No pasó desapercibida la presencia en el estadio olímpico de La Nucía de Carlos Mazón con la bufanda del Valencia clausurando en cierto modo su etapa representativa en la Dipu alicantina dando paso así a la caza del voto. Dado que es culé hasta la médula al día siguiente no tuvo que resaltarlo con prenda alguna sabedor de que se sentaría al lado de Laporta. Visto el cariz que va tomando la competición me volví loco para ver a Ximo Puig la tarde en que su equipo visitaba La Cerámica pero o no fue o se resguardó entrenado como está con las acometidas que le propina su propio «mister» desde la acción del Gobierno central. A veces no hay quien entienda este juego.
¡Qué temporadita nos espera! Hay que estar preparados para los resultados que se produzcan en primavera/otoño con los calentones en el post y en otros campos embarrados tipo Atocha. El expresidente del Constitucional se ha ido repartiendo coces pendientes de cómo se reordena un tribunal en el que ahora mismo Mateu Lahoz pasaría desapercibido. Quien se deja querer con fuerza en este mercado invernal es Macarena Olona que acaba de ponderar la figura de Yolanda Díaz al contrario que Unidas Podemos y que ella con la «troupe» de Pablo, Pablito, Pablete que no es más que el modo habitual de calentar de la multi izquierda ante cualquier cita con con las urnas. Por el extremo contrario la que fuera punta de lanza de Abascal en las andaluzas ha señalado que el asalto de Brasil es golpismo y que sin democracia no hay libertad tras reaparecer deplorando la violencia machista. Ignoro qué ha tomado esta mujer, pero desde luego la magdalena de Proust no ha sido.
En el espíritu del vendaval argentino levantado en Qatar anida la escena de aquella película inconmensurable en la que se proclama que «el tipo puede cambiar de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión». A ver si dentro del ciclón que se viene encima no nos la desgracian también.