Alcanzo la altura de la farmacia en plena votación de la ley de amnistía en el Congreso. Sin abrir la boca le digo a una parte de sus señorías que acumulo las suficientes goteras como para no necesitar que metan el dedo en la llaga aún más. Con la medicación para la arritmia, la amenaza de la coagulación, el colesterol, la inflamación de la próstata, la tensión… ya me doy por satisfecho. Habrá que seguir tirando con sesiones del tenor de las vividas en las últimas horas desde la Carrera de San Jerónimo. ¡Puf! No queda otra. Aunque de continuar por este camino habrá consecuencias irreparables. El gasto sanitario será el que no sobreviva.
A la tropa de Abascal le sobran las cámaras, las legislativas me refiero. Representan una incomodidad. Si estuvieran repletas de procuradores en Cortes, todavía. En el fondo, de ahí los gritos de «traidor/ traidora». Es la rabia por tener que respirar junto a indeseables, que encima llevan las riendas. Quién nos ha visto y quién nos ve. Es tanto lo que deben aguantar que a veces los pobres se pasan de frenada. En este caso, un ejemplar espetó «¡sudaca!» a un diputado de la coalición de Gobierno. Puesto que la motosierra anda suelta podría aprovechar.
La polarización ha cogido bríos y se ha plantado en Roland Garros. Djokovicintentaba llegar a una bola y, en plena disputa, alguien soltó desde la grada en español «Ahí te quiero ver» y el serbio se puso bueno. La medida de la organización ha sido suprimir el alcohol y eso que el precio era disuasorio. En la Cámara Baja, sin embargo, está tirado. Al equipo de Feijóo este aspecto no le afecta. Ante la acometida ultra y, dado que los tienen en adopción en parte de la geografía gracias al subidón de un año atrás, no movió un músculo. Creo, de cualquier modo, que no es conveniente que al jefe de filas se le seque la garganta porque, aunque se imponga el 9-J, al día siguiente el marido de Begoña es capaz de disolver, convocar para julio y colocarse de abanderado en los Juegos sin pestañear. Disculpen la visión. Son los fármacos.
Mes: mayo 2024
El perro negro
Me sale Taylor Swift por los ojos. Es mejor de largo atiborrártelos por este motivo que con esas movidas escabrosas que habitualmente exprimen al más pintado y que se estiran hasta el no va más, Tailandia Connection incluida.
A pesar de que la presencia de la artista estadounidense es otro cantar, ¡la que se ha liado en Madrid! Más de mil personas de un centenar de empresas diferentes han currado en el montaje de los conciertos donde ni siquiera los trabajadores del club han podido acceder a las gradas, no digamos ya que Ancelotti dispusiera de aquello con idea de preparar la final. Todo para que las máximas estrellas del espectáculo incluyan el Bernabéu en sus giras. Los vecinos de Chamartín están entusiasmados. Si algunos alcaldes no hacen caso ni de las resoluciones judiciales sobre los efectos perversos del tardeo, imagínense a Almeida poniendo pie en pared a Florentino después de haber tenido que enviar una inspección al piso en que vive Ayuso. Como para preguntarle si hoy en día piensa en la reelección.
Cambiando de acera y teniendo en cuenta que Sánchez se declaró «swiftie» perdido en vísperas de las generales por ver si por ahí también arañaba algo, Óscar Puente se hizo con entrada para la cita musical del año. El hombre no se pierde una. En este caso ignoro si ha influido más los gustos del jefe, los suyos o la que se ha armado en Londres con una de las composiciones de Taylor en la que hace mención al pub «The blak dog», o sea El perro negro. Lo menciona para señalar que en él una de sus parejas le fue infiel y, a colación del título del álbum, la riada de fans ha convertido el sitio en el hogar de los poetas torturados. Además de visionar los vídeos por si dan con el noviete, los responsables del local han tenido que poner un tope porque se les ha desbordado. También es verdad que ofrecen tapas españolas, lo cual casa con la convicción de sus seguidores de que las letras las escribe a quemarropa por lo que así completan el «pack» puesto que tienen gambas al ajillo.
