Al son de las respuestas

Antes de que el efeemeí y la oité pintaran el horizonte de negro, mi
economista de cabecera ya había trasladado su pesimismo. Pero por
entonces lo que me impactó fue la descripción por parte de un
enfermero novato del panorama que enfrentaban en uno de los hospitales más saturados y que, tras escuchar varias de sus ráfagas, me dejó con el ánimo en carne viva.
Poco a poco se han ido conociendo respuestas de otro sesgo. Jacinda
Ardern, premier neocelandeza de 39 añitos y dos en el cargo, que se
ganó los corazones con determinación y cercanía tras un atentado
terrorista, ha liderado el confinamiento estricto que en tres semanas
ha aplanado la curva dejándola en 1.400 casos y 9 fallecidos, lo que
da pie a poder pensar en esos pasos tan deseados. Antes donó el 20% de
su salario y del resto del gabinete a la lucha contra el coco. Y tan
en las antípodas.
De vuelta me pasmó la contestación de la hiperactiva Mercedes Milá
a la pregunta de Évole: «Si pudieses entrevistar a una persona, la que
fuese del mundo, pero que creas que es fundamental para el trance que
vivimos, ¿quién sería?». «Felipe VI». Qué salida más corta para una
requisitoria tan larga. Al igual que ella, también anda el tal Manuel
Valls enclavado en Menorca, adonde llegó horas antes del cierre. Las
redes no han tenido compasión. El profe Sala i Martí se pregunta si el
edil «sigue cobrando sus 95.000 euros» o utiliza la «enorme
experiencia e influencia mundial» para conseguir test o mascarrillas.
Otros se interesan por el tiempo que está haciéndole. Lo chocante es
que su mujer volvió a Barcelona tras enfermar y morir la madre por lo
que se ha refugiado allí y, él, en la mansión que Susana Gallardo
tiene en la isla, donde se casaron en septiembre con fiestorro de tres
días e invitados como Preysler, el escritor de compañía, Pedrojota y
grandes propietarios…todo muy transversal. Asegura que está en
contacto con Colau, pero su Twitter rebosa francés porque se apunta a
que está sopesando la oportunidad e ir como siempre a su aire, de acá
para allá. Es el peligro de los virus.

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