Con la angustia en los talones

No he pegado ojo en toda la noche. Los testimonios de personas inquietas por no poder contactar con los suyos en horas me pusieron en alerta y me metieron el temblor en el cuerpo: un padre que no tiene forma de dar con su hija; una hermana a quien se le ha apagado la señal del mayor; un hijo que habla con su madre para despedirse de ella viéndose como se veía a las puertas del más allá… Y, al mismo tiempo, otras voces que llaman para dar fe de que siete de los que buscan resisten bien pertrechados sobre la techumbre a la que han logrado encaramarse allí enfrente y así, señales de situación, una tras otra, para que los rescatadores no cejen.

     Por fin amanece. Las imágenes toman el relevo de las confidencias. Se suceden. La pantalla no se detiene: cauces desbordados, pueblos abiertos en canal, vehículos atropellados, criaturas sobrecogidas ante las ausencias, el futuro que en esta secuencia no existe. Lo que va en aumento es el ahogo. Desconecto de todo y, al igual que he venido haciendo últimamente, me encamino a darme un buen tute por la orilla e intentar que se me vaya esto que tengo aunque sea en parte. Ya estoy. El viento sacude con fuerza. Hasta el ruido, que suele ser molesto, acompaña. La naturaleza no se deja intimidar. Responde según la traten. El termostato del mar ha saltado por los aires. La calentura del mismo es tal que yo, que era muy difícil que me duchara con agua fría ni en agosto, vengo bañándome en el Mediterráneo a estas alturas del año y anda apenas refrescante. Lo nunca visto. Estamos jugando con fuego. La cabeza va a explotarme. Intento sacar como sea las estampas de desolación que se han sucedido y, con más de una hora de peregrinaje en los talones, me refugio en la poesía contemplando el horizonte cubierto de una espesa bruma. Viene a mí las «Hojas de hierba» de Walt Whitman y uno de sus cantos: «En realidad, la muerte no existe. Las estaciones se suceden, la ciudad duerme y duerme el campo, los vivos duermen sus horas y los muertos duermen sus horas. Sé que soy inmortal».

Un comisario anda suelto

En el inicio de 1990, el entonces vicepresidente Alfonso Guerra manifestó en «Il Messaggero» que «más que otra cosa me siento un hombre de teatro, no un político». Pues anda que si se llega a sentir…

     Con posterioridad y, con tal de refrendar la tesis, esgrime que es que «la política tiene una parte de escenificación». Así es más sencillo no bajarse del burro, algo a lo que el autor de controlar con puño de hierro la organización fundada por Pablo Iglesias es poco dado. Pese a que en los momentos álgidos de Podemos el hombre de las sentencias implacables dijese con motivo de algún episodio nacional que la formación del 15M «hace teatro», él nunca se reveló partidario de que Sánchez los tuviese en el elenco gubernamental. A día de hoy, Guerra es comisario. De la exposición sobre los Machado, no se asusten.

     A tal efecto elogió el desplazamiento del inquilino de Zarzuela a fin de inaugurar la muestra sobre los hermanos. Después de defender a capa y espada la figura del padre no es que tenga mucho mérito reconocer el afán de Felipe VI. Todo fueron parabienes en medio de un recorrido repleto de manuscritos, documentos, imágenes y emoción a raudales. Sin embargo, justo una semana después al comisario lo han dejado de exposición. Ha sido en «La revuelta», dónde si no. Emilio Gavira, actor con más de 60 títulos y un Goya a sus espaldas, cogió el micro y no lo soltó con tal de promocionar la campaña de dignificación de las personas que como él padecen acondroplasia denunciando la mirada burlona sufrida por los siglos de los siglos. Y ahí tuvo un recordatorio para el vice teatrero: «En prime time dijo que le apenaba que los humoristas ya no pueden hablar de nada, antes había chistes de homosexuales y enanos». Para lo cultivado que se considera, no es mal registro.

     Claro que a la hora de ponderar la presencia real lo hizo en el marco de que se trataba de una iniciativa alrededor de «dos republicanos, pero que sobre todo eran demócratas». Dicho así, mucha gracia tampoco tuvo que hacerle al monarca.

