La invocación

Sánchez se plantó en el Vaticano. Se veía venir. No es poco lo que hay que desembuchar con cuanto más recogimiento mejor. Tanto en esta visita como en la registrada cuatro años atrás se han repetido algunas de las cuestiones abordadas como la crisis migratoria entre ellas y por tanto la diferencia sustancial del encuentro ha residido quizá en la ausencia de Begoña. No puede estar la mujer en todos lados.

     Es posible que al pontífice le haya subido la tensión solo de pensar que pidiesen audiencia todos los protagonistas de la actualidad hispana con necesidad de confesar. Al papa Francisco deben habérsele puesto los pelos de punta ante la posibilidad de que pidieran audiencia Tellado&Montesinosportando el cartelito de socialistas asesinados tras retorcerse en la bancada. Macarena tendría que pensar hasta dónde es conveniente llevar el seguidismo al jefe si prefiere no dejar de encontrarse católica. De ese modo, jefe, es como era conocido Ábalos por la troupe de la que se rodeó obligando al Gobierno a salir en cascada a fin de quitarse el muerto de encima. Ahora el ex por antonomasia da tumbos camino del suplicio defendiéndose a base de generalidades desde un programa sustentado en la coña, la que empleó Rocío Monasterio al largarse de Vox tras descubrir que en su interior no se practica la democracia. ¡Qué barbaridad!

     Para el obispo de Roma este desfile sería solo el aperitivo. Queda lo gordo. Su compatriota Julián Álvarez ha tenido que huir de casa porque es en la que Bárbara Rey se infló de hacerle fotos al menda lerenda y el fichaje del Atleti tiene aquello atiborrado de cámaras. Luego se preguntarán que por qué es El Pupas. Con tal de evitar responder sobre las andanzas del campechano, la dupla cómica González&Guerra se ha limitado a decir que «no es serio» y lo han clavado. Como no van a desclasificarse los papeles para saber quiénes somos y de dónde venimos, a ver si Gonzo logra contactar con Armada. Tiene a tiro a quien puede invocar su espíritu. Igual al sucesor de San Pedro le pica ya la curiosidad.

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