Esto es un sinvivir
Un par de horas antes del arranque oficial de la campaña por las europeas Felipe la inició en El Hormiguero dándole de lo lindo a Zapatero y a Sánchez. A la consabida tesis de que la amnistía certifica el arrodillamiento patrio ante un prófugo de la justicia, quien fuese renovador del partido medio siglo atrás se relamió con otras confituras: del expresidente destacó que se ha convertido en salvador ese «buen muchacho» que dejó la organización -pesecé incluído- hecha unos zorros y sobre el anuncio del retiro de los cinco días no se privó, deteniéndose en la visita al rey que calificó de rara acompañada de un gesto con el que venía a significar que el monarca debió pensar pero este hombre qué hace aquí, no digamos ya después de trasladarle que no se iba ni de coña. Igual el amanuense quiso ser el primero en felicitar a su majestad por el vigésimo aniversario y, a la vista de la confesión íntima en el escrito, este le devolvió el cumplido corroborando lo bonito que es el amor. Más sentido tiene.
Mientras Broncano no llegó a tiempo a un Motos entregado a la causa le faltó esto para sacar a hombros al diestro quien, ahora que ha ganado, puso por las nubes a Illa y aplazó los guiños a Moreno Bonilla para cuando se acerquen las suyas. El que sí compareció en tiempo y forma fue Tezanos. Coincidiendo con la solemne declaración de Feijóo tras la retirada de la ley del suelo de que «el Gobierno está roto», el Cis otorgó cinco puntos de ventaja del pesoe sobre el pepé basándose en la atomización del voto de la derecha donde hasta Ciudadanos puede rascar. A sus 77 tacos hay que ver cómo se lo pasa el sociólogo de cabecera de Pedro. Ni que decir tiene que el diagnóstico del centro de investigaciones va en contra dirección al vaticinio de sondeos privados, pero también lo fue en las generales de julio y es bien sabido qué ocurrió. Yo aún debo alguna invitación porque quienes acertaron van a hacer daño y se piden ostras para empezar. Aunque, ojo. En el pepé no todo el mundo rebaja expectativas. Ayuso sonríe.
Una buena colección
A renglón seguido de afrontar el escarpado episodio catalán Milei ha querido hacerse carne entre nosotros. Prefiero no pensar qué será lo próximo.
El menda lerenda ha venido a disfrutar del sarao montado claro está por Vox como pistoletazo -es un decir- de salida para las europeas que se nos echan encima. Las mesnadas de Abascal han invitado también a Meloni, Le Pen y Orban que, en plan cartel de San Isidro, no es de extrañar que las ganaderías prefieran que les toque en suerte Rafaelillo, Cayetano, Talavante y Roca Rey. El hombre que clonó a Conan hasta obtener varios mastines le ha hecho ascos a las autoridades españolas en esta su primera visita tras alcanzar la presidencia. El inquilino de la Moncloa debe estar descorazonado. Después de meses de interiorizar el prucés cargando con el gachó expatriado en la mochila en una apuesta arriesgada es poco, lo único que le hace falta es que le hablen de clonar el espécimen que sea.
Pero lo primero que tenía colocado en la agenda el ultra mandatario argentino es hablar de su último libro presentándolo en sociedad. Sí, ese volumen que retiraron nada más salir al comprobarse que el arranque de la biografía en la solapa, donde se hacía constar que «formado como economista se graduó en la universidad de Bueno Aires y obtuvo el doctorado en la de California», era falso puesto que ni es doctor ni pasó por el campus referente de la pública en la metrópolis bonaerense, sino que la licenciatura y un par de posgrados le cayeron en la privada tal como constata la nueva edición. Valiente lince.
En la convención no se privaron de intervenir ni Buxadé ni Hermann Tertschni Girauta por lo que, a continuación, turno para un dijei lo más rápido posible, sin olvidar el hueco para mesas de debates como «El futuro de Europa», «La libertad ante la cultura de la cancelación», «Medios de comunicación y poder político» y «Voces de libertad contra la izquierda criminal». Con programaciones de este tenor es hasta factible sacar de quicio a Illa.
