Los abuelos ejerciendo de tales son para echarles de comer aparte. Les
supongo al tanto. Conozco a uno que, con un par de nietos creciditos, los llevó a un parque de estos de distracciones y, a la hora de comer,
dijo tras pedir los críos que también quería el menú infantil. El
camarero se quedó absorto, sin saber qué hacer, pensando por qué ha
tenido que tocarme a mí. Cuando logró salir de su asombro, elevó
consultas y al regresar escrutó al setentón al que respetuosamente
deslizó: «Me han dicho que, como usted comprendrerá, no está en edad
de…».
Hay otro que, desde que se ungió, antes de dar los buenos días te
pregunta si vas a consagrarte, a lo que durante la intemerata he
contestado que era algo que no me ocupaba ni mucho ni poco. Y, claro,
ha sido enfatizarlo tanto que no ha venido uno, sino dos a la vez. Pau y Soan. Pau es Pau y Soan en hebreo es «gracia», «estrella» en árabe y en hindú… Hay unos pocos miles de Soan en el mundo pero ninguno como
el nuestro. Los hermanos tienen quince días, llevo seis con ellos y en
ese tiempo le he perdido por completo la pista a Ferreras, ignoro si
efectivamente se ha confirmado que el ínclito Toni Cantó fue quien
descubrió América y no tengo ni la más pajolera idea de si este fin de
semana reaparece o no nuestro goleador por excelencia. En fin, que de
golpe he inaugurado una nueva vida.
Los miro y no me canso. Mi ayer, mi hoy, el mañana. Una forma
tierna de trascender como no debe haber otra. A uno de ellos le ha dado por agarrarme el índice con fuerza y no lo suelta. Para qué quiero más. Me clava la pupila y sé que aún no distingue, aunque el que ha perdido la noción de lo que le rodea es el que tiene enfrente. Preparados a fin de dar su primer paseo en cochecito conduzco como si de una alfombra mágica se tratara. Nos saluda Merlín. Ni Chanel nº 5 ni fragancia de marca alguna, el inconfundible olor a bebé es el que de veras penetra. Toca baño, se estiran y ofrecen nítidos signos de relajación… pero, disculpen, que he de dejarles. Uno se me ha meado encima. Mayor felicidad no cabe.