Había otra vez un circo

Con la imagen de fondo del jugador secándose las lágrimas una de las habituales en distintos platós dentro del corro de opinadores, que consiguen encadenar todo menos lo que son signos inequívocos de debate del bueno, frunce el ceño y pone expresión de mostrarse afectada antes de enfatizar: «Yo, escuchando y viendo la imagen de Vinicius me he tenido que retrotraer a aquella frase de Rosa Parks del 56 cuando decía que la única cansada de ceder era ella. Esa mujer que no se levantó de un autobús para dejarle el asiento a un hombre blanco». El respetadísimo pase al bloque de anuncios libró a Martin Luther King de formar parte de la alineación.
     Nunca se ha reunido en la mayor parte de cadenas tanto tráfico de contertulios y menor contingente de molla, si exceptuamos «La noche en 24 horas» compuesto por invitados sólidos y mayoría amplia de periodistas con poso que llevan el oficio por bandera. Lo busqué con saña la jornada en que varios cargos del Consejo de administración de erreteuveé, presidencia incluída, saltaron por los aires, y allí estaba Xabier Fortes, su conductor, dando paso a los invitados para que diseccionasen el suceso. No es que entraran en demasiadas profundidades, pero ya quisiera ver yo a otros que se las dan de progres cogiendo el toro por los cuernos cuando la cúpula de su empresa acaba de ser descabezada. De tontos ni un pelo. Pues no se miden bien el terreno que pisan.
     Tengo claro que me moriré sin ver a la tele pública a su aire. Lo intentó Pilar Miró y le costó una cacería y Zapatero fue el único en renunciar a que el ente fuese una prima a la posesión del poder porque, a día de hoy, la noria coge velocidad. Y según parece tiene toda la pinta que el maremoto actual viene por el empeño en las alturas de traerse a Broncano por una buena guita ubicándolo en horario estelar con tal de hacerle la puñeta a Pablo Motos. Si las cabezas pensantes andan en esto ya no me parece tan malo el cuerpo de tertulianos. Y sí, sería para mondarse si no fuera porque es para hartarse de llorar.

Procesión de borrascas

Desde el primer día de Cuaresma el cuerpo se le transforma. Las marchas procesionales le entran en vena y en el horizonte se forma una espesa nube con olor a incienso que va adueñándose del esqueleto conforme se lleva por delante hojas del calendario. Gente cercana no comparte ni comprende dicha devoción y a él le da igual porque ellos se lo pierden.
     La primera vez que salió de nazareno tenía catorce meses. Como el padre portaba al hombro una curiosa insignia en forma de trompeta ornamental llamada bocina, que acompaña al Senatus en recuerdo probablemente de los soldados que custodiaban a Cristo hasta el Calvario, los tíos forcejeaban entre sí para llevar a la criatura en brazos guardando la fila. Hay fotos. A lo largo de los años la pasión fue pasando por distintos estratos, desde el inicial de hacer estación de penitencia con el paso de misterio ahí delante para empaparse de toda la magia que representa el sentir del costalero embarcado en los sones de la música que lo alimenta hasta disfrutar como un chiquillo acercando por lo general a escépticos amigos hasta caer rendidos ante la conjunción de un espectáculo al que es muy difícil no entrar para alguien provisto de la indispensable dosis de sensibilidad y del que jamás apostatarán.
     El trance más dramático del ciclo no es el de la crucifixión, puesto que para los creyentes es resarcida al tercer día, sino el del pronóstico del tiempo. Este año aguardó hasta el último instante para no hacerse mala sangre dado que de los anteriores no quería ni acordarse. Se quedó con el primero que sintonizó y encontró lo siguiente con las cofradías dispuestas: «Tenemos tres borrascas a la vista. Una sobre la península, otra en Reino Unido y otra al norte del Atlántico, que también se va a adentrar. Tiempo, pues, desapacible con lluvias generalizadas, viento y nieve». No hay manera. Es hora tomar decisiones. Se impone la Semana Santa cuatrimestral. Y no obstante habrá hermandades a las que les llueva seguro en las cuatro citas, pero al menos acabaremos con la sequía.

