Lo natural es pedirle cuentas al Gobierno, aunque estando ya Feijóo para qué. Él mismo avanzó que la coalición anda «en crisis» y «en descomposición» y que «el futuro del señor Sánchez es muy corto». No es por nada, pero dar por muerto a alguien que al nacer le dijeron a la madre ha tenido un superviviente nato no sé yo si… Es verdad que el viento sopla a favor de las meigas y que estas han tomado el cis. Ahora bien ni el guarda mayor de la Moncloa le ha rebanado por eso el cuello a Tezanos ni el sucesor de Casado lo ha pedido. Mira por donde es hacia el único que ahora se muestra condescendencia.
Sí, porque el extracto de su alocución en el último sanedrín no deja lugar a dudas: «El de España es un Gobierno suflé, el peor posible, que actúa con frivolidad y soberbia, débil, sectario e irresponsable, que miente a sabiendas, con un presidente que no siente lealtad a nadie y hay un clamor que pide su caída», para a renglón seguido reclamar la política «sin insultos». Es importante saberlo porque podría llevar a la confusión. Para el templado Enric Juliana,«la reciente ceremonia de entronización del sultán Juanma I nos habla de la época. Las formas del poder siempre se expanden cuando no hallan resistencia. Personalismos a tope». Hombre es que el nuevo jeque de Cultura en el sultanato dejó escrito sobre la gala de los Goya que cada año había que aguantar a una «cuadrilla de ingratos en la infumable pantomima del cine español» y teniendo en cuenta que Sevilla albergará la próxima edición hay que reconocer que lo del moderado Moreno Bonilla a la hora de celebrar la mayoría absoluta es de galardón.
Disculpen que lo bose: he soñado que Eta quería asesinarme. No ha sido el calor, sino Cuca. Al despertar Rosalía con su «Despechá» ha salido al quite: «Bajé con un flow nuevo e caja, baby, hackeá/Mmm, voy a 180 porque soy una racineta, ey, ey». Qué descanso no entender lo que dice.
Mes: julio 2022
Vías de escape
Tengo buenas noticias. Para Macarena García, astrofísica de la Agencia Espacial Europea, «hay mucha esperanza de descubrir planetas exóticos donde se puedan dar condiciones de albergar vida». Ya lo sé, a cualquiera se le hace la boca agua.
El caso es que el telescopio gigante James Webb no deja de transmitir imágenes a la Tierra dentro de lo que se ha convertido en una nueva forma de observar el universo hasta los temitas más distantes. Las primeras secuencias que captó ofrecen los brazos espirales de una de las galaxias cubiertos de rebosantes estrellas oscurecidos por filamentos y gas más fríos, aunque hay cantidad de ingredientes difíciles de catalogar por el polv0 que es una barbaridad lo que hay en danza. Vamos, polvo va, polvo viene. Bueno nosotros, en cuanto a eso, con nada nos conformamos.
Pero no voy a dejarles con la miel en los labios. He indagado otras fuentes. Mike Marlaska, bioquímico de la Nasa, señala que los lugares más propicios par dar con seres vivos son las lunas heladas y las nubes de Júpiter o Saturno y que «descubrir vida extraterrestre no supondrá un cambio tan radical como pensamos». Esta consecuencia no sé si la extrae el científico de los avances que están produciéndose en las investigaciones que vienen desarrollándose en el campo que se mueve o por las cotas de marcianidad que los mortales hemos logrado sin necesidad de salir al espacio interestelar. El que esté libre de retranca en las circunstancias que nos rodean que tire la primera piedra.
Y también están los astrónomos. Dos mil de ellos se reunieron recientemente en estos lares para debatir las ondas gravitacionales, la exploración del sistema solar o el agujero negro de la Vía Láctea. Por algo será. José Carlos Guirado, catedrático de la especialidad, dio la voz de alarma: «Necesitamos la existencia de astros pero de manera racional para poder conservar la exploración del cielo. Si no hacemos nada dejaremos de verlo. Exijimos normas de funcionamiento y control. Hay demasiados satélites». Qué nos vas a contar.