El Tsunami agita el mapa
Voy por los periódicos al quiosco -el único que sobrevive en kilómetros a la redonda, ¡qué dolor!-, salta la radio del coche, pillo los coletazos postreros en ese tramo sobre las perspectivas abiertas tras lo ocurrido con las últimas urnas en danza y, quien conduce el programa, da paso al especialista del tiempo: «En las próximas horas van a descargar tormentas con mucha intensidad en Cataluña y esta es una de las buenas noticias. Cuidado con la lluvia torrencial, pero mucha de esta agua caerá en la cabecera de los principales ríos que abastecen los embalses que después van a Barcelona». Joder con Sánchez.
Dijeron que estaba en las nubes cuando se tomó los cinco días famosos y efectivamente allí debía andar urdiendo el plan de regadío. El del pepé pasaba por neutralizar a Vox. Imagínese que no solo se lo come sino que, dentro de la supuesta efervescencia, araña hasta sumar con Junts los 68 de marras. Es obvio que no ocurriría nada relevante puesto que, con tal de gobernar, Puigdemont no va a rociarse de españolismo por ningún costado y que Feijóo, pese a que enviara en su día a González Pons a deslizar que «Junts es un partido cuya tradición y legalidad no están en duda», en absoluto consentiría que la formación ganadora no gobernara. Eso lo sabe hasta el que asó la manteca.
Y es que nunca llueve a gusto de todos salvo para García Castellón. Al día siguiente del escrutinio, el juez citó a los imputados por Tsunami, incluida la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira. Hay semanas en que es mejor no levantarse. Sin embargo el que está de gira es el presidente del Consejo General del Poder Judicial quien en Granada ha dejado caer que «no vamos a dimitir salvo jubilación o fallecimiento». Teniendo en cuenta que el tal Guilarte está en funciones y que anunció que dimitiría este verano, habrá que ver qué ocurre en caso de que alguno fallezca. Para Joaquín Urías, profesor de derecho que ejerció como letrado del Constitucional, «nuestros jueces tienen una conciencia de casta». No sé. Ignoro en qué se basa.
Un poco de miramiento
Mi cuñado Bernardo fue el martes al médico no porque al día siguiente se la jugara el Madrid puesto que dada la antimadriditis que padece podría haber sido, pero no. Hace mucho tiempo que se automedica al respecto. Si su Atleti coge una racha tomatosa aguarda a que el partido concluya para verlo solo si se entera que ha ganado y, a los de Chamartín, ni en diferido. Tiene asumido que lo suyo es incurable.
Recuerdo que cuando el equipo del régimen estricto de mi cuñado dejó a Pep con una cara que para qué desplegó toda una tesis a la vista de lo que había ido llegándole en torno a cómo transcurrió la contienda y sentenció: « Si nosotros llegamos a clasificarnos jugando así la inmensa mayoría de cronistas habría coincidido en la vergüenza del planteamiento exhibido y en la suerte increíble de lograr el pase encerrado en el área. Lo de ellos, en cambio, fue una heroicidad». Disculpen los ronceros, jabois y demás baluartes actuales de una leyenda como la levantada desde mediados del XX dado que siempre resulta enriquecedor el contraste con aquellos que no lo ven como tu, incluidos los que no quieren ni verlo pero que, eso sí, los tiros que llevan dados los facultan.
De modo que en esta ocasión esperé para llamarlo doce horas tras producirse el desenlace y, al notar que andaba carente de análisis, comprendí que debía ser prudente porque lo ocurrido contaba con más subterfugios y además fue emigrante en los setenta por la cercanías muniquesas y el Bayern le hace tilín. Lo único que le había llegado es que el portero falló, a lo que alegué: «Pues fue el mejor». Le dije con tacto que el doblete lo hizo Joselu y ni se me ocurrió mencionarle el broche con el banderín subido a toda mecha y el pitido ultra rápido del colegiado polaco no fuera a ser que invadiese Plock, su ciudad natal. Creo que es hora de exigirle al súper campeón que, en casos como este, sentencie en el primer tiempo con la superioridad exhibida y no haga lo que hace que tiene a la legión de disidentes en las últimas. Naciones Unidas debería intervenir.
