La ciudad sin horizonte

Una de las creencias extendidas es que Alicante ha tenido mala suerte con los alcaldes. Bien, pues, para ratificar la teoría, nada mejor que la opinión expresada esta misma semana por alguien que ocupó el sillón acerca del manejo municipal con el que la urbe se deleita hoy: «En ese aspecto ya sé que, cuando abra el periódico, lo que voy a encontrarme es una nueva trifulca entre quienes la responsabilidad que tienen es la de gestionar». Si a esa inercia se añade que se ha corroborado que, dentro de lo que sería la oposición, Cifuentes no es más que un oscuro ente, el panorama no puede ser más radiante.

Quien así se manifiesta sobre los sucesores,descolgaba con frecuencia el teléfono durante su mandato para poner el grito en el cielo porque el redactor municipal del diario se enterase antes que él de lo que ocurría en las entrañas del Consistorio. Hace nada, con motivo de las escenas de tensión vividas en el Puerto a cuento de los graneles, uno de los periodistas con mayor visión de la jugada y más pedigrí de la casa, F. J. Benito, desnudaba al grupo municipal socialista al exponer que si el alcalde hubiera puesto tanto interés en intentar solucionar el conflicto de marras como el que puso en que la Autoridad Portuaria accediera a ceder suelo para celebrar una movida musical organizada por el compa Lalo Díez, hoy casualmente su jefe de gabinete, otro gallo cantaría.Sí,tras un periplo de algo más un año, de lo único que nadie puede quejarse es de que el corral no ande sobrado de gallos. Cualquier paseante con dos dedos de frente, sin intereses particulares y partidario de los veladores, lo que ve es que por Castaños ni se puede pasar. Carentes de proyectos, si un asunto que con sentido común se endereza sigue estando en carne viva, ¿qué van a ser capaces de desmadejar? Ikea, por ejemplo, prevé una inversión de 1.400 millones para abrir 25 grandes superficies en la India y el crecimiento más llamativo lo registra en China, junto a la expansión en Polonia, Canadá y Australia. Y todo lo que quieran, pero con Alicante no pueden.

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