Tiene veinticinco años y no la había visto. Se me escapó en su momento, ve a saber por qué y le perdí la pista hasta que la otra noche me puse a dar vueltas, dí con ella y no pude dejarla ni en los títulos de créditos, no quise. «You’re the One» te sumerge en el paisaje de heridas abiertas de finales de los cuarenta. Julia, ilustrada, hija única de una familia acaudalada, activista teatral, referente escorado hacia montajes de vanguardia que hoy no se libraría de ser tildada de woke, ha caído en un abismo a causa del encarcelamiento de un sobresaliente pintor antifranquista que es con quien saboreó la chispa de la vida. Opta por desmarcarse de la pesadumbre que le invade y toma el timón hacia el rincón rural en el que le aguarda el baúl de los recuerdos y el reencuentro con los de carne y hueso. Es una travesía en blanco y negro. Enseguida los gestos de la guardesa, de la nuera de ésta, del nieto, del maestro y del cura del pueblo servirán de contrapeso e irán tejiendo una red de afectos que correrán en auxilio. Esto Garci lo borda. No hay más que recordar «El crack» que abrió la saga. Aquellos primeros planos de Germán Areta, el antiguo poli metido a detective, conforme le buscan las cosquillas mandándole advertencias jodidas. Hasta el bigote tiene alma. En cuanto husmea los rascacielos es Dashiell Hammett saliendo de cualquier tugurio del Lower East Side. Pero no hace falta llegar tan lejos para crear la atmósfera que te sacude por dentro. Basta con la que se produce cuando quien fue compañero de celda se acerca a Cerralbos del Sella a entregarle a Julia unos pocos enseres y la carta dirigida a ella en el último suspiro. El humo del cigarrillo difuminan las lágrimas de unos ojos que se resisten a aceptar lo que están poniéndole delante. Tras leerla más tarde junto al ventanal, el director se saca un encuadre de la manga en el que, entre las columnas del hórreo, un buen tajo del dolor se diluye bajo una intensa lluvia. La banda sonora original hace el resto para dejarte el cuerpo en buena sintonía. Es lo que más me gusta del cine de Garci: cómo lo quiere.