Los especialistas del hospital de La Plana decidieron no administrar
ozonoterapia a un paciente en estado crítico sin vacunar, que se halla
con neumonía bilateral como consecuencia de la infección. La
conselleria, en conformidad con el criterio del ministerio, se opuso
igualmente basándose en que el tratamiento no cuenta con validez
científica contra el covid. La familia recurrió, el juez le dio la razón y la autoridad sanitaria ha autorizado el acceso de personal externo para aplicar el temita. Colectivos profesionales de la Comunidad se han revuelto y alertan sobre el uso de pseudoterapias. Desde que nos enfrentamos a la amenaza hemos asistido a resoluciones dispares de sus señorías en diferentes territorios donde se habían tomado medidas similares con tal de evitar riesgos y en esas seguimos. Hasta hace nada se decía que, por su forma de actuar, la Judicatura seguía siendo franquista. Ahora se deduce que ha llegado a un extremo en el que, simplemente, se siente por encima del bien y del mal.
Aunque al menos sé que dado el caso podré insuflarme ozono, como me llegue una denuncia voy listo. Pero al menos lo entenderé. A lo que no hay forma de hincarle el diente es a las devoluciones de menores
migrantes. Mira que lo de Afganistán tiene guasa, pero anda que esto.
Con la que se armó por el cartel de Vox contra los menas, al que una
jueza dio su bendición y la Audiencia carpetazo, tres meses después
tenemos liada la que tenemos liada en Ceuta, donde un juzgado de lo
contencioso-administrativo ha dado el alto al retorno de los chavales
decretado por el Ejecutivo. Podría parecer el colmo de la situación, pero qué va. Recuerden que el ministro del Interior es magistrado.
La zozobra es tal que no le pierdo ojo a la posible demanda del
llamado hijo secreto de Camilo Sesto. Dependiendo de en la sala que
caiga, igual el titular exige que se presente en el procedimiento el
encausado. Que nadie le venga con monsergas porque el difunto bordó
Jesucristo Superstar. Y nada, que al tercer día lo quiere allí.