Ese término tan poderoso

Alguien a quien conozco de sobra acudió a la consulta tras haberse mentalizado a conciencia por si se le venía encima lo que temía oír. Entró y el doctor le informó sin rodeos: «Tienes cáncer». Durante el tiempo que duró  la metodología a seguir su cabecita se sumió en divagar en torno a un futuro tenebroso. Notó que le fallaban las fuerzas y, sabedor del pie que cojea, preguntó si podía tenderse en la camilla. Solo repitió la operación en tres ocasiones, pocas para él. Le han intervenido y, aunque el diagnóstico no es desesperado sino todo lo contrario, cuando tropieza por ejemplo con la progresión de la inmunoterapia, la vía más prometedora contra el bicho para pacientes con pronóstico reservado según los expertos, y se topa con que está rodeada de incógnitas y que la efectividad del tratamiento aún es la que es el cuarto en el que habita junto al ordenador se cubre de negras nubes. Todos le decimos que deje de sumergirse en Google, pero es superior a sus fuerzas.

     Suena el teléfono, es él. Acaba de chuparse el pleno en las Cortes valencianas. Ese en el que la bancada de la izquierda le ha espetado al presidente de la Generalitat que no es más que el «testaferro de Zaplana» tras desempolvar que bajo su nombramiento de director general veinte años atrás tenía a su cargo las iteuves y que fue puesto allí para «vigilar el corral». Visiblemente molesto, Mazón sacó a pasear a Tito Berni, Koldo, ÁbalosBegoña, al fiscal general… llamando a los de enfrente con el dedo acusador «testaferros del cáncer». A mi confidente se le revolvió el estómago.

María Blasco, alicantina de Verdegás, científica especializada en examen biomolecular, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una autoridad en la materia, dejó esto escrito hace un año: «Cáncer es un término tan poderoso que enfatiza lo que invade, crece y destruye, pero las metáforas son dañinas para quien los sufre porque condicionan, culpabilizan y ocultan los problemas reales. Señor presidente, aunque lo desconozca, lo suyo es grave. Trátese.

Qué suerte la nuestra

Leo que Japón prueba el tren por levitación magnética sin conductor, a 500 kilómetros por hora. Pienso en este modelo circulando entre Atocha y Chamartín y la gente aguardando en destino a ver cómo lo coge, si corriendo hacia él o al volapié. Aunque igual es una fórmula que no vendría mal porque con ese sistema que ya se utiliza en China no hay que recurrir a la electricidad para mantener la elevación. Se consigue creando una especie de bolsa de aire entre los «patines» del tren y los carriles de la vía. Igual es la única manera de no atravesar el túnel de nuevo cuño a la remanguillé.

     Lo que ya carbura en el Lejano Oriente fue solicitado por la empresa deFlorentino Pérez para implantar aquí hará como mínimo quince años y, sorprendentemente, todavía no se lo han concedido. También es verdad que el proyecto presentado debe sobrepasar en estos momentos los doscientos millones de euros para una extensión de seis kilómetros a fin de desatascar de tráfico el acceso al parque científico de la Cartuja sevillana desde la ciudad. Como tengo bastante familia por aquellos lares y, en medio del reguero de incidencias que llevamos en el cuerpo, digo a ver si van a acelerar esta vía supersónica de ciencia ficción para desviar la atención y, cuando me quiero dar cuenta, se sube mi hermana y aparece en Shanghái. Todo es posible a este ritmo.

       Un mes atrás Óscar Puente se dirigió a la concurrencia diciendo que el tren vive en España el mejor momento de su historia a la hora de salir al paso del desbarajuste de agosto por lo que, tras el de octubre, le ha dado apuro repetirlo. Si además de circular un número tremendo de usuarios en una barbaridad de trenes el mantenimiento y la gestión de los repuestos fuese el adecuado entonces sería la repanocha. Siempre le queda al ínclito señalar que en Francia la cosa ferroviaria está mucho peor, lo cual es fetén. En el país vecino el disloque es tal que la gente lo toma a cachondeo, por lo que es la coyuntura ideal para que Sánchez se lo ceda a Macron.

