Un arca de sensaciones

Los reyes dejaron sobre la chimenea «Visión de Nueva York» de Martín Gaite, en una reciente edición esculpida por Siruela, que es una suerte de joyita cuya degustación reconcilia con los momentos Nescafé. Así que les invito por si soy capaz de lograr que saboreen unos sorbos.

      Todo parte del hallazgo de Ana María, la hermana junto a la que la escritora ponía cantando el colofón en las noches de farra, quien rebuscando en la casa de Guadarrama encontró un cuaderno. Con la percha de impartir clases en Barnard, Carmen se plantó en septiembre del 80 en la ciudad de los rascacielos siguiendo los designios de su amigo Nacho al sugerirle que le gustaría mucho y que le recordaría a la Gran Vía. Como solía hacer, la escritora se abrió en canal dispuesta a recibir impactos. Al salir de la librería Rizzo se topó con un tal Lloyd, que hoy lo tendría crudo porque era caribeño y tocaba un tambor de acero con el  que había puesto a cien  a quienes guardaban cola para ver la expo de Picasso. La primera peli de su estancia sería «Stardust Memories» y otra tarde se encontró por Columbia a Malefakis, el historiador e hispanista de relumbre, quien la desvió de sus propósitos de estudio admitiendo quererlo todo y es lo malo de la Gran Manzana, que continuamente salen al paso tentaciones inesperadas. Como le pasó a Eva en el paraíso.

     Y no solo eso. Relata cuánto soñaba. Que si un día creyó ver a Greta Garbo tumbada en una esquina recibiendo respiración artificial y, otro, convertida en una artista singular rodeada de Bette y del mismísimo Charlot. De modo que tras comprar los periódicos en la Quinta Avenida le hizo clic y nació este cuaderno de collages a base de figuras, edificios, billetes y titulares porque percibió que, para retratar aquello, hay que escribir con los ojos y así entrelazar imágenes icónicas con reflexiones de una mujer decidida y generosa hasta completar todo un arca de sensaciones. Martín Gaite estará seguro en la gloria que es donde conduce este ejemplar: sintiéndote dentro de un «bocata di cardinale».    

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