Echarles de comer aparte

         Junto a Arsenal, Liverpool y United pero antes que ellos, el Huddersfield Town es el único equipo que ha conquistado tres ligas consecutivas en la first division.  la mayoría ni les sonará porque hace casi un siglo y ha habido épocas en que no ha sido fácil dar con él. Hoy es un gallito en segunda de la mano de un íntimo de Klopp que ha ido al rescate con un método que se conoce ya como la revolución Wagner. El teutón se llevó a la plantilla en pretemporada a unas islas vírgenes –y deshabitadas, claro– de Suecia, sin electricidad ni baños ni güifi ni balones, donde el grupo se buscó la vida pescando en canoa, se volvió loco para dar con agua potable y armar las carpas. «Lo hicimos incómodo –argumentó el míster– porque la Championship carece de comodidades». Va a ser más fácil subir que captar jugadores para el veranito como no lo consigan.

         A principios de los setenta cogió al Sevilla Dan Georgiadis, natural de Ítaca. Sustituyó a Max Merkel, Míster Látigo, que hacía subir y bajar la grada a los componentes del plantel cargados con sacos de arena. Su sucesor era un hombre exquisito e instruido, que venía de Sudamérica donde en el Alianza de Lima metió a los futbolistas en la cárcel entre semana para que no delinquieran, entrenaban dentro y salieron campeones. Aquí, la sesión vespertina la dedicaba a cultura y urbanidad y en los viajes interrogaba acerca de ante qué tipo de columna con capitel se encontraban. Es posible que hasta este año con Sampaoli no haya vuelto a jugar con el dominio y el gusto que lo hizo habitar la zona alta durante la primera vuelta. Pero, en una mini gira a su tierra en que incluyó visita a su adorado San Nectario y la plantilla se pitorreó del tamaño, el idilio quebró y el equipo descendió increíblemente. Durante décadas sombrías embajadas de seguidores fueron a la parroquia de egina para reparar la afrenta y pedir por el fin de la maldición. En los últimos años los que se acercan son béticos que lo adoran y con gran respeto y devoción le dicen al santo: «Pero hijo mío, qué blandito te has vuelto».

Un viaje de máximo riesgo

Un hijo emprende viaje a uno de esos destinos que, nada más enterarte de la novedad, te echas a temblar. ¿Siria? ¿Corea del norte? ¿Afganistán? ¿Ucrania? ¿Nigeria? ¿Líbano? Qué va, Estados Unidos. ¡Madre mía! Por algo más que superstición, casi ni nos hemos dicho adiós. no perdamos de vista que se trata de un hispano hasta las cachas. Y además, pensando en el control de aduanas, desde pequeño habla tan deprisa que no se le entiende. menos mal que no lo acompaña su tía la de Sevilla que, para saber lo que está diciendo, necesita subtítulos. Por si faltara algo, pretende rodar un documental con un amigo y lleva encima el guión de un largo escrito por él que los que lo han leído se han hartado de llorar y, en el cual, el objetivo de una familia para resolver un asunto de vida o muerte es ir a parar a Houston. ¿Me está diciendo que lloran por tener que venir a este gran país? Es que me imagino el trance dentro del surrealismo en el que se debate diariamente el gigante y, si sale de ésta, el próximo relato lo tiene a huevo. La incursión es una bomba de relojería porque encima coincide con la celebración de los Oscar por lo que se habrá decretado el estado de máxima alerta ante lo que al artisteo se le ocurra soltar. Desgraciadamente en la ficha del ínclito, entre otras lindezas, consta que ha formado parte del equipo de dirección

en las tres últimas pelis de Almodóvar. Por si sirve de algo para su defensa quiero decirle a los que estén sometiéndolo al pertinente interrogatorio en el cuartucho de los morenos que ni me siento orgulloso ni me gusta el gazpacho manchego. Pero por si todos estos atributos no fueran suficientes estoy convencido de que a los controladores no se les escapará que la madre de quien pretende tener acceso a la tienda de Trump es gemela. Menudo ardid. Y no solo eso, sino que seguro que el gran ojo habrá detectado que ninguna se muere por los huesos de su tupé y que si se fuera con Putin, Rajoy, la inglesa y alguno más a una isla desierta alcanzarían el éxtasis a dúo. Chaval, lo tienes crudo.

