No hace falta que le diga que los líos en Cataluña están que arden. Menos mal que, tras el resultado electoral, se había recuperado la senda del entendimiento. Si no se llega a recuperar…
El caso es que en Esquerra anunciaron lo que calificaron de «un muy buen acuerdo» con Collboni de cara a la conducción municipal en lo que se supone que era la antesala del apoyo para que el pesecé se ponga más tarde al frente de la Generalitat y pocas horas después hubo que aplazar el movimiento porque, a la hora de refrendarlo, los militantes republicanos desbordaron las previsiones con cara de que van a ponerse farrucos. Los fiscales ya lo están y, paralelamente, vienen deparando un espectáculo al respecto que no se lo salta un galgo. Álvaro García Ortiz le ha dicho a los subordinados que consideraron en su día que lo ocurrido fue un golpe de Estado que el argumentario que utilizan es improcedente puesto que a su entender la malversación se sale de la órbita del prucés, que dejen de hacer política -como si él…- y le ha dado la orden al cuarteto de fiscales de que se aplique la amnistía. Menos mal que tenemos a Bruce desparramando coherencia y saber estar entre Madrid y Barcelona y que él ha sido un ejemplo de cómo cuidar a su banda. Igual hasta han ido los cinco de la fiscalía y han aplaudido a rabiar cómo se comportan.
He tratado de indagar sobre la procedencia del inagotable frenesí de la realidad catalana al que asistimos desde el principio de los tiempos y creo factible que haya dado con la tecla. No sé si lo sabe pero el primer Kamasutra europeo es catalán. Ese manual acaba de ser presentado y se halla expuesto en un museo de Barcelona. Según los especialistas estamos ante «la joya de la corona de la erotología occidental del Medievo, el más completo y osado de su tipología». Viendo las inclinaciones que motivan ciertas posturas y la duración que logran algunos iluminados, la cuestión de fondo es si donde permanecen es en la Edad Media. Eso sí, lo que nadie duda es que, excitados, estamos.