Los días de vino y rosas

La inauguración de Terra Mítica data del jueves 27 de julio de 2000. Canal 9 la ofreció a lo largo de dos horas y pico. Uno de los narradores describió su experiencia previa: «En nada podrá visitar esta zona para sentirse un poco más faraón». Eso quien comprase entrada, imagínense el que promovió la historia. Mientras los invitados paseaban pudo escucharse la voz de otro comentarista: «Seguro que para millones de turistas el parque aumentará mucho más el atractivo de Benidorm». ¡Dios Santo! Nos hallábamos ante la puesta en marcha de un hito icónico de la época imperial en dura competencia con el de la Inspección Técnica de Vehículos. Pero, eso sí, todos han tenido su relevancia.

     Estamos en la recta final del trayecto donde, lejos de la eclosión del parque temático, hay temita. Nada menos que siete condenados en relación con las inspecciones de la iteuve y de parte del plan eólico, entre ellos el exjefe de Gabinete del expresidente de la Generalitat que admitió en el juicio prácticamente los mismos delitos a los que habrá de hacer frente el jefe, aunque de menor cuantía. Por su parte, el testaferro confeso del mismo que viste y calza admitió haber colaborado en el blanqueo de dinero perteneciente a este, amigo suyo de juventud. Sin embargo, el autor intelectual del parque y del erial niega que siete de los once millones y medio de euros decomisados le pertenezcan al rechazar que tuviese pasta a buen recaudo puesto que según él «nunca» ha dispuesto de fondos en el extranjero. Es un ejemplo y siempre lo fue con una acción política que es muy difícil no calificar de admirable, desinteresada, ajustada a derecho, rebosante de credibilidad y respetuosa con todo bicho viviente. Un cielo, la verdad.

     Y aunque en principio se anunció la posibilidad de que Juan Carlos y Sofíainauguraran en el verano aquel el complejo lúdico al final le tocó al Príncipe hacer los honores. También asistió Bárbara Rey. He ahí en lo que consistió la seña de identidad del despliegue trazado con sumo afán por Eduardito: en no dar puntada sin hilo.

Ataque de añoranza

Días atrás el dicharachero Alfonso Arús soltó: «Entre la retirada de Iniesta y la de Nadal no han pasado ni 48 horas. Un ruego a los grandes del deporte: no se retiren todos la misma semana porque no nos da la vida». El tiempo se detuvo cuando el balón no acababa de llegar adonde aguardaba dispuesto a engatillar el de Fuentealbilla para propiciar el mayor salto al unísono en paralelo a los registros del manacorí por el circuito legado para la posteridad. Andaba con este ataque de añoranza cuando el habitual saludo de «son las ocho de la mañana, las siete en Canarias» quien lo da es Gabilondo. Siempre atento, Iñaki vino a remarcarlo.

     La mayor parte de bayas del racimo de noticias lo ha descolgado tradicionalmente la radio de los impresos, pero la emisora es bajo quien nos guarecimos en los trayectos bien sean vitales o del género que se tercie. Aquel 11M también acababa de oírle dar la hora cuando empezaron a llegar las primeras señales preocupantes desde Atocha, tenía mal bajío y el recorrido hasta la redacción fue llenándose de espanto conforme notabas que el conductor del espacio iba torciendo el sello de su voz antes de conocerse la magnitud de la barbarie. Pese a militar en la sección de Deportes, el 23F estaba siguiendo la sesión de investidura de Calvo-Sotelo cuando escuché en directo la ráfaga de disparos que heló el corazón. Al poco fui al servicio y la micción se cortó en seco ante el temor de lo que podía venirse encima. Ahora ya no hace falta ningún intento de golpe para que te ocurra.

     Con este siglo de emisiones de la cadena en cuestión se me ha ido la cabeza a las veces que faltaba al cole por algún malestar y me quedaba escuchando fascinado «Matilde, Perico y Periquín», lo que redondeaba el domingo revelándole a mi padre nada más emerger de la siesta el equipo que sacaban los nuestros antes de irnos para el campo. Y fue la onda media la que nos trajo las novedades musicales, algunas de las cuales nos sacan del atolladero al rescatarlas. No es poca compañía.