Fundido a negro
Desde los incendios en bosques al impacto en el asfalto, la ola de calor se ha llevado por delante las vidas de más de quinientos de los nuestros, que se dice pronto. Por lo que respecta al hiriente destrozo de la naturaleza, solo en Castilla y León la superficie quemada supera las treinta mil hectáreas y las muertes de miembros de las brigadas que luchan contra Belcebú. Tras el fallecimiento de uno de ellos, el mandamás de la Junta introdujo esto en un tuit: «Nuestra Comunidad vive momentos muy difíciles ante la proliferación del fuego. Agradezco y valoro infinitamente el trabajo que lleváis a cabo». La respuesta no se hizo esperar: «Quiero decirle en nombre de todos los bomberos forestales que la forma de agradecerlo es dándonos faena todo el año, pagándonos como se nos tiene que pagar y proporcionándole al monte el servicio que merece». Ignoro por qué ciertos prebostes no caen en la cuenta de que, a veces, un respetuoso silencio es muy de agradecer. Y si tienes un vice sin misión alguna que se embolsa alrededor de ochenta mil euros, quizás más.
El fatídico caso que más relevancia adquirió debido a que el hijo se encargó de ensalzar su figura ha sido el del barrendero de Orcasitas que pateaba Vallecas embutido en un contrato de un mes y cambiando turno por hacer méritos a los sesenta tacos en horas desaconsejadas para el resto del paisanaje. No es por nada, pero el museo del pintor que lleva su nombre ha dado paso a la exposición «Sorolla en negro» en contraposición a la luz y el color que siempre lo distinguió. Debe ser el clima reinante, que descompone. Baste con decir que el alcalde de la Villa y Corte dio el pésame destacando que no era trabajador municipal. Previamente, en torno al Día de la Comunidad, su presidenta cinceló para la historia el aserto de que en Madrid no hay clases sociales. Es posible que quisiera referirse a quienes nunca tuvieron ni atesorarán clase de ningún tipo.
Pero qué golpes tienen
Con dilación omertiana se ha sabido la marimorena que le montaron a una colega de tevetrés por preguntar a la presidenta del Parlament sobre lo que tocaba. Mira que pretender que responda de lo que se le imputa. Dónde vamos a llegar.
Al concluir el programa, la intrépida entrevistadora se cruzó con Laura Borrás. De entre el séquito surgió Francesc de Dalmases, diputado de Junts per Catalunya, quien al considerar inadecuadas las preguntas agarró a la malvada, la introdujo en un camerino, impidió la entrada de las compañeras de producción y, en presencia del resto de la comitiva, reprendió su comportamiento a gritos mientras la emprendía a golpes con el mobiliario, según componentes de la casa que andaban en las cercanías. Desde el partido al que pertenece el ínclito han negado situaciones de agresividad y han esgrimido que lo que hubo fue una mera discusión profesional. Sí, vamos un consejo de redacción. Y eso que Francesc no forma parte de la profesión sino que se trata, ojo, de un educador social. Viéndolo actuar es normal que no se dedique a lo suyo.
Aunque en los privados se da de todo, ¡ay los medios públicos! Pobretes. Es que no hay uno en el que no haya sonado la flauta. En Ràdio 9, nada tomar el poder en la Generalitat el ganador desde Benidorm de la canción liberal, el entonces jefe de programas denunció presiones para elaborar una lista de desafectos al pepé y el hombre acabó de empresario de la restauración en Venezuela bajo la marca de Don Pascualón. Así en Canal Sur con los otros o en Telemadrid. Y qué decir de lo registrado en el Pirulí. Que tararí que te vi.
En los días en que se produjo la interviú, Borrás dio rueda de prensa con tal de decir que no tenía intención alguna de dimitir por haber supuestamente fraccionado contratos públicos para adjudicárselos a un amigo: «Este caso ha llegado tan lejos por ser quien soy y por el proyecto político que represento. Es pensando en la dignidad del Parlament por lo que no quiero dimitir». Pues eso. Que solo le faltó bailar.
Las tías abuelas
Las tías abuelas primerizas están que no dan crédito. En mayo aterrizó la sobrina con los renacuajos idénticos y, cuando tenían todo previsto para meterse en carretera a fin de conocer a quienes se han convertido en la noticia familiar de la temporada, al regreso de recogerlos en el aeropuerto el hermano de ambas les dijo «¡Esperad, que ahora os llamo!». Efectivamente les trasladé que había pasado una noche de perros, sin que dijeran nada retumbó «típico del niño», y que, tras meterme el palo por la nariz, el chisme había cantado la Traviata. Así que las mujeres frenaron desconsoladas el ímpetu.