En contra del encogimiento

Acerca de los desafíos del yihadismo, Carlos Fernández, militar del mando de operaciones especiales, advierte que «la gente ha de concienciarse de que a su alrededor están sucediendo cosas terribles y que la inteligencia se nutre del análisis y el proceso de la filtración de la información. de modo que si alguien ve que a su vivienda suben extraños, que avise».

Un colegio de administradores de fincas y una secretaría general de igualdad han firmado un convenio para la prevención de un terrorismo escalofriantemente casero: el de la violencia de género. en el caso de extenderse podría ponerse en marcha un arma que cualquiera sabe si sería de destrucción masiva pero que, al tratarse de denuncias colegiadas, generaría menor encogimiento y contribuiría quizá a paliar de una vez esas apariciones tras el crimen donde ante la cámara se suelta el típico «pero si eran estupendos». Hombre, el asesino, estupendo, estupendo… Ya se sabe que levantar el teléfono y alertar sobre lo que se está escuchando genera inquietud. años atrás andaba en el piso de plebe cercana lejos de aquí cuando, entrada la madrugada, escuché gritos en un bloque colindante. todo el mundo estaba frito y no existían los móviles, pero descolgué y llamé a la poli con la duda que acarrea hacerlo desde un número ajeno. lo trasladé a los anfitriones y, aunque sigo siendo bien recibido, se quedaron de aquélla manera. digo yo que si no somos capaces de poner coto a esta historia, ¿cómo vamos a acabar con el Isis?

Hace nada Springsteen estaba tocando en Brisbane. como se sabe tiene la costumbre de subir asistentes al escenario. en esta ocasión le llamó la atención una pancarta que rezaba: «no he ido a clase y estoy en la mierda ahora mismo. ¿Puedo tocar Growing Up contigo? Había que ver la cara de ese chaval junto al rockero de nueva Jersey. igual el Boss, que a pesar de estar en la cumbre lo ha pasado crudo por las comeduras de coco, con esa mano ha evitado una dura caída. ¡Por dios! Que los del 3o izquierda no están en las antípodas.

Amanece que no es poco

Sin embargo, a su madre de noventa y tantos, fue él quien la llamó sabedor de lo que le cuesta marcar y se encontró con un cambio en la fórmula habitual y que, en lugar de escuchar el típico «…y que yo los vea», lo que le resonó al oído fue «que cumplas muchos más, pero no tantos como yo». Por muy razonablemente bien que se esté no parece descabellado que, a esas alturas, el cansancio perpetre una de las suyas y haga mella. Él, por su parte, estaba encarando el tramo inicial de un cambio radical en su vida, y no como veinteañero precisamente, por lo que se encontraba pelín vulnerable. Entonces empezaron a hacer su aparición aquellos con los que ha compartido diferentes épocas: las hermanas, el único tío que le queda en pie, los hijos, el resto de la familia, los amigos, algún que otro compañero de fatigas… Y lo cierto es que, poco a poco, el sinsabor de fondo del delicado momento dentro de la inevitable tarea de recomponerse que en más de una ocasión y de dos toca, fue cambiando de aspecto, respirando aliviado y sintiéndose mejor, pero mucho mejor sin esperarlo siquiera, al advertir que esas felicitaciones que habían podido percibirse como rutinarias en pleno fragor de la batalla, hoy, a otro ritmo, con la pausa necesaria para dedicarles su tiempo y percibir el calado iban convirtiéndose en energía transformadora del estado de ánimo que tan difícil es de domesticar a veces. Con qué poco, que no lo es ni de lejos, estaba siendo capaz de ahuyentar los peores fantasmas. Ahí fue quizá cuando se percató del verdadero valor de lo que se ha ido sumando a pesar de los pesares y que, dada la enorme comprensión de quienes te rodean, adquiere una dimensión descomunal cuando de apoyarse en lo que verdaderamente importa y contar con su apoyo se trata. Se levantó apesadumbrado, con la mosca tras la oreja, con pocas ganas de fiesta como les digo y acabó deseando no hacerle caso esta vez a la madre y batir su récord. Pero, por suerte, ya se sabe que esto no para. Y lo más chocante: que mañana será otro día.

