Cuidado: «Si hoy se celebrase el Festival de Eurovisión ganaría
España». Es la conclusión de uno de los sondeos que circulan por ahí
realizado en este caso por la apepé My Eurovision Scoreboard entre los
eurofans que nos rodean. Todos no puede hacerlos el cis.
Ahora bien, el próximo que recoja el eco provocado por las
recientes actuaciones, morbo va a tener. A Tezanos, que ya está de
vuelta y con la retranca que se gasta, debe hacérsele la boca agua
fantaseando con la cocina. Ni la escena entre Jack Nicholson y Jessica
Lange en «El cartero siempre llama dos veces» le pondrá tanto. Estoy
seguro de que, si por aquél fuera, daría unos resultados en los que el
pepé arrasa. Sin horquillas, para qué. Con el ciclón que se ha
levantado sobra. ¿Se imaginan la cara de los solistas que llevan la
voz cantante? Qué harían, ¿protestar? Son capaces.
El caso es que La 1 no hace más que airear el viento a favor que
desde su perspectiva se cierne sobre Chanel en un momento en el que
Sánchez puede quedar perfectamente en segundo plano después de
comprobarse una vez más que su suerte, joder, sí que es alargada. Así
que ha sonado la hora de la canción que nos representará el 14-M y no
de Rigoberta Bandini ni de Tanxugueiras porque, aunque no hay que
descartar que entre en liza un congreso extraordinario tras el festival, cualquier gallego que se precie sabe que Feijóo se refugiará en la «terra» tocando la pandereta antes de que se lo trague Madrid por mucho esa hermanita de la caridad que aún la regenta pregone que
es España dentro de España.
A la ganadora del Benidorm Fest le toca gira por Europa donde es
súper conocido Casado por quejarse del reparto de los fondos mientras
escrutaba papeles del espiado Díaz Ayuso en su desprendida
«colaboración» durante los peores tragos de la pandemia. Solo queda
esperar a ver por dónde siguen los viajes. Todo resulta una incógnita,
salvo quizá el futuro de Teodoro. La cosecha de olivas está temblando.