Hablemos de ejemplaridad

Rubén e Izan estaban agarrados a su padre cuando a las seis de la tarde del fatídico martes se fue la luz en la Mas del Jutge, pedanía de Torrent. Una corriente endiablada de dos metros arrasó la vivienda y los tres fueron a la deriva hasta que los críos se desengancharon. Estaban en casa de la abuela, que es donde habían comido y es ella misma quien relata lo sucedido remachándolo con el sentimiento que la ahoga tras rescatarse los cuerpos: «Eran mi vida entera». Marchena, su pueblo a seiscientos kilómetros de distancia, se ha cubierto de luto por la sufriente paisana. Ya ha hecho más que alguno que yo me sé. Que una buena tropa en realidad.

     ¿Cómo se recompone uno tras un destrozo de tal magnitud? ¿A quién se recurre para enfrentarse a este agobio? Teniendo en cuenta que las ciencias se especializan me adentro en la filosofía que es la que se ocupa del cuadro completo, de algo que no se repite nunca, de la persona y de cómo debe ser. Así que me agarro a Javier Gomá, el filósofo mundano capaz de diseccionar un roto y un descosido dentro de lo que la vida nos depara con la sutileza de un orfebre y lo encuentro mirando lo sucedido: «La imputación de la responsabilidad al otro es habitual en momentos de sufrimiento. Si a eso le sumas que, en esta época tan telegénica, muchos políticos progresan por la habilidad en el medio pero no por tener una gran experiencia de gestión, y menos en situaciones excepcionales, entonces la rabia y la ira adquieren mayor fundamento. Y si a eso añades el espectáculo propiciado por pensar más en la rentabilidad electoral que en el asunto principal, la indignación se dispara».

     A lo largo de una década Gomá conformó su «Tetralogía de la ejemplaridad», cuya tercera entrega gira en torno a la «Ejemplaridad pública». Solo con cuarto y mitad de este que los próceres en los que están pensado se inyectaran en vena serían otros. Pero, en medio de la aterradora tormenta que se llevó por delante a tantos seres, prefieren centrarse en quién poner al frente de la tele para dar relucientes.

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