Cielo santo, speak english?

A las ocho voy a mi quiosco –casi una imagen de culto para los tiempos que corren– y ya está la encargada dándole al inglés. María Dolores asegura que lo escribe y lee pero que como habla tan deprisa, cuando sale le responden a la misma velocidad y no se jala una frase. a un amigo le ocurrió algo por el estilo. Cogía la palabra ante una nativa y, aunque ni ella ni él sabían lo que decía, era incapaz de callarse por lo que un día la mujer dejó de acudir se supone que al precisar asistencia.

Pero el frenesí no acaba; empieza ahí. a mediodía meto las llaves y escucho a alguien hablando a sus anchas. Digo para mis adentros: «hay un hombre en casa». Y sí, es Vaughan. este señor ha tomado con su curioso acento el cuarto de estar de la mano de profes que no paran de reproducir escenas inverosímiles con una serie de supuestos alumnos. El deleite de llegar harto de coles y encontrarse a Puccini, Mozart, Leonard Cohen o a Vinicius en la Fusa trasladándote a una atmósfera de bienestar que te cagas ha sido sustituido de pleno por la matraca del intensive english que te pones a hurgar y, cuando compruebas hasta dónde va la colección, se te viene a la mente marcar el teléfono de la esperanza y te contienes no vaya a ser que alguien conteste «¿Yes?».

Cada vez hay más españolitos de 50/60 tacos p ́arriba que se meten a pelear con molinos de viento. aulas, cursos en el extranjero andan a reventar. Los prejubilados o así lo enmarcan en el deseo de estar activos, ocupar las horas y juran por lo más sagrado que es útil, entretenido y aprovechable aunque quienes les ronden insistan en que, a la hora de la verdad, no les servirá de nada. Parece coherente ponerse a la tarea para luego poder criticar la vergüenza de que ningún presidente monclovita sepa hablarlo. Claro que uno de los que lo domina y que podría gobernar es Pablo Iglesias. Ustedes sabrán.

¡Lo que nos cuesta llegar a hablar spanglish! Y todo para que de oirlo Chespir, no nos engañemos. se pondría más nervioso que don Quijote en un parque eólico.

Lo que sí es sangriento

Aplicado en la tarea de ordenar estanterías que las pobres no dan más de sí tropiezo con un libro de Gustavo de Arístegui dedicado. todos tenemos un pasado. Dentro de la colección de quien hoy se encuentra investigado por percibir comisiones millonarias a cambio de facilitar contratos de las empresas españolas en el extranjero como si de una faceta más de la tarea diplomática se tratase, el que tengo delante es un ejemplar del volumen editado en 2008 que lleva por nombre «Contra occidente, la emergente alianza antisistema». Caramba con los defensores del orden establecido, qué cuajo despliegan.

Al año siguiente de que su padre y dos miembros más de la familia fueran asesinados por un proyectil sirio en el interior de la embajada española de la que Pedro Manuel era timonel, el vástago de éste fue nombrado director de Próximo oriente y encargado de la realización de los informes durante la crisis y posterior guerra del golfo. Por suerte o como carga para él, que nunca se sabe lo que diría, Gustavo no necesitó de presentaciones porque su apellido lo dejaba bien situado gracias a que su padre se batió en todos los frentes. anduvo dos años de gobernardor civil por Guipúzcoa donde el único objetivo era la lucha contra eta. la representación oficial en Nicaragua lo llevó a vivir en directo la revolución sandinista y el traslado hasta el Líbano durante la guerra civil que devastó el país lo conminó a permanecer secuestrado por un militante chiita que pretendía el típico intercambio.

Durante el desfile endiablado de primeras figuras por los juzgados, que a saber si ha alcanzado el máximo esplendor o aún quedan pendrais de postín distraídos por los cajones, la figura del hijo de su padre queda difuminada a pesar de las lecciones de comportamiento que se ha permitido el lujo de dar a diestro y siniestro y quien dice a diestro… dice a oriente y a occidente a lo largo de su meritoria(?) carrera. luego saldrán con que los proyectiles que resultan verdaderamente sangrientos s0n los de la pena de telediario. que sí, que sí.

