Bajo el drama y el folletín

A la órbita de Ximo Puig no le gustó un pelo el plantel dispuesto a concurrir en Alicante a primarias, así que cercenó el proceso y,  tres meses después, tiene a la portavoz municipal esperando a que el partido responda al recurso que mantiene sobre la suspensión que cortó en seco sus aspiraciones. Esa era la situación cuando algunos de los sondeados reiteradamente para hacerse con el puesto huían por piernas. El tiempo se echaba encima y, por incomparecencia, estaban entregándole la vara de mando para primavera/verano a quien hoy la sostiene. El drama se ha resuelto en primera instancia escogiendo a un hombre de teatro. No era para menos.

   Después de tantas vueltas, el designado no es ningún mirlo blanco ni tampoco un candidato cualquiera. El cartel es de autor. Sanguino ha puesto a mucho personaje sobre cuartillas en blanco y eso le ha dado pie a crear uno propio. Para llegar adonde se encuentra, preparó discursos a los más izquierdosos de la función y eso le sirvió para que Guanyar lo propusiera al mando del coliseo teatral, con la aquiescencia de Compromís. Tras el naufragio del tripartito consiguió que el pepé lo ratificara al frente de la nave del Principal. El pasado año fue Podemos quien lo presentó para convertirse en el miembro que es del Consell Valencià de Cultura y ahora ha sido reclutado por el pesoe con ¡el visto bueno de Ángel Franco!, al menos hasta que la lista se cruce. Luego, un rato camaleónico es.

   Los puristas elogiaron la programación de las primeras temporadas por la decisión y valentía. A través de un sello propio trató de recuperar aquellos registros extraviados. Pero, tras el cambio de nomenclatura municipal, los pancartones anunciadores volvieron a colgar del recinto muy a su pesar, dado que la edil de Cultura no era sino su antecesora en el cargo y, dentro del folletín, Sanguino manejó los tiempos, esperó a poner caritas en el momento clave para que los otros que andaban desesperados clavaran su mirada y ahí lo tienen. Otra cosa no sabemos aún, pero lo que nadie puede negar es que es un artista.

Hay que rendirse

Lo de Nadal no es muy humano que digamos sobre todo para el resto que lo es. Se confirma, efectivamente, que habita en otra dimensión. Está cuatro meses recuperándose del último trance, dos semanas atrás comunica al torneo de Brisbane que no está en condiciones, llega Melbourne, tiene una edad y se planta otra vez en una final de Grand Slam sin haber entregado un set. No solo reaparece sino que, cuando salta a la pista, resulta que estamos ante una nueva reinvención. La inmensa mayoría de rivales no sabe ya qué hacer con él.

   Los comentaristas de Eurosport se pasaron el partido de cuartos advirtiendo sobre la inmensa amenaza que suponía para Rafa encontrarse en semis con Tsisipas, verdugo de Federer. Se pasaron minutos y minutos ponderando la progresión de este joven de 20 años del que destacaron no solo la gama de golpes sino su hambre y ambición. Hacia el final de la primera manga, a los veinte minutos de empezar la contienda, el prometedor griego cazaba moscas y logró incluso seis juegos en la hora y 47 minutos que duró el partido, a lo largo del cual su semblante trasladó unas ganas locas de desaparecer de la faz de la tierra. Y cuando al fin lo logró dijo: «No te da ritmo. Tiene el talento que ningún otro jugador posee, provoca que juegues mal».

   Uno de los mensajes de Twitter leídos durante la retransmisión no dejó dudas sobre lo que aquello provocó: «Cada día lo quiero más. Nadal, presidente del Gobierno». Cuanto más tumbos da el país, cuanto más deshilachado el horizonte, cuanto más se eternizan déficits y conflictos porque no se les mete mano, más gigantesca resurge la figura de quien ha malacostumbrado a la afición. Claro, tú ves esa izquierda y ves a la yenka en acción y la cuerda se tensa. El de Manacor, no. De broche le aguardaron las gozosas mamarrachadas de McEnroe contándole al público haberlo visto desnudo en el vestuario y, hasta en ese comprometido campo, devolvió la bola. Pero la primera pregunta del gran John fue: «¿Se puede hacer mejor?». «Sí». Al escucharlo, sus señorías dirán: «La madre que lo parió».

