El corredor en su laberinto

Domingo, 7 de septiembre. Arranco a modo de diario influido aún por el encontronazo con «Romería» y las ganas transformadas en un galimatías para el círculo habitual de amantes de la sala oscura. Al día siguiente Carlos Boyero con «un estilo narrativo que no me engancha» puso título a las sensaciones compartidas y aludo al crítico pese al grado de repulsa que genera según él mismo porque suelen gustarme sus diagnósticos y sobre todo, lo siento, cómo los hilvana.

     Son las diez de la mañana y retomo el hilo. Con cierto retraso sobre la hora acostumbrada me dirigí al quiosco en busca de los periódicos. Hice acopio y, mientras me acomodaba en el coche, vi al fondo acercarse a dos corredores. El que abría, de negro. El segundo enfundado en tono más vivo. Muy vivo. Demasiado, diría yo. Era Mazón. Me percaté al iniciar la operación salida del aparcamiento. El primer pensamiento que se me vino a la cabeza -o a lo mejor el segundo- fue que debía dormir como un lirón. Para pegar el rodeo que estaba dándose es necesario tener el cuerpo descansado. Si no de qué.

    Al día siguiente se marchó pitando a la Vega Baja ante la alerta naranja «para seguir de cerca la evolución del temporal que afecta especialmente a esta comarca» en una información facilitada a través de su cuenta de X. Lo hizo porque quiso, no porque ante las consignas de los especialistas de emergencias el máximo responsable del territorio deba situarse al frente en el sitio que le corresponde. No. Todo el mundo sabe, y así lo han subrayado desde las tripas del aparato presidencial tras la carta de Maribel Vilaplana, que el 29 de octubre «estuvo informado y pendiente» de las acometidas del desastre desde un reservado. Al contrario de Feijóo que ha filtrado la supuesta confidencia del rey exculpando su ausencia del otro día, al parecer Mazón no quiso hacer partícipe a su interlocutora de lo que ocurría, que es lo más natural. Tanto como que, con la pesada carga que lleva en los hombros, haga vida normal solo con exculparse él mismo.

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