Cuando el drama abraza

Unas cuantas semanas atrás, en el tramo final de la cena en torno a un
escritor de primera y con todos en pie, acabó en un rinconcito al que
fue acercándose gente atraída por su imán mientras, sin arañarle un
ápice del espontáneo protagonismo, revoloteó en círculo con una
sonrisilla de felicidad su pareja y compañero de tantos de nosotros en
mil batallas, Luis Ramos. Olivia Manzanaro, responsable de proyectos
editoriales digitales del servicio de publicaciones de la uni, tenía
al lado a una amiga común y G. se lo pasaba de cine viéndola reir a
mandíbula batiente antes de detener la regocijante plática, respirar
hondo, tomar aliento y advertir que, ojo, teníamos que reunirnos. Y
así quedamos.
Sin haber podido sugerir aún que nos viésemos, G. hizo llegar que
Olivia había caído con los malditos síntomas acompañados de 39 de
fiebre pero que, al quedar fuera a sus 52 años de la franja de riesgo,
no podían practicarle lo que otr@s con mando en plaza se han hecho a
su libre albedrío y le recomendaban enclaustrarse y ponerse mascarilla
al contacto con los chavales. Este miércoles, G. dejó caer que andaba
tristísima, sin compartir más detalles, como si hasta revelar lo que
ocurría le costara lo suyo. Y cómo no iba a costarle: «Estoy así
porque ha muerto Olivia y no puedo con ello». El golpe fue helador. Y
sí, cuando el drama abraza, la sintonía diaria cambia radicalmente de
registro.
Olivia se ha ido cubierta por el silencio y acompañada en la
distancia por quienes exorcizan este tormento. Adrián Carrillo lo ha
dejado esculpido en el muro de feisbuk: «Esta tarde he conocido el
aguijón del virus que nos rodea al quemarme en lo más profundo… Me
has dejado sin palabras, sin risas, bañado en lágrimas y con miedo
porque son muchos a los que quiero, y tu voracidad la siento cerca,
negándome el consuelo». Dado que el escalofrío no se va, se trata en
este caso de agarrarse al día del reencuentro con G. ya que, en el
ansiado abrazo, nos envolverá la energía insuflada la noche aquella
por Olivia para las citas que están por llegar. Bendita seas.

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