A por un nuevo orden patrio

Rescatadas en un convento, la Filmoteca Valenciana custodia, de la amplia colección perteneciente al monarca, tres películas pornográficas encargadas por Alfonso XIII. No pocos pensarán: es lo que único que hace falta a la institución, que tiren de archivo. Hombre, podría considerarse un atenuante para los cuadros protagonizados por el actual emérito. La genética, que es muy puñetera, estarían en disposición de esgrimir los irreductibles. Por si las moscas, el nuevo gobierno andalú va a propinarle una buena vuelta de tuerca a la ley de Memoria Histórica antes de que provoque sobresaltos indeseados en algún referente que otro. Casado ha aprovechado su lanzamiento para rescatar al maestro que, junto a Botella y a Aguirre, fueron los invitados de lujo en la boda que el bisoño mandamás celebró en Santa María con su dama, dama ilicitana y en la que Mariano no encontró acomodo ya entonces, pese a conservar la plaza de Santa Pola.

   El discurso empleado en el reciente convite por el noviete para su confirmación fue tan largo que sobrepasó a los analistas propios del género y los filósofos han tenido que salir al paso. Tras auscultarlo, el catedrático Villacañas tuvo la impresión «de estar ante uno de esos trabajos de máster que escribe el típico alumno que no tiene mucho que decir acumulando pequeñas frases sin esquema ni orden. Se parece mucho al de esos listillos que se ha aprendido de memoria una chuleta para gustar al maestro». Ya, pero lo que nadie del círculo próximo al listillo volverá a esgrimir es que los niños andaluces de 10 años saben lo que uno de ocho de Castilla y León. Todo lo contrario. Ahora los críos de allá abajo son espabiladísimos. La prueba es que, mucha de la gente con la que creció, sigue llamando «El niño» a Arenas.

   De lo que no se privó el propulsor del nuevo orden patrio fue de intentar atraerse al fan de Vox, pero con otras palabritas. Y dado que uno de los grandes follones actuales mantiene en danza al Campo de Gibraltar, estuvo a punto de exigir el 155 para Gran Bretaña. Venga, que tú eres capaz.

Podemos, en plan récord

De celebrarse elecciones generales, los españoles situarían a Podemos como primera fuerza electoral con el 27,5% de los votos según estimaciones realizadas en enero por diferentes observatorios. Concretamente en enero de 2015. Es más, el 44% se mostraba convencido de que Pablo Iglesias sería el mejor presidente mientras que, en cuanto a preferencias, un tal Pedro Sánchez quedaba a 12 puntos de distancia de aquel. El subidón de una fuerza recién constituida procedía en buena medida del «voto huérfano», es decir de los abstencionistas, aunque también le asestaba en esas prospectivas un buen tajo al pesoe e incluso al pepé. A la grupa del huracán propiciado por el 15-M, el tándem formado por El coleta y El cara niño arrasaba en taquilla –y, si poco a poco Monedero se apartaba, aún más–, por lo que Fernando León de Aranoa se tiró de cabeza y llevó a la pantalla «Política, manual de instrucciones», en la que quien más encandilaba, a bastante distancia del resto, era Errejón con su forma rigurosa, convincente y afable de entender el manual que debía dar la réplica al modo oxidado en que las formaciones tradicionales venían realizándolo y que le habían servido en bandeja el salto al movimiento callejero. Pero, por mucho que desdeñemos a los encargados, mantener firme un partido no es moco de pavo y, en cuanto a generar desgarros internos, la izquierda es vanguardia. Le ocurrió al pesoe en los años de la República y los recuperó el pecé con el retorno de Carrillo. Podemos batió un récord con su irrupción y también lo ha dado en su conmoción. En cuanto las navajas salieron a pasear, el tándem duró menos que un caramelo a la puerta e Íñigo quiere volver a ser el guapo de los capítulos por escribir cogiéndose del verso suelto que componen. Bloques de inscritos se mantienen a la espera de que la reacción del jefe contra el niño no sea tremenda para evitar el desgarro completo. Van dados. El fiel a machamartillo que le queda a Iglesias es Verstrynge. No es Aranoa, pero es un peliculón.

Descifrando facturas

Coincidiendo con las horas decisivas del follón que se traen con Brexit p´arriba, Brexit p´abajo y con la entrada en los dominios parlamentarios de los Presupuestos a contracorriente liderados por el señor llamado Sánchez, se me ocurre llevar el coche al taller para que le hagan la revisión. Si tras más de cuarenta años conduciendo en el mismo sentido aún no he logrado entender la factura que está a punto de caerme de nuevo, ¿cómo voy a ser capaz de detectar las claves del proceso que propició Cameron para defender la permanencia en la UE encendiendo al personal con el referéndum aquel o del que emprendió el de aquí blandiendo que lo hacía para convocar unas elecciones a las que viene resistiéndose como alma que lleva el diablo desde que mandó a Rajoy a sumirse en la vidorra que quería seguir practicando pero sin la molestia de ser fiscalizado? La respuesta es obvia: y yo qué sé.