Como de cara a la próxima semana se afronta un nuevo reto para que al fin puedan conocer a las criaturas, el avance de la subvariante de Ómicron, Centaurus, que anda extendiéndose por Europa con tal de que el continente disponga de mayor variedad de distracciones aún, de la que los expertos señalan que puede ser la más contagiosa de las conocidas hasta ahora y que infecta a vacunados e infectados que lograron curarse tiene a las tías abuelas de los nervios y bombardeando con mensajes digamos que escasamente subliminales: «¡No se te ocurra ir por pan! ¡Ni al gym! ¡No salgas! ¡No abras a nadie!». Es posible que me haya tragado todos los partidos de Wimbledon y no reviso pelis sino ciclos completos de directores. Siguiendo un «passhing shot» he creído ver un trávelin.
Para que la emoción no cese, la embajada objeto de deseo tiene la llegada prevista en un día de los señalados con huelga en Ryanair, si bien es cierto que la compañía no precisa de tipo alguno de incidencia reivindicativa para que, a embarcar, alterado se llegue. Así que la moneda está en el aire. Las tías abuelas se han hecho a la idea de que, de no ser ahora, habrá que esperar a que cumplan el año. Y dado que es en medio del otoño que se avecina, igual ya al verlos preguntan escépticas: «Pero, ¿son gemelos o es la inflación?».
Con el sudor en la frente
Cerca de cuarenta provincias han entrado en alerta por la ola que nos invade. No es que esté pegando en las zonas tradicionales es que en Burgos, Zaragoza y Lleida se asan. Para dar moral, el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología se ha preguntado en voz alta «¿quién nos puede decir que en un pico cálido esta década o la siguiente no podamos llegar a los 50 grados?». Y tampoco va quedar el resquicio de poner pies hacia el Ártico porque las temperaturas aumentan cuatro veces más rápida que en el resto del planeta. El sur patrio se ha revuelto y tuiteros de todos los rincones se pelean por la autoría de un mensaje de los que marcan territorio: «Cuando los 40º eran solo en Andalucía, lo de no poder trabajar se traducía en vagancia. Ahora es estrés térmico. No me toques los cojones, Mariloli».
Rubén del Campo, el de la agencia antes citada, abunda en que el principal impulsor de estos ardores es la emisión de gases invernadero debido a las actividades humanas, «algo que ya no se pone en duda». Debe ser la calorina porque aquí no hay aserto en cualquier terreno que no se cuestione y el listado va desde Bosé a Miguel Ángel Rodríguez en su afán por fabricar compuestos que transmutan la realidad más notoria incluida hasta el sentido natural de las becas pasando por Abascal para llegar a Olona que a estas alturas ya no sabrá a qué vino al mundo o si es que se enclava donde el señorito diga.
Por si fuera poco, para enturbiar más aún los ciclos medioambientales contamos con Villarejo. Ana Pastor admite que no debieron dar lo que tiene sofocándose a Ferreras, algo que mucho ha tardado al ir de la mano con Inda. En semejante clima asistimos al primer debate del Estado de la Nación en siete años, con la quemazón de Sánchez de tonalidad Bonilla y el asedio feijoniano articulado en la previa por González Pons al exudar que el gobierno es incluso peor que el de Zapatero. Por si no han caído, en cuanto pasen vacaciones todo quisque entrará de nuevo en campaña. ¡Uff! Como para refrescarse.
El difícil arte de gobernar
Días atrás me asaltaron Los Juegos del Mediterráneo. Me quedé al constatar que se trataba de Orán y que quienes disputaban el pase eran España y Marruecos, el tridente del momento. No hace falta decir qué escuadra dejó a la vecina con el culo al aire. Sánchez, cuando se pone, se pone.
Cuatro colegas, y es posible que alguno más, han sido expulsados del país. Debe ser el cuatro-cuatro-dos del régimen alauita. A informadores acreditados se les impide que pregunten por lo ocurrido en la valla cuando bien saben que lo dicho por Rabat es palabra de Dios. Para qué va a explicar el inquilino de la Moncloa el giro si con ver cómo hasta su mujer agarraba a Biden de la cintura queda todo dicho. Sin embargo, la gestión de la pandemia y la red puesta a los más vulnerables han sido dignas de alabanaza, sin que tampoco se reconozca de forma categórica ni de lejos. Desde que llegó fue crucificado por «poderes ocultos» y diáfanos. Cómo será que ha tenido que esperar a que Tezanos lo reivindique en un libro y diga que está dándole la vuelta a la tortilla. Ya veremos si con la pechá de salir en los medios que se está dando le queda jugosa.