El mundo de los insectos

Nada más anunciar Puigdemont que en unos días desvelaría qué hará con su cuerpo serrano de cara a la cita electoral de mayo saltó la alerta por el regreso… de la «hormiga loca» y los primeros nidos se localizaron en plaza Catalunya. Se les denomina de ese modo porque corren de un lado para otro como atolondradas sin dirección previsible. Ellas también.
     En 2019 se avistaron colonias de Anoplolepis gracilipes, género al que pertenecen. La situación no logró erradicarse hasta tres años después sin impedir que estén de vuelta y con peores perspectivas según los expertos: «El área que han tomado es muy grande y parece intratable si no se dispone de voluntad para ello, es decir, presupuesto, por lo tanto se da casi por perdida la guerra puesto que la falta de control y los retrasos en la respuesta imposibilitan frenar la expansión». Estarán locas, pero no son tontas. Intuyen que en el ciclo en que se acaba de entrar nadie va preocuparse por mucho que sean capaces de desplazar a otros grupos de hormigas, incluídas las nativas.
     Al mermar la biodiversidad, la conocida igualmente como hormiga zancona amenaza diferentes sectores desde el agrícola al turístico. Claro que gracias al apreciable artilugio antenal que posee no es fácil que se le escapara la reflexión del secretario general de Junt, Jordi Turull, asegurando que «volvería a hacer el 1 de octubre y lo haría mejor» como si estuviera al alcance de cualquiera hacerlo peor. Ahí es cuando los insectos modificadores de ambiente pensarían que todo el monte es orégano. Y no digamos al escuchar a un diputado de la misma formación exigir al gobierno que pida perdón por el asesinato de Puig Antich. Aunque tengan la amnistía botando no pueden evitar asomar la patita.
     Para el Centro de Investigación Ecológica de la Autónoma, «la mayor parte de especies contra las que luchamos las hemos introducido consciente o inconscientemente. somos los causantes del problema que queremos arreglar». Igual Puigdemont se lo toma como algo personal.

Una de bacalao

Pablo Iglesias va a abrir un bar. El exdirigente de Podemos ha dado con la fórmula para volver a conectar con alguna plebe. No hay nada que el personal necesite más en estos momentos que darse a la bebida. Después de un porrón de vaivenes con los que los renombrados círculos fueron deshaciéndose esta es una buena iniciativa para reactivarlos. Que en la carta figure un plato de carrillada bajo el epígrafe de Brigada Garibaldi ofrece esperanzas.
     De una forma o de otra se antojaba vital poner tierra de por medio con la marisquería Koldo. Qué manera de chupar. Con la envergadura que presenta resulta envidiable la capacidad del personaje para desdoblarse. Y todavía le daba tiempo a percibir que con Ábalos estamos ante una figura pública sin igual. Casi, casi un estadista. Lo malo es que no creo que esto contente a la presidenta madrileña. Después de emplear tanta labia para ser ella quien dé la réplica al talSánchez ninguneando de paso a sus jefes de filas, ahora resulta que el plano que ocupa es el que le enfrenta al devorador de moluscos y de crustáceos. Eso sí, ha salido Tamara Falcó en su defensa para advertir que «estás en una relación y no sabes todo de la otra persona». Los pelos se te ponen de punta.
     En esas horas calientes, el entrenador del Oporto, Sérgio Conceiçao, tuvo una reacción explosiva al señalar que Mikel Arteta había insultado a su familia durante el choque de Champions, aunque luego se ha sabido que tres años atrás ya utilizó dicha táctica en un duelo frente al Chelsea. Es tan inspirador escuchar las exposiciones de Ayuso en torno a las cuestiones que se cuecen a su alrededor y en general sobre el resto de historias que no puedes por menos que pensar que, bajo a esa apariencia puede que algo altanera, se esconde una mujer cultivada, atormentada por no poder desplegar el rico sedimento que atesora edificado sobre la lectura de los grandes pensadores y pensadoras desde el principio de los tiempos, aunque con un claro referente por encima de todos. Efectivamente, Sérgio Conceiçao.

El avieso guión

La ceremonia de los Oscar fue el 11M y los representantes de las distintas especialidades coincidieron en otorgar el premio de mejor guión original a «Anatomía de una caída». Justo veinte años atrás este país antiguo y muy suyo sintió en sus carnes el espanto mañanero de un destrozo sin igual agravado en las horas siguientes por la crueldad de querer manipular lo ocurrido en beneficio propio. Ha pasado el tiempo y, manque les pese, aún resuena en el interior la hosquedad de sus dentelladas.
     La cinta elevada a los altares por los académicos dura dos horas y media que se pasan en un suspiro. La intensidad de la narración adentra al espectador en una noria de turbulencias con enormes dificultades para inclinarse sobre si lo que ha ocurrido allí ha sido o no un crimen dada la ambigüedad que alimenta el rompecabezas. Cuatro lustros atrás, en la página de terror escrita por el yihadismo, hubo un fulano tan pagado de sí mismo que movió cielo y tierra, dispuso circuitos y cercenó otros con tal de que nadie se calentara la cabeza puesto que él iba a darles resuelto el enigma. A tal fin se manipuló todo lo inimaginable. En la gran manifestación promovida por él mismo se le agrió la cara al escuchar a coro «¡Quién ha sido!», grito silenciado en medios con sus guardianes. Pero no crean que ni él ni quienes lo rodean se dan por vencidos. García-Margallo lo ha rememorado de este modo: «Fui muy amigo de Rubalcaba y siempre le dije que es de los tíos más malos que he conocido por cómo nos la armaron esos días diciendo que habíamos mentido y yo nunca vi que se intentase mentir».
     No pocos de los heridos salieron de los hospitales para ir a votar y no sería de extrañar que el tipo este sostenga que lo hicieron para votar al candidato que el plan urdido por él y sus acólitos dejó vendido en lo que constituyó la anatomía de una caída. Todo un crimen sin dosis relevante de misterio, fácil de descubrir pero que a ellos los mantiene orgullosos de haber perpetrado. Pues, nada. Que lo disfruten.