A cuento de un logro
En un diario distante de la desinformación, de los considerados serios, se lee este titular: «El turismo cierra el mejor primer trimestre de su historia con 16 millones de visitas». No opta por emplear el más masivo, sino el mejor. Para ratificar la tesis resalta que «Canarias, aún en plena temporada alta, es la comunidad que más se beneficia del tirón». No la que más plebe recibe, sino la que más se beneficia cuando es en la que acaban de producirse las primeras manis multitudinarias de residentes en contra de las avalanchas que les caen. Y por si faltaba algo el ministro del ramo pone la rúbrica: «Este primer trimestre ha resultado ser el mejor de nuestra serie histórica, con un crecimiento destacado de gasto en destino y del gasto medio de los turistas internacionales que recoge perfectamente el cambio de modelo turístico». Y aquí paz y después gloria.
Casualmente, unas páginas antes, un colaborador ilustre derrama una serie de consideraciones en torno a la «defensa de los límites» poniendo especial énfasis en que hoy en día se ve como «una restricción intolerable» argumentándolo de esta guisa: «Como esos padres y madres que tardan tanto en aceptar el valor educativo de los límites, creo que esa educadora implacable que es la realidad nos va enseñando a todos, en cada ámbito de la vida, la necesidad urgente de aceptarlos, y no ya como estorbos inevitables, sino como puntos de partida para una mejora racional de las cosas». Y apuntilla: «Nada puede crecer indefinidamente: ni el número de turistas ni el agua potable que se consume es un país de desertificación y de sequía». Es lo que tiene pensar.
Pero, claro, en el acumulado del primer trimestre, el desembolso de los turistas extranjeros avanzó un 28% hasta los 21.948 millones de euros. Recuerda el autor de la reflexión que hace solo 25 siglos Buda alertó acerca de que «los deseos pueden no acabarse nunca y una vez obtenidos despierta no el apaciguamiento de lo ya logrado, sino la ansiedad de lo que todavía no se tiene». Otro pensador. Será posible.
Retorno al presente
Viendo campar a sus anchas a la poli por los rincones de las universidades norteamericanas más icónicas, regadas a fondo con posibles de los intocables, me ha asaltado la memoria a base de bien. ¡Ay, la memoria, cuánto acoge, cuánto sopesa! La Onu ha instado a España a adoptar medidas contra las leyes esas de concordia que se han sacado de la manga con tal de negarse a que nos miremos por dentro. Pero quién es Naciones Unidas para meterse en nuestras entretelas. Ni ella ni Cristo que la fundara. Estaría bueno.
Pero sí, ya digo, la persiana del retrovisor se me ha corrido cinco décadas atrás cuando, conocedores en casa de que se preparaba una buena, antes de cerrar la puerta se oyó la voz de mi madre que aún resuena grabada a fuego: «Ten cuidado, hijo». Nada más entrar en la facu llovieron octavillas. La primavera andaba revuelta. Por distintas vías, currantes, militantes rebosantes de clandestinidad y universitarios se dirigieron al rectorado. Insospechadamente su titular permitió la entrada de la caballería y fue todo un espectáculo ver lanzar los pupitres desde las balconadas y contemplar a los potros por las escaleras.Puig Antich fue ejecutado y unos cursos después quien dio las llaves a los grises, para hacer del recinto un sayo, nombrado en plena Transición ministro de Cultura. En cuanto a asignaturas pendientes, malo no era el currículum.
Franco está muerto dentro de un orden. Netanyahu vive y no deja vivir apoyado por ni quien se plantea ponerlo en su sitio y eso que todavía no es Trump por lo que, zamparse las escenas de los campus estadounidenses, cuesta. Claro que para situarnos siempre nos quedará Paul Auster: «El genocidio indio a manos de los colonos blancos y la esclavitud es un veneno presente. El conflicto del racismo seguirá mientras este país no sea capaz de hacer las preguntas correctas, de enfrentarse a su pasado». Tampoco es fácil de explicar que Columbia, además de arder, expulse a la prensa cuando tiene instituido el Pulitzer. A este paso igual se lo dan al No-do.