Dándose a la pesca sin contemplaciones

Como si de una secuencia de «Misión imposible» se tratara, Tom Cruise ha dejado precipitadamente su exclusivo ático en el barrio londinense de Knightsbridge tras cuatro años de estancia. El robo en una tienda cercana vinculada a Rolex perpetrado por varios asaltantes que reventaron las vitrinas y huyeron en ciclomotores en pleno día; el asalto a una tienda de la firma italiana Loro Piana, situada a escasa distancia de Harrods, tras empotrar un venículo contra su fachada enmarcados en una estadística que algunos meses ha rondado los trescientos delitos por la zona con episodios de violencia ha tenido algo que ver por mucho que, como agente de la Fuerza de Misiones Imposibles, Ethan Hunt esté acostumbrado a transitar por situaciones límites. A esta hora no hay constancia de que el famoso actor hubiese sido agraciado con uno o más apartamentos en la controvertida urba de Playa de San Juan.

     Llamativo sí que resultaría, aunque los casos detectados no se los salta un galgo. Un funcionario de la conselleria de marras revisó, tramitó y acreditó un expediente estableciendo como «favorable» todos los requisitos del mismo. Tras una verificación suplementaria se constató que la aspirante es cónyuge de aquél y arquitecta en Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante. Hay que tener cuajo. Similar al de las responsables políticas que el caso ha ido dejando por el camino. El poeta Benjamín Prado ha escrito al respecto puesto que, pensando en el pliego de maniobras orquestadas en la oscuridad, lo ocurrido es poesía pura. Y para introducir el desvarío se remonta a un capítulo en el que Almudena Grandes y él aceptaron ser jurados en el marco de una institución y una ciudad que no se desvelan pero a la que no hay que irse muy lejos para contemplarla. Relata cómo lo leído no les había parecido nada del otro mundo, aunque coincidían en destacar al mismo. Y deja caer el mosqueo al toparse en la sala de deliberaciones con tres desconocidos impuestos por la organización cuando el anfitrión echó un vistazo al escrutinio, «puso cara de sorpresa por la que no le habrían dado un premio de interpretación y exclamó: ¡No os lo vais a creer!». 

     Hay algo que a estas alturas del escándalo aún no me ha quedado claro: ¿Se le ha dado un piso a alguno de los solicitantes que en puridad le correspondía? Al enterarse tampoco se creería nadie que quien nada más llegar cambió la ley para que las uvepeó puedan venderse a precio de renta libre fue Mazón. Efectivamente, el que faltaba.

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