El portentoso alcalde de Madrid se desahogó a a sus anchas este mes
vía Twitter: «Pedro Sánchez corre a reunirse con el delincuente Torra
y con Colau, pero ni siquiera responde mis cartas para mantener un
encuentro. No me desprecia a mí sino a todos los madrileños». Eso
mismo lo reiteró en modo chulapo ante las cámaras y, al hacerlo
refiriéndose a la primera autoridad municipal de la Villa y Corte en
tercera persona, Buenafuente repuso: «A ver si no sabe que el alcalde
es él y de ahí que no dé con la misiva».
Al «despreciado» le dio a renglón seguido por excluir los versos
hernandianos previstos para ser grabados en una placa conmemorativa
del monumento en homenaje a las víctimas de la Guerra Civil en el
cementerio de la Almudena. La red social que utilizó para airear sus
cuitas se ha visto desbordada por rayos que no cesan y la corporación
de Orihuela y el regidor del Quesada de Josefina Manresa han
trasladado al sin par Martínez–Almeida sendos escritos para que
mantenga las estrofas de El herido, al tiempo que ambas poblaciones lo
invitan a que visite rincones ligados a la vida y obra del autor del
inacabado de muerte prematura Cancionero y romancero de ausencias. Que se sepa, todavía no ha contestado. De acercarse tienen la duda sobre si colocar allá donde acceda un distintivo en tercera persona, claro, o ahorrarse la inscripción poniendo cualquier crucifijo que,
implícitamente, puede leerse como «qué cruz». Y, durante la espera, el
edil del sur ha querido trazar el mapa de situación: «Son poemas
colega que, de verdad, no tienen coronavirus».
Pero no se crean que, ante el aluvión de mensajes, esta otra
ocurrencia que tuvo Casado en su momento para liderar una lista ha
vuelto sobre sus propios pasos. En absoluto. Por muchas señales que
reciba hace oídos sordos y, es más, acaba de defender a ultranza
eliminar a Miguel Hernández y apostar «por Azaña que busca reconciliar frente a aquellos que quieren levantar heridas». Con bichitos así sueltos, cualquiera descarta el riesgo de infección.