Reguero de sangre

Es comprensible que si usted lleva unas cuantas horas sin saber nada de Sánchez esté de los nervios. Con el último paso conocido ha sido capaz de cambiar el guión a los ganadores, de desquiciar a los derrotados por su izquierda, de terminar de derrengar a los suyos y de maltratar a los informadores. No hay más que ver a Àngels Barceló llevarse las manos a la cabeza al oír lo del 23J y a otros colegas decirle la madre que te parió. Menos mal que «El mundo» está disfrutando de lo lindo en un reguero de portadas que se encandilan solas: «España censura a Sánchez y hunde al pesoe»; «Pedro Sánchez liquida el Gobierno tras la debacle»; «Las facturas del sí es sí de cinco años de Sanchismo, de la soberbia del Falcon a la traición con Bildu y ERC». Oé, oé, oé.
Para cualquier grupo es imposible olvidarse de él. Coincidente en hora con la sorpresa del presi, uno de los autores de la biografía sobre Abelardo de Carlos, el editor ilustrado del XIX, perdió el tren en Madrid. Pensando que esto estaba al sur se fue a Atocha y llegó por los pelos en otro a la presentación. Junto a la lacerante falta de inversiones y demás desatenciones, trabas de regalo mientras él se saca de la manga descuentos para el interrail que tanto rédito le ha dado. Bueno sí, un viaje.
La odisea fue la de la Generalitat en su afán de que la Comisión Europea levantase el castigo a Ciudad de la Luz para recuperar la actividad. Poco después del escrutinio del domingo estaba previsto que el complejo retomara los rodajes con el tanque de agua en ebullición cuando el tsunami acababa de llevarse por delante al primer impulsor de semejante rescate. No hace falta decir que la película es otra y no son pocos los protas con un duro final. Fernández Vara anunció el adiós y la solicitud de ingreso en su plaza de médico forense. Mejor descripción del momento es difícil. Ximo Puig no se ha decantado aún. Cómo no comprenderlo. Es periodista.

Tras el tormento

Mi madre se habría encaramado en estos días a los cien años de los que se quedó a un par de pasos y la efeméride ha reavivado un pasaje sombrío que se quedó ahí en el limbo. Mi nacimiento la condujo a las tinieblas bajo una depresión posparto de la que tardó meses y meses en salir.
No sé mucho del tormento. Si acaso que no pocos del círculo más cercano se encargaron de señalar su debilidad para traer hijos al mundo. Aunque la consiguiente pérdida del sentido de la realidad sobre todo en casos de primerizas estaba diagnosticada desde mediados del XIX, la desconexión que sufre la mujer descoloca a parte de quienes la rodean hasta el extremo de negarle el apoyo. Nada de esto llegó a través de ella. Es más, aún conocedora de aquellos que le volvieron la espalda reemprendió la relación con los que fueran como si nada hubiese ocurrido. Solo se refirió al maldito trance para poner en un altar al especialista que la atendió que no fue otro que el padre de Carmen Romero, ex de Felipe, a la sazón médico militar en el hospital al que tuvo acceso por ser hermana de un capitán del Ejército del Aire, el mejor padrino que pude tener y que me acogió en su casa el tiempo que duró aquel dolor.
Así he pasado estas horas. Estremeciéndome a ratos y celebrando que el demonio, al que ni mis hermanas ni yo conocimos, desapareciera igual que entró. Y con ese cuerpo he presenciado los ataques sin cuartel que buena parte de aspirantes dedica por un puñado de votos a quien no es de su cuerda o al ansia exhibido por quienes con los ojos clavados en los resultados, y más allá de la eficacia, solvencia y rigor demostrados a lo largo de una trayectoria, dejan patente que por ellos «matan». Son innumerables las citas a las que acuden a tal velocidad que, efectivamente querido Lennon, tienden a olvidar que la vida es eso que sucede mientras te empeñas en hacer otros planes. Ya veremos qué ocurre cuando se les chafen. Tras sobreponerse al laberinto, mi madre se centró en uno: no dejar escapar la coherencia.

