La gran distorsión

Manuel Delgado es un culo inquieto, dedicado a destripar la antropología urbana y religiosa, que tiene a sus espaldas multitud de libros y publicaciones al respecto, mientras que Marta Sanz es una escritora prolífica, con un buen bagaje editado y en reconocimientos, que en la carrera por convertirse en doctora en Literatura Contemporánea trató en su tesis «La poesía española durante la transición». Ambos emprenden juntos un paseo durante ciertas mañanas a fin de acompañar al oyente en los recovecos de miradas e impulsos que merecen la pena a la hora de preguntarse cómo podemos sacarle el jugo a esto. De ese modo entrelazan consideraciones dirigidas a despejar de telarañas la mente.
     En el encuentro más reciente dedicado a hablar de las emociones el ganador del Anagrama de Ensayo por «El animal público» quiso poner el lazo al recorrido enumerando las canciones que tiene seleccionadas para su funeral en espera de que quienes le quieren le lloren y de la primera que echó mano fue de «La vida sigue igual» sin poder evitar que en el estudio se dejase sentir un sobresalto y la que pasase ipso facto a mejor vida fuese la melodía. Los comparecientes en este rincón de las ondas componen una horquilla que acoge a una promoción que apenas unos pocos años después de que la composición ganara el Festival de Benidorm aspiraba a que la cosa continuara de manera muy diferente. A pesar de no pocas fatiguitas, también se salieron con la suya.
     Y aún con las distorsiones sangrantes de quienes desprecian la dignidad y rezuman codicia, el logro doméstico estaba alcanzado en el concierto global. Hasta que un asalto estrambótico ha provocado el desbarajuste. Oyes hablar de la existencia de tierras raras relativamente próximas y se produce un respingo. La distorsión frente a lo que considerábamos firme nos tiene cazando moscas. El acongojamiento se ha extendido a la velocidad de la luz. Las nuevas generaciones tienen tarea. A saber si podremos dejarnos llevar por esos espacios cálidos dedicados a la comprensión.

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