A su modo, todas las franjas de edad han sufrido lo suyo con la
reclusión y las restricciones. Al menos en eso hay casi unanimidad.
Centrémonos en la de los mayores. Se baraja administrar al mismo
tiempo la vacuna de la gripe y la tercera dosis correspondiente al covid a quienes superen los setenta al tiempo que no hay Dios que sepa a estas alturas cuándo se pondrán en marcha los viajes del Imserso que
acumulan un par de meses de retraso sobre el horario previsto. Ya ven.
De pinchazo en pinchazo.
Y eso tampoco es vida. Tan importante son las inyecciones como las
distracciones y, a este paso, los concernidos solo tienen garantizado
socializar con el cuerpo de enfermería, que no es manco, pero que
bastante tiene ya con el tute que viene metiéndose como para darle más bola a la legión entrada en años que necesita volver a respirar. Mi
intención no es epatar pero, tal como camina esto, les sugeriría algo de yoga.
Sí, porque hoteles que acogen las populares estancias ideadas para
compensar el callo que se les ha hecho a los jubilados tras toda una
vida laboral están en la costa preparándose para echar el cierre
puesto que el envío de cartas a los disfrutones no termina de arrancar
pese a la adjudicación hace nada del programa, que cuenta con la
espada de Damocles de otro recursito sobre la sien. Los balnearios, esos centros termales que albergan tomas de relax, andan atacados al haber sido de los establecimientos más castigados por la pandemia. Es que además el asunto ni es novedoso ni tiene pizca de gracia. Son unas
cuantas las temporadas en que los beneficiarios llevan sufriendo la
desconsideración por el lío del montepío instaurado en torno al
concurso público. En la última, la 2019-20, también hubo jarana con la
adjudicación, los licitadores y el descontento de los hoteleros de fondo puesto que no se conforman con lo que rascan. Pero al final se
solucionó en plazo por una simple razón: había elecciones el 10N y no
era plan de que, a los que se presentaban con aspiración de renovar
cargo, un empute así los mandara donde imaginan. En este caso sí que
bien lejos.