Bandadas de timos

Qué sería de nosotros sin Ayuso. Una nave sin rumbo. Por fortuna ella centra las cuestiones de un plumazo. La más candente no hace falta que les diga cuál es, una que desde los expertos hasta cualquier espectador barrunta que situar el contexto y aplicar soluciones con tino tiene su telemendengue, y sin embargo ahí está ella dejando claro lo que hay: «España no es un país racista. Esto mismo ocurre también con las ofensas contra el Rey». Debe referirse lógicamente a Baltasar.
Aliviado tras haberse hecho la luz en un asunto tan complejo acelero al echarse encima una cita ineludible. Estoy aún en el salón, aunque a punto de salir, cuando salta un «eseemeese»: «Papá, mi teléfono está roto. ¿Me puedes mandar un mensaje de whatsapp a este número?». Aunque para mí pasar algo de un invento a otro es todo un reto por decirlo de un modo suave, lo consigo. Una hija es una hija. Enseguida recibo el mensaje: «Tienes que hacer algo por mí. Se me ha caído el celular al inodoro y no puedo acceder a mi banca por internet sin mi tarjeta sim. Necesito hacer dos pagos; ¿puedo enviarte los detalles? Te lo devolveré el viernes cuando abra el banco». Pese a que ni de lejos soy Philip Marlowe, algo olía a podrido en Dinamarca.
Recurro a Ed, quien finiquita el caso: «No es ella, su móvil está bien». Mientras por la otra vía recibo el detalle del cargo de 983 euros en Mediamarkt bajo un tipo de transferencia inmediata, la suplantada rubrica: «¡Papá, no hagas caso! Aparte que yo no diría nunca celular ni inodoro». Lo pongo en conocimiento del primer poli que me encuentro por si quiere hacerse con el número del celular, pero el hervidero de engaños es de tal grado que solo a partir del drama empiezan a interesarse y lo único que me pregunta es: «¿Pero han secuestrado a su hija». Pese a que acabo de oir el audio se me abren las carnes. No todos podemos tener el cuajo de Ayuso.

Las garras del poder

El presi de la Región de Murcia cogió al actual número uno del circuito, se paseó con él, lo condujo ante una mesita con un par de pistas de tenis a la espalda donde en una de ellas se había plantado un cartel con trazas improvisadas que reza «Copa Carlos Alcaraz» y se dirigió a los medios a fin de anunciar que el evento «será un hito para esta tierra» sin precisar ni el lugar en el que se celebrará ni el «oponente top» al que se refirió ni la fecha, aunque al menos ahí adelantó que será «un día cercano a las fiestas navideñas». Pregonar así algo no podía por supuesto esperar más. En absoluto. A continuación cedió la palabra al campeón quien, no se lo van a creer, dijo estar encantado de poder jugar en casa. Ni que decir tiene que, dentro del ránking de Comunidades en inversión en Deportes, el territorio conducido por López Miras se halla a la cola. Con uno que sobresalga basta.
El sucesor de Nadal en el mapa nacional está tutelado de lujo por Juan Carlos Ferrero, que también en este apartado de la instrumentación política acumula una basta experiencia. Con el de Ontinyent subido a la ola, Zaplana puso sus garras sobre él y no lo soltó. Que si para allá, que si para acá. Y cuando quiso que no acudiera a algún sitio que no fuese de su gusto, llamada al canto y el tenista se desmarcaba. Siendo ya ministro de Trabajo tiró de él para que leyera el manifiesto en favor del pehacheene dentro de la campaña del «Agua para todos». Tiempo después, bajo el auspicio de Paco Camps a los acordes de aquellos grandes eventos, la Generalitat apoquinó 18 millones por el torneo de quien conquistara Roland Garros y la Copa Davis. No todo van a ser reveses.
El chaval de El Palmar cayó inopinadamente en Roma ante un húngaro desconocido y así ha podido prestarse a este juego que también proporciona réditos. No creo que lo hiciera a postas, aunque al ínclito le vino de perlas para proclamar que podrá verse a esta figura risueña en un partido de exhibición, cuya previa ha sido la exhibición del baranda del partido.

