores del trance prometió transparencia de la buena y apoyó en el Consistorio que preside la creación de una comisión de investigación de Les Naus, llegado el momento ha rechazado dar explicaciones. Tampoco ha querido declarar nada de las naves que han ido estableciéndose en Marte, entre ellas una china, la Tianwen-1, la primera misión del gigante asiático en lograr aterrizar y orbitar con éxito ni de la Mars Express, la sonda europea que analiza el subsuelo y la atmósfera. El clima medioambiental de estas horas en los cinco continentes recoge una petición online respaldada por 23 millones de firmas por la que se solicita la expulsión permanente de la selección albiazul de los mundiales. Barcala confía en que no haya que repetir ni las asignaciones de viviendas ni que se ponga en solfa su estilo en el reparto de juego. Veremos, su señoría está en ello.

     No obstante, en medio del berenjenal, nada menos que Miguel Tellado se pasó para señalar que estamos ante «un alcalde que sabe defender Alicante como nadie» y que, por tanto, al ser «uno de los buenos, queremos que siga». Si, en medio de un escándalo con resonancia en todo el país dentro del problema que de un modo más acuciante atraviesa a la población, el máximo responsable de lo sucedido recibe un apoyo así de la cúpula de la organización, ¿qué es lo que se pensará del presidente del Consell para dilatar tanto la bendición? Hay que reconocer que no todos envidan con similar aplomo. Mientras Pérez Llorca repite más de la cuenta que el viaje y estancia a Nueva York ha salido de su bolsillo, su compañero de fatigas, nada más dimitir por el escándalo la entonces edil de Urbanismo que ahora quiere vender la casa, sentenció para los restos al asegurar que su gobierno «siempre ha tenido la voluntad de que las viviendas protegidas fuesen destinadas a quienes tuvieran derecho a adquirirlas». Ahí lo tienen, qué más quieren que diga. Son palabras que no pueden por menos que emocionar. Sí, señor, ¿ven? Un campeón en toda regla.

La gozada

Un par de días antes tropecé con la final de Johannesburgo y me quedé. Mirando el desempeño de Holanda volví a sentir el dolor por la pérdida de Cruyff y la forma de sacarle jugo a su naranja mecánica de los setenta que era una delicia para la vista y los sentidos. Johan calificó el despliegue del combinado de su país como un «juego feo, ramplón, duro, hermético, nada vistoso y poco futbolístico». La patada que Nigel de Jong estampó en el pectoral de Xabi Alonso hubiera supuesto su descalificación hasta en la lucha por las medallas del kárate en Tokio 2020, antes de ser excluida la especialidad de la competición sin participación del mediocampista sorprendentemente.

     Analizando la cita sobre la marcha empecé a tranquilizarme de cara a lo que estaba por venir porque era difícil que quien esperaba en el estadio de Nueva Jersey alcanzara el nivel de vileza exhibido por los perdedores de 2010. Además me ablandé y pensé que habiendo sido Scaloni alumno de nuestro seleccionador, con residencia en Mallorca y pinta de buen tipo no iba a afilar los cuchillos entre los dientes de los suyos. Como argumentación futbolera no era muy sólida, pero a mi me relajó que es lo que el aparato de la tensión demandaba. De modo que cuando se vino encima la hora prevista y los más cercanos reclamaron el pronóstico se quedaron de piedra al ver que abandonaba la arraigada superstición y apostaba sin dudarlo por quien quería que ganase.

     Aunque no he repasado todos los partidos de la cita sudafricana tengo para mi que el grupo que se paseaba por Madrid en loor de multitudes ha sometido a sus rivales de un modo que la selección de los Xavi, Iniesta, Casillas…, que nos metieron en otra dimensión, no lograron. En aquel entonces, los contrincantes contaron en la mayoría de los casos con mayor chance. Recuerdo que Chile fue un dolor de muelas y lo del último y decisivo partido, antes expuesto, una tortura. En cambio aquí la distancia con el oponente ha sido sideral, incluido Cabo Verde, el único que no se venció, que estuvo a punto de llevarse por delante a los por entonces campeones y menos mal que no lo consiguieron porque de haber sido ellos quienes aparecieran en escena igual nos habrían dado el domingo. Pero el detonante fue lo de la noche ante los franceses, que iban a comerse el mundo. Tampoco hubo espacio para la cacareada resiliencia argentina. Y, sin embargo, he de confesar que como la emoción del gol de Iniesta… Es lo que les ocurrirá a los que hayan tenido en el de Ferran su epifanía y así sucesivamente porque España se ha asentado en la constelación de estrellas. Quien nos lo iba a decir cuando unos u otros nos desgraciaban y siempre regresábamos aludiendo a que no habíamos ido a luchar contra los elementos. Ahora también existen y andan al acecho, pero con una diferencia: que, mira por donde, jugamos mejor que nadie.

