Valiente disfrute

Tras siglos de no cogerla, el destino quiere que el mismo 1 tome la AP-7 y disfrute así de la gratuidad. ¿Qué disfrute? La maldita costumbre de leer trae como consecuencia que los periódicos den fe de las celebraciones in situ de ciertos colectivos festejando la medida por la recuperación para el desenvolvimiento natural de los pobladores, una vez amortizada de sobra la historia, y del guantazo por la ocurrencia del Mayor de los Toni dentro de la patronal hotelera con residencia en Benidorm, al advertir de modo condenadamente razonado que «levantadas las barreras, estaremos más lejos del progreso, de la modernidad de Europa… puesto que las consecuencias será un tráfico de aquí te espero, incluído el más pesado, con un menor mantenimiento, deterioro imparable y tiempos de transportes duplicados», que es donde le duele pensando en el británico que aterrice y se encuentre con un vía crucis de asfalto hasta alcanzar la puerta de salida. Pero nuestros próceres precisan darle al cuerpo de la gente alegría, Macarena, y, los que vengan detrás, que arreen. En fin, Pilarín.

   De las entretelas del primer expeaje se extraen los badenes reductores de velocidad. Ni el que los últimos modelos instalados fuesen fabricados con productos ecológicos los salva. Un indicador señala una velocidad máxima de 30 kilómetros e indica al conductor que no se pare pero, llegado el trance en que no hay que pillar tique, reducen al máximo para saborear el instante, transmiten una carita de felicidad que para qué, hacen el tonto y continúan la ruta convencidos de que no es mala forma de arrancar el año. Ja vorem.

   Sí, porque a las noticias que desprende la radio no hay manera en cambio de reformarle el aspecto. No ya es que para la ardienteoposición la abstención de Esquerra suponga el fin de la civilización occidental es que el reino de León quiere emanciparse de Castilla y los que tanto les preocupa cuidar a Toni por razones obvias son los que nos dan con las puertas en las narices, más el traqueteo incesante de tanto localismo suelto a un lado y otro de la ruta. ¿Sin peaje? ¡Ja!

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