Dios los cría y ellos se juntan

Susana volvió del veraneo asegurando encontrarse feliz, haciéndose fotos con todo quisque, transmitiendo récord en creación de empleo, de pib y en exportaciones cuando la realidad es que, de las 276 regiones europeas, esta Baviera del sur por la que la trianera bate palmas se encuentra entre las cuatro con mayor volumen de paro. Yo creo que es algo.

La expresión angustiada de la mayoría de los comentaristas de Canal Sur no es más que el reflejo de la zozobra que inunda la gran malla clientelar que copa instituciones y empresas consortes desde hace unas cuantas centurias en no pocos casos. Todo acaba pasando factura y, llegada la hora de la verdad, una parte nada despreciable de la fiel legión de votantes ha hecho lo mismo que sus regidores practican a diario respecto de sus anhelos: mirar hacia otro lado.

Por lo sobrada que se le veía advirtiendo que lo único que pedía a la competencia es no bloquear la decisión de las urnas, la candidata con una pinta de exmandamás que… debía pensar que, al haber recibido calabazas de otras tierras que conforman las siglas de su partido, los andaluces iban a volcarse gritando «pues, ahora, fijaos; aquí la queremos aún más». Y resulta que no. Que mientras paseaba su poderío coincidiendo con las entradas y salidas de los juzgados de Chaves y Griñán, el suelo iba agrietándose a sus pies sin que nadie próximo le advirtiera del peligro que acechaba, en el hipotético caso de que ella hubiese estado por la labor de escuchar.

Pero lo más ardiente que se escuchaba por la calle salía de la caravana de Vox en el tramo decisivo de la campaña, esa que Susana cerró con gente de segunda fila y la mitad de asistentes que el resto hasta poner en bandeja que quien marque hoy la agenda política sea una plebe de armas tomar. Tupendo, que diría Forges, que ahora entendemos porqué prefirió morirse. Y cualquiera es el guapo que adivina lo que preferirá Sánchez, pero lo único claro es que no necesitará hacer huelga de hambre. En pocos meses se ha quedado en .

Deja un comentario