El sueño

Vaya domingo que nos espera. Con tal de no caer en la impaciencia da margen de sobra para remontarse hasta el principio de los tiempos. Casi un siglo atrás, Sánchez Mejías reunió a Lorca, Alberti, Guillén, Dámaso, Gerardo Diego, Chabás, Bergamín y Bacarisse. El convocante, que junto a su cuñado Joselito el Gallo ya por entonces eran muy futboleros y regidores de clubes, dejó para el recuerdo la instantánea de la formación del 27 en diciembre de ese mismo año. Sería Eduardo Galeano quien considerase absurdo y sorprendente que el deporte rey fuera ignorado en la gran historia del XX. Federico tomó rumbo a Nueva York dándose de bruces con el crack del 29 y su torbellino de codicia: «Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street. En ningún sitio como allí se siente la ausencia de espíritu…Noto un ansia divina de bombardear todo aquel desfiladero de sombras por donde las ambulancias se llevaban a los suicidas con las manos llenas de anillos». Carmen Martín Gaite también se puso las botas en la Gran Manzana rebozándola de fantasía.

     Solo Trump, adiestrado desde bien joven para los negocios de toda índole, podía conseguir que la final del Mundial hablase español después de soltar en marzo a una docena de mandatarios latinoamericanos congregados en Miami que no estaba dispuesto «a aprender el maldito idioma de ustedes». Teniendo en cuenta que solo tiene 65 millones de hispanohablantes en el territorio que comanda nadie podía esperar otra cosa de Donald. El Giants Stadium se divisaba desde recovecos del Bronx y a su lado se fue levantando el MetLife del mismo modo que le pasó al de Nervión para dar paso al Pizjuán y más recientemente al viejo San Mamés con el actual. El moderno recinto cambiará los cuatro «downs» de cada equipo para avanzar al menos diez yardas por el despliegue coral del aspirante y la succión que rinde el campeón a los planes de Messi.

     Pero en la cita que nos aguarda se ha colado un vecino inesperado. Cuidadín. En Nueva Jersey la voz cantante la lleva desde hace la tira Bruce Springsteen, el enemigo íntimo del magnate porculero al que ha hecho frente desde el minuto uno de la representación. Solo hay un Boss al que se dé pleitesía allá por donde pisa. Y ha puesto todo el desgarro que atesora para cantarle a sus orígenes antes de meterse en otros berenjenales: «Si tu corazón está inquieto por esperar tanto tiempo/ Cuando estás cansado y cansado y no puedes seguir adelante/ Bueno, si un sueño lejano es una llamada/ Entonces solo hay una cosa que puedes hacer/ Tienes que seguir ese sueño». Y cuando hoy mire al palco y vea lo que allí se concentra toda su energía irá a parar a quienes hicieron llegar a esos dominios navegadores, descubridores, artistas, investigadores, científicos, redomados especialistas, creadores… a cuya estirpe pertenecen quienes saldrán enfundados en la elástica roja. Y así a ver quién puede con ellos.

Tiros por la culata

Rueda por ahí una serie titulada «Dear England» que retrata la reconstrucción anímica de la selección inglesa cuyos aficionados no entienden que siendo como son los inventores solo hayan ganado el Mundial que organizaron gracias a la ayuda de un gol que sesenta años después aún no se sabe si la pelota entró. Basada en la obra de teatro de James Graham cuenta con Harry Kane como eje de quienes han sido llamados para darle la vuelta al destino. Resulta curioso porque el gran goleador ostenta el récord de frustraciones para quien hoy sigue siendo líder de The Three Lions. Durante una década su equipo de Londres no levantó título alguno. Con intención de catarlos se marchó a un destino seguro como es Múnich y, en su estreno, el Leverkusen de Xabi Alonso conquistó imbatido la Bundesliga y, en la Copa, el Bayern fue eliminado por un Tercera. En la siguiente temporada, tras años de sequía, quien se proclamó campeón de la Europa Ligui fue su Tottenham.

     La peña inglesa que se ha dado cita en Benidorm para seguir a los suyos no precisa de muchos datos ni de tanta reminiscencia a la hora de hacerse sus cálculos. Cientos y cientos de currantes comprobaron que embarcarse al continente americano era prohibitivo y aquí andan. De los 300.000 litros de cerveza distribuidos en la cita de Qatar puede superarse el millón en esta. Y como, con respecto a las importadas del Reino Unido, en cada pinta fabricada en suelo patrio ahorran tres euros no le hacen ascos a la prioridad nacional. Y no, no serán ellos quienes se carguen la verja de La Roca. Aunque podrían, la diplomacia reducirá los trámites para escalar de un territorio a otro. Viendo el aire que cogen los tiempos habrá quienes desempolven el «¡Gibraltar, español!», pero bueno, tranquilos, menos da una piedra.

