Refugio para cortar por lo sano

Un currante del acero en Swansea le dio 1.500 libras a un conocido para que este buscara un sicario que liquidase a su ex. Hoy ambos están siendo juzgados tras descubrirse el pastel y eso que ella ni se había enterado porque el otro se dejó de historias y lo que hizo fue pulirse el dinero en Benidorm. La mujer le debe la vida al intermediario y al gancho de la ciudad.

     Sí, Benidorm is different. España, menos. ¿Que si se distingue por la polarización? Hombre en esa parcela no podemos quejarnos, ¿pero y Estados Unidos? ¿Y Francia? ¿Y Alemania? ¿Y el Reino Unido? ¿Y Argentina? Que se estrena una peli protagonizada por el lisonjero Francella en torno a estereotipos de los aborígenes y la que hay liada entre las hordas de Milei, defensoras de la producción, y los partidarios del kirchnerismo más un manojo de aliados es de órdago. Las perrerías que vienen diciéndose no tiene límites y eso que el prota es muy querido y Homo Argentum un pelotazo. Pero qué más da. Cuando nos ponemos allá vamos.

     Benidorm no es que no forme parte de ese mundo lo que pasa es que suele estar poblada continuamente por foráneos que la escogen para olvidarse de él. Y se produce el fenómeno de que por lo general en sus entrañas conviven los extremos que representan las pobladas caravanas provenientes del Imserso con los batallones de idiosincrasia dispar unidos por el único afán de que no decaiga la juerga. Cada semana un turista británico se pierde a consecuencia de lo que chupa, con el consiguiente susto de familias y amigos, ya que cuando se queda tirado el resto del grupo pasa de él. De modo que al día siguiente no están, aunque quisieran, en condiciones de pelearle la parcela preferente de litoral a quienes se fueron en condiciones a la cama tras tomarse la del colesterol, la de la arritmia y la de la tensión. Si en el día a día cada cual defendiera su posición sin poner permanentemente el énfasis en las salidas de madre ajenas igual Benidorm no tendría los niveles de ocupación que alcanza. 

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