Ethan Hunt ha de robar unos archivos de la Cia, se infiltra en una cámara de seguridad acorazada llena de sensores con una capacidad de detección tal que cualquier mínima gota de sudor puede activar la alarma. Se encargó de supervisar el peso de las suelas hasta conseguir a base de monedas un equilibrio impecable. Fue el debut de la saga de «Misión imposible». El impacto de la secuencia es de los que no se olvidan.
El de las piezas napoleónicas que han volado del Louvre no le va a la saga. ¿Quien podía sospechar que algo así se produjera a plena luz del día? A 180 metros de la entrada principal, con visitantes en el museo más visitado del mundo, un camión con una escalera mecánica se detuvo en la acera. Dos de los cuatro ejecutores subieron al balcón que da a una ventana doble sin reforzar que no resistió el envite de las herramientas eléctricas al igual que los guardias desarmados que se fueron por piernas. Los enmascarados sabían de sobra lo que querían y en menos de cuatro minutos se piraron con las joyas de la corona francesa que llevaban más de un siglo depositadas. A la presidenta de la institución le fue rechazada la dimisión pese a reconocer el fracaso y la inmensa herida. La gendarmería cree que detrás de lo ocurrido anda el crimen organizado. Cuidado que, con la extracción del Códice Calixtino en Santiago de Compostela, se habló de mafia y fue un empleado de mantenimiento de la catedral. Las tentaciones, que a veces no se pueden resistir.
La vida, sin embargo, es paradójica. Ejecutivos de la empresa familiar alemana de la escalera utilizada en París vieron que nadie resultó herido, el coco empezó a bullir y a las pocas horas completaron una campaña imaginativa: «Cuando necesitas moverte rápido»; «Silenciosa como un susurro»; un montacargas que puede desplazar «hasta 400 kilos de tesoros a 42 metros por minuto». Y aunque se han convertido en «trending topic» están quienes se lo han tomado a mal. Pero a los que hay que depurar o detener son a otros.