El cóctel de dificultades

Todo apunta a que está dándose un cambio de tendencia en el turisteo de los españolitos. Según registros aportados por la agencia de viajes Destinia, el verano tomó tierra con un descenso del 17% respecto al anterior en lo que a reservas dentro de nuestras fronteras se refiere mientras que la arribada foránea ha crecido en la misma proporción. No, no es que la polarización cree rechazo hasta ese extremo. Todo gira alrededor del poder adquisitivo de los unos y de los otros. En estos momentos se puede pasar una semana en un complejo hotelero del Caribe con todo incluido por unos mil euros por persona, menos de la mitad que te clavan en Mallorca. Y encima para ambos destinos gran parte de los expedicionarios ha de meterse en un aeropuerto, por lo que es fácil deducir que la opción mayoritaria de los paisanos que optan por su tierra es la de no moverse de casa. No tengo datos concretos, pero sí una edad.

     Pese a que es una cantidad enorme de plebe la que se nos viene encima décadas después de popularizarse el invento, el guión de los que llegan también está cambiando en línea con los precios que se encuentran. Los turistas ya no gastan a manos llenas ni donde solían y los receptores se sienten defraudados, según remarca el Bild. La locomotora económica alemana se ha enfriado y la británica va lentita. Masificación, turismofobia y escasa accesibilidad a la vivienda retraen a visitantes con mayor poder adquisitivo por lo que la decepción es mutua. Con la riada humana a la que hay que atender, las exquisiteces son complicadas y nada baratas.

     La prueba es que no es difícil toparse con mesas en las que un zumo de naranja lo toman entre cinco. Recuerdo que Paco Nadal hizo la cuenta en el blog y la materia prima de lo que entra en un vaso le salía a 0,32 euros por lo que poniéndolo a 1,20 ya daba un 275% de beneficio, que es una miseria para los precios que se estilan. Y eso, confesaba el viajero, que andaba en un sitio donde tiras una piedra y le das a un naranjo. O sea, que no era Palencia.     T

Deja un comentario