En el mundo del ingenio

Un periodista husmeó a la cara a Juanjo Millás acerca de lo fácil que debía resultarle un artículo porque, con ver volar una mosca, ya lo tenía. Es que hay gente p´a to.

   Posiblemenente el intrépido gacetillero estuviese influido por una pieza del columnista. En ella cuenta que, al tratar de arrancarla, le entraron unas ganas locas de tomar una cerveza de modo inapropiado puesto que, a las once de la mañana, no es de endiñarse alcohol. En cada intento ante el folio se recrudecía el deseo proyectándose en la cabeza escenas de los jóvenes del anuncio deleitados en la playa con latas bien frías. Tras claudicar, fue a la cocina y abrió el frigo de donde, rauda, salió una mosca. Dada su fascinación por los insectos, escribió: «Qué tipo de poder telemático me habrá enviado para escapar de una muerte segura si no abría la puerta hasta la hora habitual. Tras la huida, el ansia por la cerveza se esfumó».

   Millás abandonó una vida anterior para alcanzar la soledad creativa y adentrarse en los medios desde donde genera un clima marca de la casa que envuelve a quien lo ronda. Una tarde entró en un portal en dirección al diván, se topó con la terapeuta a la que abandonó por la de la consulta a la que iba y le mintió en torno a la razón de su presencia, lo que originó una serie de relatos sobre el adulterio. Y también está la llamada que recibió de la hermana de un amigo recién fallecido para que le ayudara a recoger. Fue con prevención, pero se encontró con el piso súper ordenado de un soltero en el que en la cocina estaba sentada ante una taza de té una atractiva mujer de látex. La hermana quedó perturbada y él comprendió entonces porqué siempre andaba con excusas para no salir con los amigos. Dejaron a la viuda vivir su vida y se largaron por piernas.

   Cenando me contó Millás que había dejado el café hasta que le llegó que un chino hacía el mejor del barrio. Ahora toma uno, se lleva otro y saborea la tortilla de patatas que borda el chino. No sé qué mosca me ha picado para asegurar que cené con alguien que no hay quien sepa si es real.

Deja un comentario