Rumbo al suspense

Ingreso en La Gomera el día que lo hace el alemán que hasta este momento es el único infectado por el coronavirus en nuestro territorio. Hay que tener tino.

   Él también se desplazó desde Tenerife a bordo del súper ferry de la compañía de Fred Olsen en el que se meten hasta mil seiscientos seres y cuya boca es capaz de tragarse un chorro de coches y una piña de camioncetes. Probablemente coincidimos en el horario, ese en el que las autoridades encargadas de apaciguar las neuras sofocando el peligro de contagio aseguran que el hombre no se movió de la ventanilla y que, por tanto, tampoco se mezcló aunque a la hora de salir todo quisque lo haga por el mismo tubo. Debía ir la criatura tocada porque por esos parajes es temporada alta y no ves más que centroeuropeos y nórdicos recorrer rincones de un lado para otro tras quedarse asalmonados sobre una toalla en Los Cristianos. Sin ir más lejos, Olsen, fallecido propietario de la naviera y de la flota de guaguas que muestra La Gomera a los visitantes y de… se casó con una aborigen y se movió tanto que la marca pesa más que el Cabildo.

   Preparo la maleta de regreso con el hola en el hemiciclo a la legislatura campando a sus anchas en la tele por donde oigo a los soberanistas apelar a que no tienen rey. Repaso lejos de la corte qué tengo, a qué no puedo aspirar por mucho que me atraiga y qué podría llegar a faltar si el reparto se realiza al arbitrio de quienes no están por la labor de compartir. De momento entra todo lo que hay y, con esas, más las pulsiones de los que pensaron que nunca aplaudirían al jefe del Estado y de los que se pasan de frenada hasta dando palmas pongo rumbo al aeropuerto.

   Todo quisque sigue en la terminal a través de sus locos cacharros las peripecias del vuelo de Air Canadá con la rueda hecha trizas y un motor escacharrado en los prolegómenos de intentar tomar tierra, mientras toca embarcar en Los Rodeos. Sí, pese a lo tranquilo que anda esto, sueño con llegar y taparme hasta la cabeza sin salir de la cama una semana no sé por qué.

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