El espanto interminable

La acompaño a la estación. Desde antes de la pandemia una vez al mes se cita con el ida y vuelta de alta velocidad. Lleva todos estos días huyendo del cúmulo de noticias con vaivenes que dan pavor. Alcanzamos la terminal, hay tiempo de sobra. El silencio inunda la atmósfera. Al pasar por la Fnac hemos recordado por desengrasar la tarde aquella de julio del 13 en que nos acercamos a ver en directo a Rozalén, una chavala sobre la que como con tantas otras voces Radio 3 nos había puesto en la pista. Allí desenfundó su guitarra y protegida por el lenguaje de signos a manos de Beatriz dejó claro la artistaza que lleva dentro mientras entonaba con un corazón desprendido su «80 veces».

     Los andenes van tragando pasajeros. El frío cala los huesos. Acaba de amanecer. Cae un rocío de despedidas con adioses de otra dimensión, intensos y sin palabras apenas. Si acaso el ruego acerca de que redoble mensajes durante el trayecto. Desaparece entre el gentío con la mirada perdida mientras de regreso me zambullo con ansia en las últimas páginas de la odisea que andamos atravesando: que si el desgaste ondulatorio por la vibración crea olas en la cabeza del carril que ocasiona un ruido intenso; que si la fractura en la soldadura por contacto de rueda y carril genera fatiga… Un sindiós vamos.

     El ministro del ramo, aunque a cada paso advierta que no se puede dar nada por definitivo, habla, habla y no para de lo que puede haber sucedido sobre un mapa de incidencias de todos los colores que vienen y van. A su vez la oposición se desprende de la bandera blanca que en tan pocas ocasiones enarbola y concentra sus miradas en ver cómo puede equiparar el desastre con el de la dana para intentar del modo que sea compensar el daño sufrido en la formación por la inacción primero y la posterior ignominia de Mazón y su plebe sin importarle lo más mínimo el daño gratuito que se pueda infligir a la legión de afectados en un punto cardinal, en otro y en otro. ¡Qué horror, qué hartazgo! ¿Y si recapacitan y echan el freno de una puta vez?

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