Tamames pronunció su discurso con un gancho perfectamente descriptible tras haberse filtrado antes coincidiendo con una reaparición más de Alfonso Guerraa cuento de reeditarse su libro «La España en la que creo». Y, mientras camino de desenfundar la moción de censura el otrora miembro del Comité Ejecutivo del pecé se hartó de conceder entrevistas en las que resaltó el coraje del presidente del Gobierno cuando salió vivo en su partido, quien largó fiesta acerca de Sánchez fue el otro. Parece ser que el economista quiere aprovechar la experiencia proporcionada por Abascal para añadir un volumen más a su amplia colección. En el caso de que lo prologue un psicólogo de altura podría hasta tener su interés.
Arfonzo hizo el lanzamiento del suyo con afirmaciones que si me permiten paso a reproducir: «Pedro era partidario de abstenerse en la investidura de Rajoy para evitar la repetición de unas terceras elecciones que habrían sido letales. Me pidió un listado de medidas sociales que demandar al candidato a cambio de la abstención, me urgió llamándome a donde yo estaba de vacaciones y a las 24 horas me lo encontré vendiendo el famoso no es no. Es su especialidad: decir una cosa y la contraria sin que medie explicación alguna… Aliándose con quienes se ha aliado renunció al socialismo liberal en el que se ha apoyado el pesoe toda su historia para hacerlo sobre una mezcla de radicalismo y oportunismo populista». La fuga del sustituto de Casado sería comprensible si un propio hubiera ido a la tribuna a hacer sonar un artilugio con esta sentida dedicatoria del que fuera segundo de Felipe. Ahora bien, si llegado el otoño le salen las cuentas con Vox y en señal de agradecimiento este exige a don Ramón en el Ejecutivo, ¿dirá Feijóo que ya está bien de shows? Y fijo que insisten porque ultras tela, pero a la hora de clavarla ni golpe. De darlo también lo tendrían que protagonizar otros.