La cólera que se cierne

Ya he votado. Lo hice mientras el escalofrío recorre el cuerpo tras ver arder la cúpula de Notre Dame y derrumbarse la aguja del templo antes de asistir a cómo desaparece buena parte de la tradicional silueta que lleva siglos congregando devotos a su alrededor. La cólera anda suelta y no es buen día para poner a Dios por testigo.

   Desafío, no obstante, los elementos y me zambullo en el abanico de listas y sus componentes. Previamente he leído que los socialdemócratas han resurgido y se han impuesto, aunque por la mínima, al bloque de ultraderecha. De momento en Finlandia. A saber lo que ocurrirá por nuestros lares, donde tantas veces se nos cae la baba mirando al norte dados los desajustes y cabriolas que nos marcamos en ámbitos troncales del crecimiento. Maite Pagazaurtundúa sale viva del desnorte que persigue quemar su memoria, de este bucle en el que los intolerantes nos tienen dando más vueltas que una peonza tan valientes y cautivadores en sus propuestas y, por mucho que digan, el desgarro pausado de una sufridora toca la fibra del común de los mortales. Un destacado del artículo de Luis María Anson, del que se entresaca que «no es verdad que Vox esté en la extrema derecha», me llama incluso la atención y, al empezar a leerlo, me encuentro con esto: «Los despropósitos de la política sobre Cataluña de Mariano Rajoy han cuarteado la estabilidad política que se consiguió con la transición… el resultado de tanta insensatez ahí está, claro y punzante. Hay tres partidos más por Rajoy robustecidos, el interrogante abierto sobre el separatismo catalán y un futuro impredecible».

   Se mire para donde se mire, prima el desconcierto. En París, en Londres, en Rentería, entre la plebe a la que hemos abocado a buscarse la vida en el quinto pino y le ponemos trabas hasta para ejercer el sufragio…Disconforme, he introducido antes de ir Correos las papeletas desnudo. Disculpen si no adjunto la foto. Es lo único que le hace falta al panorama.

Deja un comentario