En el recodo del camino

Un numeroso grupo de amigos ha completado una lista para el 28M, una más, que ha recibido todos los parabienes legales con vistas a comparecer en la cita que nos aguarda. Se diferencia del resto de opositores en que ninguno de sus componentes dará entrevista alguna ni piensan pronunciarse al respecto de los asuntos candentes que azotan al municipio en cuestión y no tienen intención por supuesto de protagonizar ningún acto de campaña. ¿Iluminados? ¿Extraterrestres como otros que no hay más que ver las cosas que dicen a lo largo de estas jornadas? ¿Seres entregados a la meditación? Nada más lejos de la realidad. Se trata de una plebe que de este modo se asegura no ser requerida para formar parte de una mesa electoral y poder así estar ese domingo con la Virgen del Rocío, que es la verdadera fe que les une. Ya quisiera el resto de candidaturas contar con un lazo indeleble de esa dimensión.
Lo genial sería que quienes van a tener que pringar en los colegios y formalizar el recuento se pusieran de acuerdo y previamente sedujeran a cercanos y conocidos para votar en bloque a los rocieros y que, de los diecisiete, tres o cuatro salieran elegidos. Tras el polvo del camino y el salto de la reja les aguarda la fiesta de la democracia en toda su esencia y crudeza. Parece que los estoy viendo: «¿Ah, entonces, tu no vas a renunciar? Pues, yo tampoco?». Esos ingeniosos hidalgos que se lo pasaron pipa pergeñando la treta, que le dieron forma hasta completar la apuesta, que la presentaron en el registro todo serios conteniéndose para que no se les escapara el descojone por la comisura y que brindaron con fino el día en que la publicación salió en el boletín oficial de la provincia no podían imaginar que el ardid se les volviese en contra y que, de ser inseparables, anden ahora peleándose por ser portavoces. Eso sí, al menos están entrenados en aguantar carros y carretas.

Entre travesuras

De buena mañana Millás deja caer que le da envidia cuando Boyero dice que no ha votado nunca. «Lo suelta con mucha radicalidad y tal. A mi me gustaría a veces tener esa radicalidad, pero soy más cobarde. Desengancharse del sistema, estar fuera de él suena muy bonito teóricamente pero tengo la impresión de que hago daño». En más de una ocasión pienso observando el panorama que ir siempre a votar no es que sea valiente es heroico.
Yo recibí el bautismo de asistencia a mítines en la plaza de toros de Carabanchel un sábado por la tarde de junio de 77 en la que alternaba el maestro Tierno Galván. Fue una lección magistral, un ejercicio de reflexión difícil de olvidar, de modo que acabó convirtiéndose en el primero y último de la serie al que asistí por gusto. En el día en que abríamos campaña electoral, Ángel Carmona tenía en su ateneo de Radio 3 a una cincuentena de jóvenes para compartir travesuras y en una de estas solicitó que levantase la mano los que habían asistido a un mitin en su vida. Al ser solo uno debió hasta darle vergüenza. Pero te pones a pensar en el sustrato de las intervenciones que emplea hoy en día la inmensa mayoría de candidatos y comprendes perfectamente que a los 49 restantes no les pique ni la curiosidad.
Mientras el folklore mitinero sirve a estas alturas para lo que sirve, por el interior de las cocinas sí que se cuecen los menús que han de proporcionar la textura al paño con el que vamos a encontrarnos de aquí hasta que por fin se ajusticie a Sánchez, que es el tema. Aznar y Sarkozy se han sentado a la mesa con el presidente ejecutivo de Mediaset en el trance de que Telecinco se cargue el sin par «Sálvame» para entregarle las llaves vespertinas a Ana Rosa que si puede colaborar en empujar al inquilino de la Moncloa por el sumidero lo hará.Alfonso Guerra, que no para, viene repitiendo por su parte desde hace un año que lo de Yolanda Díaz es un «bluf» y que se están manipulando sondeos para darle cuerpo al invento. Al final, lo único verdaderamente nuestro es el voto.

El humo ese que va y viene

Tenemos un amigo que te fuma encima y que cuando nos juntamos para disfrutar de una placentera velada esta siempre termina teniendo que echar la camisa a centrifugar. Se lo hemos dicho por activa y por pasiva, por las prendas y por el prenda. La mujer, que es de una elegancia y delicadeza suma, asiste resignada a la repetitiva sesión sin saber hacia dónde mirar. No sería de extrañar que en breve él diera un paso al frente y proponga llevarse la ropa de los presentes para lavarla.
Acaba de tener lugar la Conferencia Europea de Tabaco o Salud en la que el director científico de la misma y catedrático en la uni de Valencia, Martín Moreno, ha expuesto lo siguiente: «Si el tabaquismo desapareciera de la noche a la mañana, con él se irían un tercio de todos los cánceres que se diagnostican. El covid ha matado oficialmente en España a 120.000 personas en tres años mientras que los cigarrillos han provocado 150.ooo muertes. Vamos a dar caña. Tenemos que eliminar este veneno de nuestras vidas».
Lo dejo aquí porque los fumadores a los que quiero se revuelven. Ante la más mínima alusión sacan unos humos… Es coherente, ¿qué van a sacar? Y como advierte el profesor sobresale un aspecto muy llamativo entre nosotros que reduce las posibilidades de que aminoren la dosis. «Somos -recalca- el estanco de Europa. Hemos de pasar el bochorno de ser los más baratos. Hay gente que viene de vacaciones o cruza los Pirineos y vuelve con la maleta llena de cartones». Qué me va a contar. Tras emparentar con familia francesa es el único pedido que hacen. Ni turrón ni horchata ni coca, tonyina claro. Al colocar cada cual sobre la mesa sus aportaciones, el jamoncito y la caña de lomo no suelen faltar de nuestra parte porque de queso van bien servidos. Y sí, comérselo, se lo comen. Pero el verdadero deleite lo experimentan con la primera calada. Las últimas me pillan en la lavadora.

