Se ha conocido que, para recuperar frondosidad, recurrió a extensiones porque la racial melena de Isabel Pantoja es falsa. Y después de esto, ¿qué nos queda?
Fatiguita da pensarlo. El entrañable Fernando Jaúregui, que lleva la tira de temporadas dándole vueltas, se sumergió en el encargo de recopilar los 80 años de historia de juristas que contribuyeron a la democracia y, a pesar de concluir que se trata del colectivo que más influyó a la hora de transformar este peculiar país al presentar el volumen antes de las generales de abril, ya entonces calibró desconcertante el futuro de la abogacía. Ahora le reclama que pilote otra transición y lo que ve urgente no es más mano dura ni el 155 ni la ley esa de seguridad nacional sino un gran pacto de las fuerzas constitucionalistas. Aún siendo periodista es bienintencionado, pero sabe que esas extensiones no están ni al alcance de Llongueras.
Tampoco hace falta recalcar que aquí cada uno va con su copla y que, por si fuera poco, hay cantidad de bandas en un momento en el que rentabilizar cualquier descarga cuesta un mundo. La prueba estriba en que un histórico como El Drogas, ex bajista y cantante de Barricada, promocionó la salida de su quíntuple disco con estridencias entre las que sobresalió que «Errejón es de extrema derecha». Alcanzar repercusión cada vez está más caro. La sentencia, una excepción. Ha dado duro y, además de revueltas, ha llevado a que, en cuanto a la condena de la violencia, Jordi Sánchez señale que «Torra ha actuado tarde»; Forcadell distinga desde el encierro que «no tuvimos empatía con los no independentistas» y Oriol Junqueras avise que «pueden meterse el indulto por donde les quepa» después de que a su Rufián lo llamasen traidor en la mani. Hasta los movimientos independentistas precisan de alguien que los dirija. De ahí que Mas haya aprovechado que Esquerra se les escapa para proponer como futuro candidato de los suyos a Guardiola. Pep mea colonia, pero el juego que exhibe en este terreno no deja lugar a dudas: apreteu.