   Entrego el coche poco antes de las once, aprovecho el tiempo muerto para hacer gestiones y, cuando miro las llamadas, me percato con retraso de que he tenido unas cuantas del concesionario. Como ya había quedado en pasar por la tarde, me invade un sudor frío pensando en que le hayan encontrado algo y quieran que postergue la recogida. Al ser la hora de comer, nadie contesta. Cameron, pese a estar alejado de la política, se puso en contacto con May el mes pasado para asesorarla sobre posibles salidas al mogollón del que algo sabe y que incluirá en las memorias que tiene previsto publicar este año sin problema alguno. Las del nuestro tampoco tardarán tanto aunque él siga dilatando, consciente de que sacar los Presupuestos «más sociales de la década» con los apoyos que los sacaría significa en fin lo que significa.

   Total que llega la hora de la cogida, accedo el mostrador, pregunto ansioso cómo está el coche, me dicen que perfecto, que no tenía nada y, como siempre, me dan la estocada de la que no hay manera de librarse apoyada en la certeza de que, el andoba, ni flowers. Es la mecánica, amigos.

Imperioso era una broma

No es poca la plebe que se pregunta qué cuentas se han hecho para sacar adelante los Presupuestos. La fe del gabinete debe residir en que, al jefe, lo que le va es lo imprevisible. Porque el pedecat ha soltado que la oferta le parece insuficiente y eso que la inversión sobrepasa el 18% del total frente al 13% anterior, lo que significa que son más de 800 millones los que le caerían sin contar con lo que se llevó del gordo el día de Reyes, vendido íntegramente en Barcelona. Vamos, más no puede hacer el Niño.

   Esto Susana no se lo echó en cara, pero ¡uf!, tuvo que contenerse. Para ella ni el desparrame de clientelismo ni el ere que te crió ni el hastío en la legión de votantes ni la soberbia de dar en campaña su continuidad por hecha ni la brecha con Ferraz la han llevado al banquillo, sino el de la lotería. Por eso deben decir que se trata de un animal político:  por el mérito de revolverse pese a estar muerta.

   De haberse movido más, el que posiblemente estaría a punto de fenecer sería el otro niño, el de Aznar. Su efecto llegada supuso todo un bajonazo en el recuento íntimo de la primera cita electoral y, las previsiones futuras, han ido por el estilo. Por eso tenía que hacerse como fuera con un sustento, aunque sea colocando a Moreno Bonilla. Pero el muerto parece muy vivo. Tanto monta, monta tanto Casado como Abascal, con Franco, presente, claro. El primero –cualquiera sabe quién es– ya ha advertido que confía en repetir el pacto andaluz en Madrid y la Comunidad Valenciana. No ha hablado de reconquista pero se entiende todo. Y recriminan a la izquierda que vayan a movilizar a las mujeres en la calle. Tendrían que mirar mejor y ver que la que está que trina sin moverse del plató es una reina como Ana Rosa por llamarla «feminazi». A Toni Cantó lo ha llamado Rivera a ser candidato a la Generalitat Valenciana y, por primera vez desde que entrase en el Congreso en 2011, el hoy diputado periférico está con una obra en el Valle Inclán. Es lo mínimo pensando en el papelón que se le puede venir encima.

Quién sabe quién será

Recibo la semana pasada un guasa en el que se lee «Vox les desea felices reyes», con tres peanas y, lógicamente, un par de majestades solo sobre sus camellos. No, no lo ha mandado Ximo Puig, pero ¡uy!

   El cabeza visible del socialismo de la región confía en que, tras lo ocurrido con su querida Susana, el influjo de Baltasar sea el que le eche una mano para que los proclives no se queden en casa el 26 M y se acerquen a votar. Dentro del paquete de preocupaciones que en este sentido alberga el molt, está confirmado que el domingo se lanzó como un poseso a abrir los regalos con tal de ver si los magos le habían dejado el mirlo blanco con el que capitanear la lista municipal en Alicante. Conforme deshacía los envoltorios rabajaba sus pretensiones al son de «bueno, aunque no sea un mirlo ni tampoco blanco». La huestes de Ábalos cercenaron en Madrid el pasado otoño el intento de la edil Montesinos de abrir el proceso de primarias y, desde entonces, han buscado a alguien capaz de cerrarlo y, al no encontrarlo, la desesperación aumenta. No descartan contactar con Lobatón por si reedita el «Quién sabe dónde», lo que confirma que están al día.

