Rosalía en todos los guisos

No sé cuánto le va a durar, pero entre las bancadas Rufián se ha convertido en el portavoz más eficaz del Gobierno central con diferencia. En la reciente sesión de control al mismo que viste y calza, el estilete del soci disparó la traca con la jugada que viene llevando a cabo erreteuveé confrontando con Feijóo sobre la visión que este tiene en torno a una innovación tan desbocada como mareante: «Cada vez que ustedes cogen el Ejecutivo lo que hacen con teuveé, directamente no se puede ver. Cambiaría a Pepa Bueno por Bertín Osborne, a Broncano por Vito Quiles y dejaría de aparecer Rosalía». Dentro de su habilidad característica, el jefe de Ayuso -de nada, Alberto- ratificó la tesis: «No, Rosalía sí aparecería». Para entonces, Sánchez ya hacía días que había puesto a la mujer del momento en la cima mundial de la música con el «deslumbrante lanzamiento de Lux» aunque, no conforme con ello, se fue a pasar una tarde a los estudios de Radio 3 y a hablar de sus gustos musicales entre los que destacó a la banda canadiense de indie y rock, Destroyer. Tratándose de quien se trata, es difícil no olerse una segunda intención.
     La cuestión sí contrastada es que, cuanto más se le complican al musicólogo los respaldos para mantener la legislatura con algún sentido, más caras conocidas se encaraman a la caravana del entretenimiento en el ente público a fin de acaparar la atención del personal. Belén Esteban, Resines… con el inestimable asesoramiento de Marina Castaño se afanan en la noble tarea de ponerle un dulce en la boca a la audiencia, mientras que Cristina Cifuentes y Alba Carrillo se cogen de la mano al son de «somos un ejemplo de que se puede y se debe convivir en esta sociedad polarizada». Para refrendarlo, El hormiguero recalcó el traje a medida en La 1 con la confección de colaboradores de la mesa política aprovechando que el Pisuerga pasaba por la BBC.
     No puedo negarles que me preocupa Rosalía. Tras su íntima confesión, al paso que va esto se le cortan los sueños húmedos.

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