La invocación

Sánchez se plantó en el Vaticano. Se veía venir. No es poco lo que hay que desembuchar con cuanto más recogimiento mejor. Tanto en esta visita como en la registrada cuatro años atrás se han repetido algunas de las cuestiones abordadas como la crisis migratoria entre ellas y por tanto la diferencia sustancial del encuentro ha residido quizá en la ausencia de Begoña. No puede estar la mujer en todos lados.

     Es posible que al pontífice le haya subido la tensión solo de pensar que pidiesen audiencia todos los protagonistas de la actualidad hispana con necesidad de confesar. Al papa Francisco deben habérsele puesto los pelos de punta ante la posibilidad de que pidieran audiencia Tellado&Montesinosportando el cartelito de socialistas asesinados tras retorcerse en la bancada. Macarena tendría que pensar hasta dónde es conveniente llevar el seguidismo al jefe si prefiere no dejar de encontrarse católica. De ese modo, jefe, es como era conocido Ábalos por la troupe de la que se rodeó obligando al Gobierno a salir en cascada a fin de quitarse el muerto de encima. Ahora el ex por antonomasia da tumbos camino del suplicio defendiéndose a base de generalidades desde un programa sustentado en la coña, la que empleó Rocío Monasterio al largarse de Vox tras descubrir que en su interior no se practica la democracia. ¡Qué barbaridad!

     Para el obispo de Roma este desfile sería solo el aperitivo. Queda lo gordo. Su compatriota Julián Álvarez ha tenido que huir de casa porque es en la que Bárbara Rey se infló de hacerle fotos al menda lerenda y el fichaje del Atleti tiene aquello atiborrado de cámaras. Luego se preguntarán que por qué es El Pupas. Con tal de evitar responder sobre las andanzas del campechano, la dupla cómica González&Guerra se ha limitado a decir que «no es serio» y lo han clavado. Como no van a desclasificarse los papeles para saber quiénes somos y de dónde venimos, a ver si Gonzo logra contactar con Armada. Tiene a tiro a quien puede invocar su espíritu. Igual al sucesor de San Pedro le pica ya la curiosidad.

Con todas las bendiciones

Prensa Ibérica está implantada en gran parte de las comunidades habidas y por haber. Además cuenta con cabeceras de las más longevas de esta nuestra escenografía: Faro de Vigo y El Correo de Andalucía. Este último, que celebra su 125 aniversario, fue fundado por el cardenal Spínola. Ya en el XX, a finales de los sesenta otro clérigo, el cura Javierre, le dio un golpe de timón haciéndolo combativo hasta más allá de donde se podía dando paso a que en el 70 Chinarro, otro sacerdote, inaugurase la sección Mundo Laboral donde batallas de sindicatos clandestinos encontraron altavoz. Spínola, que como joven abogado asesoró gratuitamente a demandantes de clase trabajadora, estaría orgulloso. Íñigo Domínguez, uno de los sabuesos que más polvareda ha levantado investigando casos de abusos sexuales en la Iglesia -siempre por medio- cuenta con un espacio sobre noticias llamativas en «A vivir que son dos días» con el nombre de Prensa Ibérica que a estas alturas es de donde emanan la mayoría de casos que desfilan. De no habérselo puesto habría tenido que cambiárselo.

     Con motivo del aniversario he vuelto a toparme con Holgado Mejías. Fue subdirector, entrevistador de culto y el que cogió por banda a «Isidoro» a su vuelta de Suresnes hace ahora medio siglo. Ambos acabaron en comisaría, aunque con el que tuvieron más consideración fue con el que un día podía llegar a gobernar, mientras que el peligroso era el otro de ahí que quienes tomaban café a su lado en la barra del bar solían ser de la secreta.

      Hasta el último mono tuvo movida. Mi novia me dijo que junto al chalé de sus padres llenaban la piscina con camiones cuba pese a las restricciones por sequía. El concejal se las vio y deseó para salvar el cuello y Mari Carmen estuvo a punto de ser deportada. Redacciones de diarios de provincia son escuelas, graneros y a sus 92 tacos Juan Holgado dice que, de nacer hoy, volvería a ser periodista. Es lo malo de quienes veneran el oficio. Que, por mucho tiempo que pase, no escarmientan.