Con el balón en el tejado

La pregunta es: los sucesivos gobiernos autonómicos del pepé por estos contornos, ¿qué recintos dejó en condiciones? ¿El circo de la fórmula uno? ¿Las calatravadas? ¿La nostra tele de ellos? ¿Los hospitales? ¿Las aulas prefabricadas? La indescriptible voracidad perpetrada hizo que también esparcieran su indeleble huella por el mismísimo Valencia, Hércules&Elche y así están, claro. los avales que graciosamente les proporcionaron han contribuido a desenlaces inverosímiles que, unidos a la cantidad de goles en propia meta que el tridente viene infligiéndose, hace más meritorio que el sensato Villarreal no haya optado aún por el brexit.

Veinte días atrás Ximo Puig aseguró que el consell «jamás volverá a meter las manos en un club de fútbol» y a día de hoy se ha convertido en el dueño del Rico Pérez con sus porterías, los fondos, las tribunas y su canesú como si el gobierno que preside anduviese escaso de terrenos de juegos en los que mostrar habilidades y eficacia. en pos de evitar un desastre mayor es como ha justificado el ariete del Instituto Valenciano de Finanzas el empleo de esta estrategia ofensiva, y tanto para buena parte de la pagana afición.

Pero no se calienten. Aparte del paso dado para intentar salir del atolladero a cuenta de otra de las numerosas deudas, yo creo que el morellano presi no sabe cómo afrontar un asunto enquistado y ha aprovechado el marasmo blanquiazul para lanzar el mensaje subliminal de que necesita cambiar de alineación..¡ya!, a ver si se capta. no lo tiene fácil porque las coaliciones es lo que traen, los podemitas andan ojo avizor y porque el banquillo a disposición, galáctico no es. Pero el nuevo mandamás del estadio herculano, reconocido merengón que en unos días habrá de estar pendiente de que Cristiano no chulee a Mestalla para denunciarlo como hizo con Neymar, es consciente de que alguno del equipo da muy poco juego y que la titular de Sanidad es tachada de irrecuperable por bregados especialistas en diagnósticos. bueno, irrecuperable es mucho decir. Es que nunca la han visto en forma.

Curtidos en indecencias

A cualquiera que en su pueblo lo declaren persona «non grata» y que en otros municipios anden locos por despojarlo de la distinción de «hijo adoptivo» lo abocaría a mostrarse un pelín afectado al menos. Pero Trillo no es cualquiera. El cartagenero repudiado, que la salida de la embajada londinense la encaró al son de «aquiétense, criaturas; vuelvo al Consejo de Estado y mi futuro lo decidiré, Dios mediante, cuando llegue», ya tiene plaza en la sección octava del máximo órgano consultivo del Gobierno en el que ha ido acumulando antigüedad al permanecer durante toda una carrera política en situación de servicios especiales. ¡Y qué servicios, Madre del Amor Hermoso! Tantos que continúa formando parte de los órganos de dirección de su partido y la reincoporación a tan sacrosanto estamento de origen impreciso, sentido por descubrir y sito en el Madrid de los Austrias, no le impedirá compatibilizar tamaña tarea con el despacho de abogados familiar que, en manos de la tropa, ha llevado adelante la defensa del pepé en Gürtel. Como para sentirse apesadumbrado, dirá él.

Los Episodios Nacionales componen el fresco de un siglo ensartado por multitud de acontecimientos. Si Pérez Galdós se hubiera puesto hoy en día a la faena, la verdad es que por frescos no iba a ser. Y dado que arrancó con la cosa napoleónica podría incluso hacer una incursión por la Quinta República y escrutar al candidato Fillon y sus circunstancias. Es posible que don Benito no se sorprendiera pero, a los que no gozamos de su capacidad de introspección, nos cuesta ver que se repitan patrones de comportamiento de quienes se presentan para trazarlos y que alguien que se ha erigido en estandarte de la decencia pueda haber inyectado bicocas a su alrededor hasta producir sonrojo en Pierre de Coubertin por mucho que lleve bajo tierra. Que en España se haya reproducido un porrón de historias de similar pelaje está en los genes pícaros que nuestros autores vienen retratando desde el papiro. Pero, coño ¿y la grandeur?