Andalucía está que vota y Juanma, Espadas y Marín se pasaron por el Rocío antes de calentar las cuerdas camino del plató. Tras la presencia del trío devoto de rezar tela, la virgen concluyó la procesión sin completar recorrido debido a la rotura en las nuevas andas. En concreto, en la parte delantera izquierda. Madre de Dios, qué precisión. La Blanca Paloma ya ha dictado sentencia cuando las carretas demoscópicas empiezan a recoger muestras.
Al adalid del aspirante Feijóo le gusta el moreno que luce. Mientras el resto de competidores coincide en lanzarle dardos de todos los colores, él se recrea con el resplandor de su corbata y en el momento procesal oportuno levanta la vista pavoneándose: «Se ve que soy el hombre de moda». El candidato póstumo de Ciudadanos le hace la faena de aliño correspondiente por si hay milagro aunque, para alguien de la formación zarandeada por Riverita y arrimada a continuación al precipicio, ostentar una vicepresidencia de algo tiene su mérito. Alcanzar objetivos va a costarle un mundo al sucesor de Susana. Ha tardado lo suyo el partido en ponerlo en danza para ser tan poco conocido en demarcaciones alejadas de la Giralda. Alguno ha debido quedarse en aquellos años radiografiados por Arfonzo a su manera: «En el pesoe presentamos de candidato a una cabra y gana la cabra». Pues sí, de la que se ha librado el animalito.
Que sea Olona quien salga a relucir ahora es pura coincidencia. Después de haber tapado la cuna entró así en campaña ante los andaluces: «Soy de Alicante, orgullosa de mis raíces». Y como no ha renunciado por si las moscas a su acta en la carrera de San Jerónimo, también se le fue la mano con el mapa: «Sus políticas son hirientes. Así que muestren algo de decoro por el sufrimiento en los hogares españoles». Le da a tantos por tantas historias que pierde el sentido sobre a quién endiña, pero enardece a los hastiados. Ojo con la que se avecina. Como la arme, lo mismo se pide Luceros para festejarlo y el alcalde contesta que claro, que ¿qué daño hace?