La suerte del estratega

Mientras Bloomberg y Discovery Channel junto a un centenar de empresas se han ido a Amsterdam, Rotterdam y La Haya desde el Reino Unido, amén de 300 que están en ello y la ministra de Comercio desliza que Holanda es el segundo país del mundo en cuanto a innovación, dos empresarios han organizado un fiestón playero a 200 kilómetros en línea recta de la costa británica para decirles «bye, bye», cita a la que se han apuntado cien mil criaturas. No es broma.

   Todo comenzó a destilarse cuando se pergeñó el hilo conductor de la campaña a favor del Brexit. El cogollito partidario entregó las riendas a alguien a quien, aún admirándolo, detestan y Dominic Cummings, que los desprecia sin más, aceptó el reto que la inmensa mayoría daba por perdido. Cummings, licenciado en Historia en Oxford, loco por Bismarck y por El arte de la guerra del maestro Sun, va siempre descamisado lo que revuelve las tripas de los tories. Pero el bicho tuvo claro que la época de los carteles y las chapas pasó, se aisló con intrépidos buscadores en una fortaleza, consiguió aliarse con Cambridge Analytica para que lo surtiera de datos, clavaron los ojos en abstencionistas habituales, captaron que se sentían abandonados gracias a que los partidos llevaban lustros echando el muerto de sus pifias a Europa, fueron a por ellos y les tocaron el órgano sensible con el eslogan «Recuperar el control» y la promesa de traer para el  Servicio Nacional de Salud los 350 millones de libras semanales entregados al bloque europeo. Se salieron con la suya y, en marzo pasado, Cummings se negó a declarar en una investigación parlamentaria sobre noticias falsas y uso de datos personales de ciudadanos en aquel campañón, un año después de que Zuckerberg pidiese perdón antes los legisladores estadounidenses por haber ido de la mano perversa de Cambridge Analytica.

   Antes de cerrar el parlamento, dejar a la reina como la ha dejado y decir que el Brexit es la mejor manera de honrar la memoria de la diputada proeuropea asesinada poco antes de votar, lo que hizo Boris Johnson en julio fue nombrar asesor especial del gobierno a… Cummings. Evidentemente, no es broma.

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