Posados de nunca acabar

Voy por la orilla. La mañana es radiante. El fondo del cuadro lo compone con nitidez la silueta de Benidorm. Es un gusto, un lujo abrirse al día con una sensación así. Camino absorto, ido, dejándome llevar cuando Ayuso me advierte que esta es la playa de los madrileños y que no sabe qué hago en primera línea. No le digo nada porque es peor y me tiendo antes de que la jefa de protocolo me haga una llave. Opto por volver sobre mis pasos. La digresión ha roto el encanto.
De regreso tropiezo con Florence, francesa ella con una vitalidad a prueba de bomba. Los vecinos del norte están que arden. No se trata solo del retraso de la edad de jubilación de los 60 a los 64 para 2030 y el aumento de la cotización a 43 años para 2027, quizá la madre del cordero, sino que es la arrogancia de Macron lo que los tiene fuera de sí. Y no solo él acapara el protagonismo, que ya es raro. Hay más tomate. Mientras los sindicatos movilizan como pocas veces se ha visto en estos tiempos, el ministro de Economía ha sacado a la calle nuevo libro con componente erótico incluído. En el párrafo central de la escena compuesta por Bruno Le Maire se desliza: «Después de mi período, durante dos o tres días, estoy más emocionada que nunca, estoy empapada… Se levantó la camiseta para mostrar sus pechos… ¿Ves lo que han engordado, Oskar, ves? Me dio la espalda, se acostó y me mostró la punta marrón del ano. ¿Vienes, Oskar?». Pues sí, cómo no va a ir.
Ni que decir tiene que las redes echan humo dejándose entrever que, al Ejecutivo, la situación le pone. Y puede que algo haya porque la secretaria de Estado de Economía Social y Solidaria, Marlène Schiappa, ha posado para Playboy en una entrevista de 12 paginitas que ha levantado otro buen revuelo mientras que el editor la ha defendido con el argumento de que ya no es una revista para viejos machistas, sin reparar en que puede que ese no sea hoy el debate en el país. De cualquier modo todo esto abre un amplio campo de experimentación para Bolaños.

La nueva cita londinense

En las horas previas a la coronación The Guardian se ha recreado calculando la fortuna personal del niño de Isabel II, muy superior a la de su madre, y el Palacio de Buckingham ha saltado de forma inusual para señalar que no hay comentarios sobre las finanzas privadas del rey aunque criticando «la mezcla creativa de especulaciones, suposiciones e inexactitudes de la insólita auditoría» lo que no ha evitado que un renombrado biógrafo y columnista de la competencia del diario en cuestión haya rematado su análisis al son de «el rey no se puede permitir ser enormemente rico». Pero lo que ya es de una crueldad difícil de digerir es que alguna que otra plataforma haya programado en estos días «Random encounters», una peli en la que interviene Meghan Markle de tal resonancia pese a que casi reproduce las circunstancias en las que conocería con posterioridad a Harry gracias a una cita a ciegas que, por mucho que he rastreado, no he encontrado una sola crítica alusiva. Se ve que cuando tres años más tarde cautivó al príncipe diría ahora se van a enterar de quién soy. El suegro la tiene desde luego en sus oraciones.
El monarca será ungido por el arzobispo de Canterbury con óleo sagrado. En esta ocasión no será de aceite de esperma de ballena sino de oliva dado el fervor medioambiental del coronado. El espermaceti del cetáceo es considerado un recurso valioso debido al elevado precio que se cotiza si tenemos en cuenta que uno de estos mamíferos puede tener hasta dos toneladas. Pero al igual que el célebre tampón también ha pasado a la historia.
Aunque al 64% de británicos el desfile y la ceremonia le importa muy poco o nada el acto provocará sumo interés y curiosidad mundial. Los paisanos de Carlos III muestran desapego hacia un rito milenario que, según parte considerable de la población, está fuera de lugar en el siglo XXI. Así es sin duda. No pienso perdérmelo.