A pesar de los pesares

Dos edificios y parcialmente un tercero se vinieron abajo el 5 de noviembre de 2018 en la calle Aubagne del centro de Marsella y trajo consigo la muerte de ocho personas con escasos recursos. La tragedia provocó una revuelta vecinal hastiada del desinterés municipal. Con esta página desgraciada de la historia local arranca la  película de Robert Guédiguian, autor de «La casa junto al mar» y «Gloria mundi», fiel desde los ochenta a un estilo que remueve al espectador con las fatiguitas por las que atraviesan quienes peor lo tienen. Esta última quizá sea la más redonda porque, sin faltar al compromiso con los desheredados, no terminas pegándote un tiro. Y teniendo en cuenta que el próximo 5 de noviembre son las elecciones estadounidenses ya nos lo daremos entonces.

     A su último trabajo el director marsellés le ha puesto «Que la fiesta continúe». Ni que decir tiene que la idea es anterior al Se acabó la Fiesta de la nueva caterva ultra en asomarse puesto que, como es bien sabido, la metodología de esta y grupúsculos similares basada en el corta y pega se cimenta en soltar veneno desde las redes o utilizar la acusación popular para que la autoridad judicial, por supuesto, se encargue de dejarlo todo requetebién peinado.

     La región de Provenza/Alpes/Costa Azul es secularmente conservadora por decirlo suave. Pero con todo, más aún que en el deterioro de los servicios públicos, Guédiguian se entretiene en trasladar el viaje a ninguna parte de las reuniones entre las formaciones de izquierda para consensuar un candidato con el que dar respuesta al desastre ocurrido. Aunque con las desavenencias retratadas parecía imposible, la realidad es que el alcalde de Los Republicanos tuvo que dimitir tras 25 años al mando y que la coalición entre socialdemócratas, verdes y activistas bajo el paraguas de Primavera Marsellesa se impuso. De ahí el título escogido para la cinta en reconocimiento a que, por mucho que cueste, dejarse la piel por los valores comunitarios y la solidaridad da a veces sus frutos. Tampoco se trata de abusar.

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