El claqué del parisino

De sobra es sabido que Mbappé ha solicitado la protección de la marca del apellido además de su habitual gesto con los brazos cruzados cuando celebra sus goles y que la petición ha sido formalizada en la Oficina de la Propiedad Intelectual de la UE, con sede en Alicante. Lo que no ha trascendido es que Kylian estaría inclinado a integrarse en el entorno herculano.
     Por amagos realizados a los más astutos cazadores del circuito internacional, el poderosísimo jugador francés ha dado muestras de no sentirse a gusto en el tablero actual. Pese a formar parte del círculo principesco de Qatar, las tensiones con el mismo han sido frecuentes y no parece que entre sus objetivos figure contribuir a los montajes realizados en aquellos contornos a los que se unió su gran mito Cristiano Ronaldo y a cuyo panal de rica miel han acudido otros tantos además de golfitas, tenistas y restauradores de alta gama. El emparedado al que debieron someterlo las huestes de Messi Neymar finalizó en el tumulto que lo ha abocado al estatus de jugador libre. El Madrid está desencadenado. Pero algo alimenta la psique del parisino, que no termina de decidirse con lo fácil que lo tendría. Es verdad que allí coincidiría con Vinicius por un lado y conCarvajal en el otro que, extremos, son. Y encima el hombre con el que él pensaba para sentirse protegido, alguien que ha mostrado sensatez como Kroos, acaba de advertir, lleno de furia, que «Dios lo ve todo y probablemente lesionó al árbitro». Y con Alá sin quitar ojo.
     Mbappé quiere darle un puntapié a la Superliga, a la invasión del petrodólar y convertirse en el embajador de un nuevo paradigma, alejado de los viles intereses que manejan el cotarro. Para eso qué mejor que hacerlo desde la ciudad más soleada de Europa. No piensa en equipo, él quiere ser Hércules, completar la leyenda de este como héroe del avance mediterráneo para lo que ya estará viendo en la euroagencia los pasos a dar y hacerse así con los atributos del hijo de Júpiter. Si no ahora, a los 80 que aún estará que la rompe.

Como quedar con un amigo

Alvy Singer acaba de conocer a Annie Hall en una pista de tenis a la que han sido guiados por una pareja amiga. Tras salir del vestuario, semejante par de neuróticos coinciden y despliegan un rico arsenal de torpezas que a punto está de conseguir que no se vayan juntos. Ella, que maneja algo alocada el volante, más que aparcar emboca el utilitario. Tras bajar, el judío pelirrojo resopla: «¡Por fin! Me alegra pisar tierra firme». Reiteran sus inseguridades en la acera, no saben qué idear para alargar el encuentro y es una Annie ataviada con su peculiar estilo quien sugiere subir a tomar una copa a lo que el galán responde: «Sí, hay tiempo, únicamente tengo una cita con el psicoanalista». «¡Oooh! ¿Vas al psicoanalista?». «Solo hace quince años». «¿¡Quince años!?». «Sí, le concederé uno más y luego me iré a Lourdes».
     Al caer el guión en manos de los productores estos reprocharon al cineasta que se hubiese desviado del sesgo disparatado anterior repleto de chistes y que se metiera en honduras. Sin renunciar a un buen salpicón de gags, el ingenioso hidalgo de Brooklyn dio un giro para sacarse de la manga esta deliciosa compota neurasténica iniciando así el ciclo de obsesiones bien condimentado que reclutó un ejército de fieles. Con cada historia entraban ganas de quedarse a vivir en ella. De todo eso habló un cautivado David Trueba con el ínclito en la oficina donde Woody curra. Siempre soñé con haber sido yo quien estuviese ahí pero al más polifacético de la saga no se lo tendré en cuenta dado lo majo que es, aunque mi inglés y mi tenis borden no obstante la comedia .
     Cuando no rueda, el neoyorquino de 88 manda un artículo al Yorker o piensa en meterle mano a una novela mientras tiene decidido volver a ponerse tras la cámara. Después del contraste en vena para el Tac previo a ingresar me he metido una buena terapia de choque a base de «Manhattan», «Sueños de un seductor»… con tal de que el método dé resultado antes de que llegue su siguiente estreno. No es cuestión de perdérselo a estas alturas de la película.