     Ni el rey ni el presidente del Gobierno acudieron a Dallas y Begoña Gómez ni les cuento. El monarca tenía en agenda la entrega de los premios Princesa de Girona y, el mandatario socialista, la primera reunión técnica de la Coalición Antibalística en París que venía que ni pintada tras propagarse por medio mundo cómo se las gasta el que fuera su antecesor en la Moncloa. Para entonces Rufián ya se había adelantado sacudiéndole hasta en el cielo de la boca al autor más mencionado en el tramo decisivo del torneo. Hasta Albares abandonó el habitual tono salmódico para realizar unas cuantas entradas elevadas de tono más propias de Goiko. El ingenioso hidalgo gallego no ha salido a reconocer que el tiro le salió por la culata tras haber instado a los contrincantes a ponerse a cien y Borja Sémper tampoco hizo nada por evitar que la bola se inflase al considerar que lo escrito se encuentra en la habitual línea mordaz del articulista ocasional, a lo que habría que añadir el resto de circunstancias que lo rodean. Así es. Pocas ocurrencias más sarcásticas que Eme Punto Rajoy.

Todo un logro

Feijóo quiere dejar huella. Hay quienes ponían en duda su capacidad y se han percatado de que es capaz de superar las expectativas. Es más, ha batido un récord: el de compañeros de partido que han tenido que salir a matizar su arrojo antes de que se formara el alboroto. Más quiero decir.

    Dado que el todavía candidato a la presidencia del Gobierno se hizo el interesante ante el empresariado vasco demonizando el absentismo laboral alrededor de un totum revolutum de libro, a su vicesecretario del Hacienda, Juan Bravo, no le quedó otra que darse prisa para decir que «a lo mejor no se ha explicado muy bien» porque cuando cuestionó que durante la baja se cobre el mismo salario se refería «solo a los casos de fraude, no a cuando se está enfermo». Y quien salió a socorrerlo enfatizó que su formación no pretende reducir el salario a quienes no se encuentren bien: «¿Usted cree que Feijóo quiere que el que está enfermo de cáncer perciba menos?». «¿Se piensa que no tenemos corazón, que no somos humanos, que no nos ponemos enfermos o no tenemos familiares que también sufran?». La particularización en el diagnóstico de la enfermedad no era baladí dado que el jefe de filas no tuvo empacho en señalar que el coste excesivo de la rémora expuesta ante el auditorio es un «cáncer que no podemos pagar». Para salvar este desgraciado símil el partido lo puso en manos de Borja Sémper quien dos meses atrás se había reincorporado a la portavocía tras el tratamiento del bicho que le afectó al páncreas. El damnificado saltó a la palestra a fin de pedir «cautela» en el uso de ciertas comparaciones dado que «una baja por enfermedad no es un capricho; es algo a lo que estás condenado». Y aprovechó para lamentar y poner en tela de juicio que un asalariado por cuenta ajena si es detectado de cáncer cobre el 75% del salario, algo que según él hay que corregir porque «es inaceptable». La consejera de Trabajo de Baleares y del pepé compareció señalando que un currante en activo, que ha cotizado y cae enfermo «ha de tener a todo el sistema acompañándolo para su recuperación». No es fácil conseguir lo que Alberto ha logrado. Una forma de acompañamiento pocas veces vista.

     Esto ha venido después de que durante el congreso de los suyos en Cataluña pidiese «pasar página» del «procés». Ahí tampoco lo dejaron solo y fueron Aznar & Ayuso quienes saltaron con idea de recordarle que los independentistas siempre querrán «saquear el Estado», que es la manera empleada por la pareja para dar alas a quien se lo busca. Pero Feijóo tiene entre ceja y ceja los 12 diputados alcanzados allí en las generales del 2000 y no va a parar. De momento, según el sondeo del Centre d´Estudis d´Opinió de la Generalitat que está aún calentito, la previsión es de entre 5 y 6 y, entre los habitantes, el candidato se sitúa en cuarto lugar de las preferencias para llegar a la Moncloa con el 3% frente al 29% de su Sánchez del alma, el 5% del de Vox y el 6% de Rufián. Tras unas horas de silencio prolongado, en sus filas se ha generado cierta expectación. Por si, efectivamente, se resarce y manda la baja.

En el punto de mira

Camino de Ankara, Trump se ha hartado de mandar puyas: «Los españoles pertenecen a la Otán, pero no son muy buenos miembros. Ni están portándose bien ni juegan en equipo. Pronto se arrepentirán». ¡Peeeedro, tranquilo! ¡Por lo que más quieras! 