   Sí, porque desde Sánchez hasta el último mono llevan meses, pero meses, intentando dar con el nombre. El rector Palomar ya no quiso saber nada en las anteriores, imagínense en estas donde la expectativa electoral puede rozar la indigencia. Pedreño cuadraría a la perfección, no solo por su capacidad para innovar y aglutinar proyectos, sino porque no tuvo que esperar la llegada de Vox para padecer la intolerancia en sus carnes. Además sufre el problema de no saber decir que «no» a cantidad ingente de propuestas aunque, de llegarle una del pesoe, seguramente se curaría. Y cuantos más independientes rondan, más vidilla adquiere…Ángel Franco, claro. Su penúltimo inventazo fue Echávarri que, por mucho que intenten borrar, existió. Recordemos que los principales enemigos de Lassaletta, los que lo despreciaron, residían en el interior. Y hoy, visto el interregno, igual abren su proceso de beatificación.

El peligro está en descuidarse

Por estas mismas fechas pero de hace unos cuantos decenios, maldita sea, uno de los mejores periodistas habidos en muchos kilómetros a la redonda, un artista repleto de fantasía en la invención de suplementos y desenfundando el tipómetro llamado José Vicente Botella invitó a un manojo de allegados a su balconada de La Meresilda sobre el perfil que dibuja Alcoy para pasar bien recogiditos un fugaz tramo del invierno aquel que resultaría, más que crudo, helador. Tras el sabroso arroz guió a la parroquia alrededor de la chimenea y encendió La Fusa con Vinicius de Moraes tirando de la cuerda. ¡Ay, Brasil! En estos primeros pasos del nuevo año vividos a distancia, aunque no tanta, rebrota la angustia vital que, por mucha sal y pimienta con la que lo aderezara, siempre marcó el devenir de quien para colmo internacionalizó la bossa nova. Vinicius no se privó de nada. Su sólida educación, ojo, le permitió darse tanto a una anarquía creadora desbocada como a formar parte del partido comunista cuando le salió de allí. Igual que, pese a tener ya poemas y canciones registrados y antes de pirarse a Oxford a estudiar literatura inglesa, le dio por licenciarse en derecho lo que le proporcionó la llave para ejercer de diplomático hasta poner la guinda celebrando que lo expulsaran del ministerio en una de las sonoras purgas militares. Además no soportó nunca la corbata y, para demostrarlo, en Los Ángeles se iba al bar de al lado a ejercer sus funciones en calzoncillos. Puede que ahí sembrara la semilla para que algunas de sus historias llegaran hasta Cannes cuando lo trasladaron a París donde, según se cuenta, aprovechó la estancia para tener sus devaneos con Marlene Dietrich. Toda esta andadura volcánica lo condujeron a componer, ya saben, Garota de Ipanema, una de las canciones más versionadas con Bésame mucho & Yesterday y a dotar junto a otros creadores a su tierra de ese sello inspirador en el que nos envolvió La Fusa para combatir el frío que, en cuanto nos descuidamos, retorna el muy traicionero. ¡Brrr!

La que se avoxcina

El obispo de Alcalá de Henares, Reig Pla, natural de Cocentaina, ordenado sacerdote por Barrachina un 8 no un 18 de julio, mecachis, decidió personalmente oficiar la última misa del año gracias al privilegio que ese hábito posee en teuveé y, aprovechando que al frente de los servicios públicos anda un gobierno del signo que ustedes ya saben, espero, aprovechó la homilía para cargar contra la homosexualidad, los inmigrantes, el divorcio, los anticonceptivos, el aborto y concluir que todo este descoque es el resultado de las políticas progresistas que no son más que fruto de la «cultura de la muerte». Hispanidad.com lo tilda de obispo valiente y qué más le dará a Franco dónde lo lleven si estará pasándoselo de muerte.

   Unas semanas antes ya anticipó Bertín Osborne la que se nos viene encima, con su homilía laica: «A Pablo Iglesias no lo voto ni muerto ni harto de vino. En cambio, me produce hasta risa que digan que Abascal pertenece a la extrema derecha. Es injusto que lo descalifiquen de esa manera. Conozco a Santi perfectamente y es una persona espectacular». Llamo a Madrid en estas fiestas, aunque no a la casa del señorito sino a un hotel, y lo único que pretendo saber es si puedo contar en el mismo con plaza de aparcamiento. Pregunto sobre el particular y la respuesta textual sin previo aviso que me zampo del encargado de recepción es la siguiente: «Mire, yo es que ya prefiero no indicarle nada a los clientes porque lo que consigo es liarlos y no sé por dónde le habrá dado a la señora –Carmena, claro– sobre qué matrículas son las que pueden acceder o no. Creo que hoy se le ha ocurrido designar día anticontaminación. Pero ya digo, prefiero no sugerir porque es que…».

   La consulta se realiza en ruta cuando saltan unas declaraciones de Manuel Díaz «El Cordobés», cuya chavala de 19 ha empezado a salir con un tipo de 32, recién divorciado tras una relación fallida y el diestro avisa: «Yo corto orejas y rabos». Ya sé lo que están pensando: que, efectivamente, tuve mucha suerte con el recepcionista.