Boris Johnson accedió a Downing Street metiéndose a la basca en el bolsillo. Como remarca John Carlin, que lo califica de irresponsable sin principios ni capacidad de gestión, es un tipo talentoso, erudito y payaso divertido. Y que escribe muy bien el canalla. En 2015 le regalé su volumen «El factor Churchill» a alguien que se portó fenomenal y aún hoy me pregunto si lo leería antes de que entrara en la vorágine. También saltó un tuit de su madre calificándolo de «idiota sin sentido común», aunque sorprendentemente fue un «fake» sobre alguien que despreció a los eruditos en el arranque del covid e impuso su criterio sin base científica para acabar bailando en medio del vía crucis. Tras alabar a su nación, se irá recreándose en lo que ama sobre todas las cosas: al del espejo.
A toda pastilla
Carlos Mazón ha celebrado el año al frente del poder de su grey y, coincidiendo con la efemérides, se ha sometido a un interrogatorio en el que quien será rival directo de Ximo Puig ha dejado claro que no se arredra ante ningún frente que le abra el cuestionario y, nada más sonar el silbato, ha empezado a dar doctrina: «No tocaría la violencia machista o el aborto si gobierno». Me parece estar escuchando a Eduardo Zaplana, más liberal a la ida que el que lo inventó. Pido disculpas por la comparación, aunque el pretendiente en el ciclo actual presume de no molestarle el parecido al no ser «amigo de etiquetas». Bien, pero no vaya a ser que para alguien pudiera resultar un estigma avistar la sombra del primoroso delfín de Aznar. Que hay gente p´a tó.
En el transcurso del tramo de rally que lleva sorteando ha visto salir despedido al dúo de pilotos formado por Pablo&Teodoro que lo propulsaron para tomar aquí las riendas. Ni que decir tiene que no los echa en falta a pesar de que permanezcan desaparecidos. Porque tela marinera con la forma de conducir empleada y porque la nueva dirección se esmeró hace unos días en eliminar de la faz murciana los obstáculos que pudieran hacer pupa a López Miras para continuar dirigiendo la formación en la que ha sido ratificado por solo un 98,7% de la plebe. Feijóo no quiere jaleo, lo que le viene de perlas a Mazón, feijoniano de toda la vida.
El aspirante al cetro en el Palau es político hasta decir basta. «Moltíssim». Lo ha sido incluso cuando no ejercía de tal. No es ningún pipiolo y ahora ya ha cogido velocidad. Está lanzado y le avala una cierta capacidad de resistencia. Le va el «footing». A toda mecha se afana por advertir que hay techos de cristal que aún no se han cubierto, que es necesario incrementar los flujos migratorios por estos pagos y que el espacio de encuentro para conservadores, liberales y socialdemócratas es hoy, ojo, su partido. «Soy más liberal que la media del pepé». A ver si a este ritmo una parte de su parroquia no le va a votar.
Una historia de película
Vamos al grano. «La brigada de la cocina» es una cinta francesa estrenada recientemente. Posee carga social, pero no te da la tarde sino que el duro material progresa envuelto en tono amable. El director se caracteriza por trasladar a la pantalla los aspectos más comprometidos del mundo que nos rodea, dándoles el gachó un toque la mar de salado. Gran parte de los planos están inmersos en el interior de un centro de acogida de menores extranjeros no acompañados y proyecta cómo de contar la fórmula con medios, con profesionales que no pierdan de vista el rigor necesario para lograr la complicada adaptación y apostar por la especialización, entre otros condimentos, una vía de salida fructífera es posible. Al terminar se ofrece el teléfono de una asociación que sirve de enlace entre formadores y empresarios con necesidad de contratar. Más de cinco mil llamadas se han producido en el país vecino. Otra ventaja de acudir a la sala es que será difícil compartirla con alguien de Vox. No sea que vayan y les haga tilín.
Coincidiendo con la cinematográfica historia ha salido a la luz que, a diferencia de todos los que siguen colgados, uno de los chavales que con 17 años llegó a bordo del Aquarius ha encontrado su sitio a través de una oenegé en una panadería señera, un horno antiguo en el que ha aprendido el oficio desde menos cero porque cuando entró no hablaba ni papa el idioma hasta el punto de que le reclamaban un tomate y llevaba un pepino. Pero Ousman sabía que estaba ante la oportunidad de su vida tras salir por piernas de Gambia y todo lo que no entendía lo aprendió fijándose en la forma que la jefa, armada de paciencia y que hoy lo califica de gran trabajador que inspira mucha confianza, estiraba la masa una vez y otra. Y, ya situado, no ha perdido el tiempo. Se ha casado con la seño de español, espera una criatura y, como no podía ser menos, anda embarcado en un crédito hipotecario. El pobre.