Qué poco dura lo bueno

Radiotelevisión Española arrancó 2024 trayéndose a su experta corresponsal en las entrañas de Europa para presentar y darle otro empaque al telediario nocturno. La primera edición del 15 de enero se extendió cerca de una hora. Marta Carazo expresó su intención de ofrecer contexto a los asuntos primordiales de actualidad, por lo que durante el debut introdujo un paréntesis para el análisis bajo el epígrafe de «Superaño electoral» al que accedieron caminando tan ricamente Ana Bosch y Lorenzo Milá exponentes de una plantilla que enriquecen el medio y a la que se le saca el jugo que se les saca de higos a brevas. La conductora del espacio situó la acción en los cuatro mil millones de personas llamadas a votar en este curso, desde Estados Unidos pasando por la India, Méjico y Venezuela -¡uy, Dios mío!-, Sudáfrica… «todo ello dentro de un entorno geopolítico inestable». Fue media hora de disección sobre lo que estaba por venir, tan inestable que, efectivamente, a día de hoy se han reducido incluso los titulares del sumario para dar paso corriendo al que viene detrás armando bulla.

     Es el sino del ente cuando cuenta con todos los resortes al alcance para ser referencia. Dentro de «La noche en 24 horas» tiene lugar un debate cohesionado por Fortes en el que se escucha al de enfrente, se madura la respuesta y se matiza la controversia frente al habitual de las cadenas comerciales donde los contertulios tienen claro que repetirán soldada si gritando más sube el share. De ahí que, para mi mujer, Xavi sea como de la familia hasta el punto que de toparnos con algo sobre su padre, militar de la UMD, o acerca de la escritora de su hermana hay que verlo.

     De nuevo la corporación de marras ha caído en un agujero negro y ha sido el periodista mencionado quien ha dicho que «hay que ser muy miserable» para filtrar las preguntas de las oposiciones a las que se presentaban cinco mil aspirantes tras lo que bastantes de ellos sienten que «están riéndose de nosotros». Es lo que ocurre cuando se apuesta todo a la revuelta.

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