Fue bonito mientras duró

Sería una de estas últimas desquiciantes primaveras. En cuanto pude le
escribí a Rosa, un lujo de amiga: «Pon “Mundo Babel” en Radio 3. Se
reconcilia uno con uno mismo». Son sábados que, al terminar de nadar,
en lugar de zambullirte en exigentes debates te dejas llevar por una
atmósfera armónica salpicada de delicias varias. La fórmula ha llegado
a su fin.
Y lo digo por el sello tan extremadamente personalista de su
conductor en los veinte años que unos cuantos cientos de miles hemos
disfrutado con el galán. Fíjense si lo será que, durante su mes de
vacaciones, el espacio emitía cuñas advirtiendo que no era el suyo.
Juan Pablo Silvestre formó en su día parte de una banda –musical, en
este caso– y desde los noventa la radio pública le ofreció un programa
tras otro. En aplicación del proceso de jubilaciones marcado en el
convenio colectivo le ha llegado la hora a unas cuantas voces
históricas pero ha sido la suya la que, a los 73 tacos, ha clamado al
cielo: «Yo no me despedí, no tenía por qué, era un programa más y han
dejado a una comunidad de oyentes que se sienten húerfanos, engañados. Es una política de descapitalización de talento, conocimiento y experiencia». Que las nuevas generaciones, a las que el modo natural de sucesión abre paso, no tienen, ¿verdad, hijo mío?
Coincidente en el tiempo, a Buenafuente no le han renovado el
programa. Debe haber varias claves. Una que, con tanto trasiego, ya no
sabe dónde vive e igual quería menor frecuencia. Pero estoy por
asegurar que algo le dice a este inconformista que aquello no da más de sí. Su forma de afrontar la desconexión ha sido: «Ahora hay que estar agradecidos con los que han hecho posible Late Motiv y con los que lo han disfrutado. Lo hemos dado todo. A por el próximo reto». En su ausencia no solo no se ha desmarcado de quienes lo sustituyen sino que ha creado una escuela de payasetes de alta alcurnia. Por eso tiene
mérito lo de Silvestre. Porque, siendo como demuestra ser, ha logrado
cautivar con un espíritu opuesto el jodío.

Deja un comentario