El nutrido repertorio

Para intentar que el baluarte del recién nacido independentismo ultra no siga comiéndole la tostada, la ingeniería de Junts pretende hilvanar una sarta de mensajes con los que alertar sobre la inmigración a los acordes de «la supervivencia de la catalanidad está en riesgo». Hasta ahora lo soltaban sobre todo en la intimidad.

     Da igual que en un informe del Defensor del Pueblo se recoja que los flujos migratorios son esenciales para compensar el declive de la fuerza laboral nativa. Importa un pito que un estudio del Banco de España  precise que se necesitarán 24 millones de inmigrantes para mantener la relación entre trabajadores y pensionistas. Se desprecia por parte de esta camarilla que el territorio al que dicen defender esté construido también por compatriotas manque les pese, llegados de latitudes jodidas que con su mano de obra contribuyeron a que sea una de las zonas más ricas e industrializadas. Pero qué más da, firmado desde Waterloo con amor.

     Eso sí, tampoco vamos a hacernos los estrechos. No cuentan con la exclusividad. Hace demasiado tiempo que cada uno va a lo suyo, con mando en plaza para el capitán general. La presentadora de informativos Helena Rosanoescribe: «Cuando se anunció el compromiso con Letizia muchos auguraron el principio del fin de la monarquía. Separada, sin linaje… un despropósito. Pasma que periodistas con años de profesión se atrevieran a hacer semejante pronóstico con todo lo que había escondido en la alfombra del entonces todavía rey». Como que ha vuelto el destape.

     Y, entre tanto, el Gobierno se agarra a la silla al pactar con Bildu la reforma de la ley mordaza propiciando que «Huracán» Tellado entre a saco para señalar lo «secuestrada» que anda la legislatura. Este es el friso bajo el que nos movemos, no hay más que hablar. Aunque siempre queda un asomo de esperanza. El que dibujó el refinado Borja Sémper: «El Real Madrid es la España que necesitamos y la que nosotros traeremos». Y así le habremos dado la vuelta a la historia. Tendremos el régimen del equipo.

Qué poco dura lo bueno

Radiotelevisión Española arrancó 2024 trayéndose a su experta corresponsal en las entrañas de Europa para presentar y darle otro empaque al telediario nocturno. La primera edición del 15 de enero se extendió cerca de una hora. Marta Carazo expresó su intención de ofrecer contexto a los asuntos primordiales de actualidad, por lo que durante el debut introdujo un paréntesis para el análisis bajo el epígrafe de «Superaño electoral» al que accedieron caminando tan ricamente Ana Bosch y Lorenzo Milá exponentes de una plantilla que enriquecen el medio y a la que se le saca el jugo que se les saca de higos a brevas. La conductora del espacio situó la acción en los cuatro mil millones de personas llamadas a votar en este curso, desde Estados Unidos pasando por la India, Méjico y Venezuela -¡uy, Dios mío!-, Sudáfrica… «todo ello dentro de un entorno geopolítico inestable». Fue media hora de disección sobre lo que estaba por venir, tan inestable que, efectivamente, a día de hoy se han reducido incluso los titulares del sumario para dar paso corriendo al que viene detrás armando bulla.

     Es el sino del ente cuando cuenta con todos los resortes al alcance para ser referencia. Dentro de «La noche en 24 horas» tiene lugar un debate cohesionado por Fortes en el que se escucha al de enfrente, se madura la respuesta y se matiza la controversia frente al habitual de las cadenas comerciales donde los contertulios tienen claro que repetirán soldada si gritando más sube el share. De ahí que, para mi mujer, Xavi sea como de la familia hasta el punto que de toparnos con algo sobre su padre, militar de la UMD, o acerca de la escritora de su hermana hay que verlo.

     De nuevo la corporación de marras ha caído en un agujero negro y ha sido el periodista mencionado quien ha dicho que «hay que ser muy miserable» para filtrar las preguntas de las oposiciones a las que se presentaban cinco mil aspirantes tras lo que bastantes de ellos sienten que «están riéndose de nosotros». Es lo que ocurre cuando se apuesta todo a la revuelta.