Si al controvertido presi se le nota desmejorado ciertas materias no le ayudan a reponerse. Lo delata la cara que se le quedó al venirsele encima un cuestionamiento del siguiente tenor en la entrevista de La 1: «Un Gobierno tiene que aprobar los presupuestos generales. De no conseguirlo lo que ha de hacer es someterse a una cuestión de confianza y, de perderla, el señor Rajoy no tendrá ya ninguna excusa para anticipar elecciones, decía en la oposición antes de promover una moción de censura. ¿Por qué lo que valía entonces no vale hoy para usted?». Da igual, Sánchez tiene salidas para todo. Albergo más dudas sobre qué habría sido de quien interpelara de ese modo en Telemadrid a la chulapa de la libertad, aunque no hace falta decir que de fruta iría bien servida.
Por si todo esto fuera poco, y coincidiendo con el cierre del mercado de fichajes, ha vuelto a entrar en escena Puigdemont. La temporada promete. Arranca con los ingredientes ideales para que el clima de polarización instaurado se diluya. Felipe, Aznar, Zapatero, Tellado, Puente, Ana Rosa… deben estar calentando, temblorosos de placer. Pablo Motos no ha esperado a nadie y ha irrumpido de la mano de Bertín, que ha hablado de su pequeño y del disco de Sergio Ramos al que ha puesto por las nubes cuando el madridismo está que muerde. Otro frente abierto, dios mío. Esto es el cuento de nunca acabar. Broncano, en cambio, se lo ha tomado con tranquilidad y volverá un día de estos tras anticipar a sus seguidores que el programa será «la misma mierda».
Tezanos ha sacado el 1 de septiembre los resultados de la encuesta del Cis en la que sobresale que tres de cada cuatro españoles están de acuerdo en que la tortilla de patatas debe hacerse con cebolla. Feijóo ha elaborado en el arranque de curso su propia receta según la cual «la criminalidad se incrementa con la inmigración» mientras acusa a Abascal de «exacerbar» al electorado. El 53,3% la prefieren poco cuajada, así que tranquilo, Alberto. La esperanza es lo último que se pierde.