     Si te desprecia como a Meloni, que lo tendrá en agenda, no entres al trapo. Comprendemos la dificultad porque ir al choque con este sujeto es de las pocas balas que guardas en la recámara para recomponer la desgastada figura. Que el perenne manual de resistencia no te nuble la vista. Piensa que los tenemos a todos en la costa oeste haciendo tiempo para jugársela contra los belgas y que no queremos que le ocurra ningún imprevisto a Lamine ni al pequeño Keyne. Recuerda que el Ice también existe y no repara en barras. Es verdad que la directora general de la Guardia Civil y Leire descolocan, pero dan para lo que dan. Los que han dado hasta en el cielo de la boca desde que se produjo la intervención en la Fifa del jefe supremo de los negocios han sido los clásicos comentaristas de las cadenas británicas compuestos en su mayoría por ex jugadores de relumbrón como Thierry Henry y otros coincidentes en el diagnóstico: «Apesta por completo». Investidos de analistas introducen el bisturí en el juego que se practica en el mundo mundial, geopolítica incluida y de las Jons si nos lo traemos a nuestro terreno que está que arde como en Andalucía, que ya quema.

     El encuentro en tierras turcas ha quedado constreñido a una cena de gala y media jornada escasa de tarea con tal de que al magnate de los ejércitos le dé el menor tiempo posible a montar el número y mandar el invento adonde le apetece, que para eso Estados Unidos es el campeón. Teniéndolo grabado en la frente estaba convencido de que se llevaría como trofeo hasta el cónclave castrense al delantero indultado, un chaval al que la forma de proceder de este troglodita lo abrumó dejándolo sonámbulo y sin respuesta sobre el césped a la hora de la verdad. No debe ser fácil quitarse al magnate de la cabeza tras alardear de su actuación desde los despachos igual que para los amantes del «jogo bonito» da grima contemplar en qué ha quedado el despliegue de La Canarinha. Viéndola certificas que Pelé ha muerto, mientras que Trump hace lo que quiere en cualquier estadio que se le antoje. Así es la vida. Lo malo es que va a ser el encargado de entregar la copa el 19 en Nueva York. Como tenga que dársela a España igual se la cambia por el Nobel.

El legado

Con «El factor humano» John Carlin trazó un perfil de largo alcance de Nelson Mandela, ese con el que el activista de activistas se las ingenió para evitar que los dos bandos irreconciliables de su país se molieran a palos y que, inspirando el más difícil todavía, avanzaran unidos con un mismo objetivo hasta convertir el ensayo primordial en un cambio social inimaginable. Morgan Freeman y Matt Damon hicieron el resto.

     El nieto del prisionero más icónico de finales del XX, embutido en un terno azul impecable compuesto de chaqueta cruzada, pasó por España un mes atrás. Es el encargado de divulgar su legado estando como está al cargo del Mandela Institute for Humanity entre cuyos objetivos figuran empoderar a las nuevas generaciones, transformar los sistemas educativos que en aquellas latitudes es básico -como nos descuidemos en las nuestras, tú verás- y erradicar la desigualdad trazando para ello alianzas globales por un tubo. Ndaba visitó por primera vez en la trena al yayo con ocho años y dijo que de mayor le gustaría vivir en una de ellas porque se había topado dentro con una piscina que habían colocado al alcance del interno estrella del centro a ver si de ese modo se reblandecían sus principios distanciándose del movimiento que representaba, pero pincharon en hueso. No era fácil dársela con queso o igual no había aprendido a nadar, vaya usted a saber.

     Cuando Madiba salió en el 90 se fue derecho a casa del hijo, mandó a la pareja talludita a estudiar tanto como tenían colgando y esbozó que, de la descendencia, se encargaba él. El crío abandonó el sueño ilusorio de residir en prisión, pero se enteró de lo que vale un peine porque, al contrario de lo que suele ocurrir durante el jubileo con los retoños, al presidente en ciernes le dio por ponerse de lo más estricto con lo de hacer la cama, el cuidado de las prendas y demás hasta el punto de pergeñar meter en cintura a Sudáfrica empezando por las criaturitas a mano: «Con la habitación limpia podrás hacer los deberes». El apartheid no era moco de pavo, pero que los mocosos no dejen el piso hecho unos zorros tampoco está al alcance de cualquiera. Ahora que inaugurada la temporada veraniega los gemelos de cuatro años largos se han instalado aquí, negro sí que anda uno.

     «Sí, los negros tenemos hoy dignidad gracias a Nelson Mandela. Trajo la libertad y sobre todo impidió la guerra civil, que es su verdadero legado», en la voz del continuador familiar, que en su infancia se encontró con que quien le cuidaba era una de las mayores referencias de la historia de la humanidad que no le pasaba una a la hora de poner su cuarto en orden. De ahí que a día de hoy pregone que los jóvenes han de soñar a lo grande, tanto que sus propios sueños les asusten. Como la presencia del hombre aquel, que fue mucho abuelo.