En medio del zafarrancho

En víspera de la final de Wembley, el diario indepe «The Nacional»
llevó a portada una escena épica de «Braveheart» en la que se ve a
Mancini investido de William Wallace, el héroe nacional escocés, bajo
un título que no ofrece dudas: «Sálvanos, Roberto, tú eres nuestra
última esperanza. No podemos soportarlos otros 55 años dando la
tabarra». Nada más finalizar el duelo con derrota, los ingleses deben
estar contentos con todo lo sucedido. Eso sí, no tanto como Carmen
Calvo.
Es la ventaja de la que disfrutamos que, para dar por saco, nos
bastamos con nosotros mismos. Aquí vamos de un Simón a otro, de
Fernando a Unai y de vuelta al primero, bucle en el que seguimos
porque, según el míster de las alertas, «la variante delta tiene algo que ver pero no es la culpable. No podemos escudarnos en ella». San Pedro es el apóstol más citado de los cuatro evangelios por lo que su discípulo, que es la biblia en pasta, le ha metido mano, ofú, a Cataluña: «Estamos ante el efecto de concentraciones muy numerosas y esto ha traído cadenas de transmisión importantes». Claro, a sus mentores les ha pillado con el santo al cielo que es donde han fijado la residencia.
Al respecto, Fernando Trueba se levantó la otra mañana jaracandoso
y, a cuento de tanto empute, le metió el bisturí al celuloide de un modo que, se comparta o no, entenderse se entiende: «Si esto de los indultos se tratara con humor diríamos pero cómo no le vamos a dar los indultos si son gilipollas perdidos. ¿Que por qué lo son? Porque toda la gente sabe que la frontera es una raya que ha hecho un imbécil por lo que la inteligencia debe actuar borrándola. Y, de vez en cuando, sale uno que es tonto y quiere hacer más. Patético, ¿no? Pues eso, hay que indultarlos». Y, como en medio del zafarrancho la vida sigue, resulta que la mujer del cineasta iba a visitar a su padre afectado de
alzheimer: «Papá, ¿cómo me llamo yo?», a lo que el padre respondía
defendiéndose con toda lógica: «¡Coño! ¿No sabes cómo te llamas?».
¡Qué hastío! Lo que nos cuesta situarnos.

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