A tiro limpio

Cuatro capítulos de documental dan para meterse hasta las trancas en el asesinato de la presidenta de la Dipu leonesa, Isabel Carrasco. Es un trabajo de una gran factura, en el que se ha investigado a base de bien los perfiles de sus protas hasta modelar una trepidante babel de prebendas, amistades peligrosas, odios, sexo y rock&roll que produce escalofrío. En un lado, la obsesión enfermiza de una madre como Monserrat González que ve a su hija Triana en profunda quiebra tras caer en desgracia para quien la acogió bajo el manto caciquil y de otro la víctima, a la que buena parte de su partido y de la población quería ver muerta… políticamente se supone sin pasar por alto que, a las pocas horas de caer fulminada, apareció en el lugar del crimen una pintada que rezaba «aquí murió un bicho».

La narración se cierra con el recientísimo fallo del Supremo que deja a las implicadas en el talego y revela un hecho que resulta inquietante. Al margen de Raquel Gago, agente y tercera en cuestión, la persona con la que más llamadas cruzó Triana, con la que habló a diario de enero al mayo de autos, incluyendo la víspera una hora completa y tres minutos el día de los balazos, no aparece en el sumario y se trata del fijo correspondiente a un asesor del presidente de la Junta de Castilla y León, algo a lo que ni la poli ni dios le

hinca el diente. Toma del frasco, Carrasco.

La diferencia con lo perpetrado contra la viuda del que fuera presidente de la Cam es que nadie se ha hecho cargo de la sangre en el lavadero. Por lo demás, la babel tampoco es manca. Vicente Sala no se caracterizó por ser un bendito a pesar de su pregronado credo y, tras la desaparición, la mujer no da la impresión que utilizara su posición preferente en el seno familiar para conciliar unas desavenencias más que latentes, lacerantes. Lustros atrás, al levantarse junto a la mansión chalés a lo Falcon Crest para los hijos, alguien conocedor del paño sentenció: «Esto acaba a tiros». Como siga descorchándose inquina, no vamos a ganar para documentales.

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