En pleno fregao sobre el engorde de la Otán, Pablo Iglesias ha entrado a saco en las tertulias dándonos lecciones a todos. No puede evitarlo. Para esquivar el zafarrancho intento empaparme de la actualidad, pero ¡uf! Acabo cazando moscas.
En uno de los programas de cotilleos el conductor del mismo interpela a los colaboradores porque se refieren a Ábalos cuando de quien están hablando es de Álvaro. En concreto de Muñoz Escassi, top en lo que a escarceos amorosos se refiere. La confusión viene porque Valeri Cuéllar mantuvo múltiples encuentros con el jinete que dinamitaron su relación con la modelo María José Suárez y unas cuantas citas con quien se encontraba al frente de la organización del aparato, de qué si no. El presentador comprende que es imposible obtener algo de claridad respecto a las correrías y corta dejándolo ahí porque tanto monta, monta tanto Ábalos como Álvaro.
Por su parte Andrea, exnovia de quien fuese ministro, comparece para advertir que fue testigo de cómo Cerdán intentó comprar el silencio de aquel. Aunque esto no es nada comparado con la entrada en escena de una de las colocadas por José Luis, Miss Asturias 2017, quien ya actúa con Inda de padrino. Y, efectivamente, la mujer ha sentido la necesidad de desfogarse pronosticando que «van a salir más nombres de la ejecutiva» relacionados con las mordidas. Claudia Montes, que así se llama, aprovecha para puntualizar que no tuvo ningún vínculo sentimental con su conseguidor porque con quien anduvo enrollada en realidad fue con Iker Casillas. El guardameta despejó con determinación el asunto aseverando no haber visto en su vida a esa mujer. Ya quisiera el Mundial de Clubes tener esta intensidad.
Solo queda que, en una de sus atrevidas piruetas, Sánchez propicie que las acompañantes intervengan en el cercano Comité Federal en desagravio por el modo de referirse a ellas en los audios y que desde Estados Unidos se presenten y larguen fiesta algunas a las que ha metido mano Trump. ¡Madre mía, que nos bombardea!